Aunque el gobierno de la cuarta transformación salió del movimiento social y ha trabajado con las organizaciones sociales, esto ha sido por la presión que se ejerce, por lo que es necesario que haya más apertura para que se puedan atender las causas que tienen.
Así coincidieron en la cuarta mesa “Organizaciones sociales y su impacto en la Cuarta Transformación“, Roberto Rosete Guzmán, académico del Instituto de Derechos Humanos “Ignacio Ellacuría” de la Ibero Puebla y Omar Olivera Espinosa, excoordinador de Estudios Políticos y Sindicales de la CNTE/SNTE.
Por una parte, Rosete Guzmán comentó que la cuarta transformación tiene un discurso social, aunque el papel que ha tenido ante las organizaciones debe ser de mayor apertura, ya que solo de esa forma tiene que atenderse las problemáticas que haya y no desdeñarlas.
Y es que, dijo, es cuestionable el papel de la cuarta transformación en los últimos años por la descalificación que en ocasiones se llega a dar con algunas organizaciones.
“Hay una legitimización de la protesta, hay cambios con algunos sectores como no recurrir a la represión de manera inmediata, aun así, sigue estando presente en algunos puntos de México, por lo que se tienen que visibilizar y tener la capacidad de construcción, de consenso y de dialogo”, expresó.
Sostuvo que la cuarta transformación llega a usar estrategias de clientelismo para desarticular el movimiento social, lo cual se debe revertir.
Debe mantenerse la 4T desde las organizaciones
Mientras que Olivera Espinosa manifestó que si bien en la narrativa y el discurso oficial gobierna un movimiento en el que Morena se ha convertido en el partido hegemónico, las “banderas originales” deben mantenerse en la base social para que no sean absorbidas por el instituto político.
Agregó que no se tienen que burocratizar, sino institucionalizar y avanzar para que se tenga un “Estado fuerte”, pero siempre con las banderas de la lucha social, que es lo que se prevé que se tenga con la próxima presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien asumirá funciones en octubre.
Sin embargo, dijo que se tiene que dar mayor diálogo para atender las demandas que se tienen, al poner de ejempló que en el 2018 cuando se presentó la nueva reforma educativa a través de la SEP la analizaron y vieron que era similar a la del sexenio de Enrique Peña Nieto tuvieron que protestar para que hubiera modificaciones.
Recordó que se propusieron algunos puntos y se trabajó en las leyes secundarias con ellos, así como que se eliminó la evaluación para el ingreso de los docentes, aunque en las legislaciones estatales “se hizo mal”, porque se dio libertad a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (Usicamm) que lo definiera y eso implica una decisión unilateral.
Ambos coincidieron en que el gobierno debe dejar de utilizar un diálogo selectivo, es decir, con quienes sí y con quienes no, sino que “debe ser con todos por igual porque encarnan la demanda desde abajo”.





