Mario Riestra ganó la contienda por la dirigencia del PAN Puebla. Con una diferencia de 27 votos, podríamos decir que se llevó de calle a Felipe Velázquez, su contrincante; no obstante, la cuestión es ver si este cambio también significa un cambio.
Muchos auguraban que este enfrentamiento, entre Riestra y Velázquez, era el rompimiento entre el bloque de Eduardo Rivera. Riestra representaba la oposición, mientras que el su rival “más de lo mismo”, más de lo que los llevó a la perdición en la pasada elección.
El desarrollo de este proceso se llevó en calma, sin rupturas y sin confrontaciones. Esto podría ser un triunfo, pues se pudiera hablar de cierta “unidad”. Sin embargo, se trata del reacomodo que se está dando al interior del partido.
Mario Riestra fue arropado e impulsado por Eduardo Rivera para cuando contendió por la alcaldía de Puebla capital, misma que le arrebató Morena, a través de Pepe Chedraui. En aquel momento, nadie se echó la bolita, todos asumieron la derrota y punto.
Pasaron los días y los ataques se volcaron a la dirigencia encabeza por Augusta Díaz de Rivera Hernández, a Eduardo Rivera, pero todos aquellos, que obtuvieron un puesto gracias a los votos que este último logró, no tomaron una postura.
Hoy asumen la dirigencia del PAN Puebla, Mario Riestra y Genoveva Huerta, quienes se mantuvieron en esa “neutralidad”. Veremos cómo se desenvuelve su nuevo papel. Por lo pronto, queda ponerse a pensar si realimente son oposición o, como dijo el viejo conocido, continuidad sin cambio.





