Guillermina Quintero Casales lleva 57 años trabajando en el Hospital Psiquiátrico “El Batán”, el cual ha sido “su segunda casa” y donde ha convivido con pacientes de diversas edades que forman parte de su historia, pues le dicen “abuelita”; tiene diez hijos y 120 nietos.
Esto le ha servido para recibir diversos reconocimientos por los años que lleva laborando en la Secretaría de Salud, siendo el más reciente el recibido el pasado miércoles por parte del gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina, quien también le obsequió una medalla.
En entrevista con este medio narró que empezó a trabajar cuando tenía 27 años de edad, siendo una de las pocas “fundadoras” del Hospital Rafael Serrano “El Batán” que quedan, mismo que abrió sus puertas el 6 de julio de 1967, tiempo en el que ha visto desfilar a decenas de personas tanto a trabajadores como pacientes.
A punto de cumplir 85 años, recuerda que cuando inició a trabajar lo hizo como afanadora (servicio de limpieza), pero ahora como el departamento ya desapareció ahora se encuentra en el área de peluquería y cocina. Había al principio hasta 500 pacientes, pero ahora son poco más de 200.
“Yo inicie en el Hospital Psiquiátrico. Tengo 57 años aquí trabajando, solo que el reconocimiento y la medalla que me entregaron es de 55 porque los dan cada 5 años, desde los 15 años nos han entregado. Yo les tengo más miedo a los de afuera que a los de adentro”, dice entre risas.
Comentó que tiene diez hijos, mismos que le han dado 120 nietos, bisnietos y tataranietos de todas las edades, aunque su esposo ya falleció, pero “con ellos es suficiente para una fiesta y sin invitados”, pues todos viven en Puebla y están orgullosos de ella.
Con alegría en el rostro, afirma que solo uno de sus hijos le dice que ya no trabaje, pues ya está grande, pero ella se siente feliz y le gusta lo que hace, por lo que de lunes a viernes acude al hospital ubicado en la colonia La Joya, de Puebla capital, de 7 de la mañana a 2 y media de la tarde.
En “El Batán” yo estoy feliz, dice entre risas
“Yo estoy feliz aquí, le corto el cabello a mis pelones, uno quisiera remediar el estado de salud en el que están, pero no está en nuestras manos, pero les damos buen trato y con eso es más que suficiente, pero se convive con ellos, por ejemplo, ahora que viene el 15 de septiembre se les hace su kermés y a mí me toca darle su helada, solita pongo mi puesto”, remarcó.
Entre broma, dice que “tiene su chofer, como los del gobernador”, pues todos los días un taxi va por ella, ya que a su edad ya no se sube a las unidades de transporte público porque luego ya no la levantan, además de que en ocasiones manejan brusco y eso ya es riesgoso para ello.
Para Guillermina, los pacientes la conocen como “la abuelita” e incluso así también le dicen gran parte de sus compañeros del nosocomio, pues además de que es la más grande, es parte de los trabajadores que estrenaron el hospital, siendo solo tres los que quedan aun laborando.
“Merezco más, pero con esto me conformo”, comentó entre risas al recordar que lleva hasta el momento nueve reconocimientos por los años de labor que tiene en El Batán, pues a pesar de la edad que tiene, lo sigue haciendo y así se mantendrá hasta que las fuerzas le den.
Precisó que vive cerca de San Manuel y habita con uno de sus hijos y su nuera, por lo que “le agradeció a la vida” y a su esposo por la familia que le dio, así como de ésta por apoyarla y permitirle segur trabajando en lo que considera como su segundo hogar.





