Este 3 de julio se cumplen 69 años del primer voto de las mujeres en México, cuando este día, pero de 1955, se realizaron las elecciones para diputados federales de la XLII Legislatura. El gobierno reconoció este derecho político el 17 de octubre de 1953, gracias a la organización de las mujeres.
Fue el presidente Adolfo Ruiz Cortines quien finalmente reconoció el derecho al voto de las mujeres mexicanas a través de una reforma al artículo 34 Constitucional. Además, también reconoció el derecho de las mujeres a ser votadas como candidatas a un puesto de elección popular.
Esto, luego de que en 1952 más de 20 mil mujeres protestaron en el Parque 18 de marzo de la Ciudad de México para reclamarle al presidente cumplir con este compromiso de campaña. Mientras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ese mismo año, estableció que ningún país podría ser democrático mientras negara la ciudadanía a la mitad de su población.
Durante la campaña presidencial de Ruiz Cortines, habría prometido contemplar constitucionalmente el derecho a votar y ser votadas. Sin embargo, su reforma constitucional aún contemplaba que para que las mujeres y hombres tuvieran este derecho desde los 18 años, necesitaban estar casados. Ya que, de lo contrario, tendrían que esperar hasta los 21 años para poder votar siendo solteros.
“Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años, siendo casados, o 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir”.
Artículo 34 de la Constitución Mexicana en 1953
Antecedentes del voto de las mujeres
El primer antecedente reconocido a la lucha de las mujeres por votar en México proviene de entre 1887 y 1989. En este periodo se publicó la revista femenina Violetas del Anáhuac, considerado protofeminista y dirigido por Laureana Wright de Kleinhans.

Para llegar a ello, en 1861 el presidente Benito Juárez reconoció el derecho a estudiar de las mujeres. Por lo que un pequeño número de ellas comenzó a asistir a colegios, normales, institutos y muy pocas llegaron hasta las escuelas de medicina y derecho. También surgieron escuelas de artes y oficios destinados principalmente a mujeres que eran consideradas “desamparadas” al quedar viudas, solteras o huérfanas.
Hermila Galindo de Topete, fundadora del semanario Mujer Moderna, promovió la educación laica, la educación sexual y la igualdad entre hombres y mujeres. En 1916 envió al Congreso Constituyente una solicitud para reconocer los derechos políticos de las mujeres, sin embargo, el concgreso no lo incluyó.
Posteriormente, y aun sin reconocimiento, se presentó en 1918 como candidata al Congreso en la Ciudad de México. Y, aunque obtuvo la mayoría de los votos, el Colegio Electoral rechazó su elección. Hasta que en el año 1952 se convirtió en la primera mujer congresista federal en México.
Primeros resultados de la lucha sufragista
Fue en el año de 1923 que las mujeres lograron votar por primera vez, pero solo en el estado de Yucatán. Posteriormente Beatriz Peniche Barrera, Elvia Carrillo Puerto y Raquel Dzib Ciseron fueron las primeras mujeres elegidas como diputados locales. Sin embargo, en el caso de Carrillo Puerto, una de las principales sufragistas, tuvo que renunciar tras dos años en el cargo, debido a amenazas de muerte en su contra.
Ese mismo año, se realizó el Primer Congreso de la Liga Panamericana de Mujeres, con más de 100 delegadas feministas de todo el país. Allí, acordaron enviar al Congreso de la Unión una nueva petición para establecer la igualdad de derechos políticos para hombres y mujeres.

Y hasta 1937, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, que Diputados y Senadores aprobaron el reconocimiento de este derecho político. Sin embargo, el presidente Lázaro Cárdenas no lo publicó en el Diario Oficial de la Federación, quedando sin efectos esta aprobación.
Esto, en un contexto donde los militantes del Partido Acción Nacional (PAN) consideraron inútil reconocer el derecho a votar de las mujeres, bajo el argumento de que sus esposos y sus padres ya lo hacían. Además del temor de simpatizantes del presidente que las fuerzas conservadoras y la iglesia influyera directamente en su voto y, por lo tanto, no mostraran autonomía para sufragar.

En tanto que el 12 de febrero de 1947, entró en vigor la reforma para que las mujeres pudieran participar en las elecciones municipales en igualdad de condiciones.





