Hay una intención evidente por atender las necesidades y resolver los problemas que más preocupan a los poblanos; sin embargo, las leyes y políticas que se realicen para darle solución necesitan pasar primero por un análisis minucioso y diálogo con las partes involucradas.

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Estos pasos son indispensables no solo para “palomear” los procesos y cumplir con lo que dicta la ley.

Tienen, en esencia, dos beneficios inmediatos: garantizar que la ley y la política tenga el efecto deseado y evitar que, a la premura de su elaboración, terminen en letra muerta o, en el peor de los casos, agravando la problemática.

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Dicho de otro modo, aunque siempre pueden ser perfectibles, leyes y políticas bien hechas evitarían protestas, amagos y bloqueos que terminan por demeritar las buenas intenciones que existen detrás de ella.

Análisis y diálogo, antes de leyes y políticas

Elaborar leyes y políticas requiere de mucha preparación en los temas, pero, además, demanda rigurosidad y respaldo científico y social que permitan su ejecución. Para ello, también se requiere que los asesores, consultores y demás responsables cuenten con la capacidad y experiencia que dicha tarea demande.

Se agradece siempre la apertura y humildad de mantenerse abiertos al diálogo y hacer las correcciones necesarias, pero, el siguiente paso para mantener un ambiente de gobernabilidad es anticiparse al conflicto para evitar erosiones.

Apostamos, entonces, porque estas experiencias permitan ir afinando y mejorando la creación de las leyes y políticas públicas siempre en beneficio de los poblanos. La curva de aprendizaje ya deberá estar por cerrarse o, en su caso, allegarse de colaboradores y asesores mejor calificados.