Al señalar que “asume toda la responsabilidad por la falla de seguridad”, la jefa del Servicio Secreto de Estados Unidos, Kimberly Cheatle anunció que dejará el cargo; la decisión ocurre a una semana del atentando contra Donald Trump, candidato republicano.
La decisión de la funcionaria estadounidense la conoció el personal Servicio Secreto a través de un correo que envió y, en el cual apunta que, ante los acontecimientos recientes, tomó con “gran pesar” dejar la dirección del organismo.
El trabajo de Cheatle recibió críticas por parte de legisladores de los partidos Republicado y Demócrata, quienes cuestionaron si el Servicio Secreto estaría preparado para enfrentar posibles amenazas contra los contendientes a la presidencia de la República.
Ayer, Cheatle compareció ante un comité de la Cámara de Representantes, ante quienes reconoció que el atentado contra el expresidente Trump implica el “mayor fallo operativo” de la agencia interna de seguridad de Estados Unidos.
Previo a la renuncia de Cheatle, el Departamento de Seguridad Nacional, instancia de la que depende el Servicio Secreto, anunció el inicio de una investigación independiente.
La nueva pesquisa partió de una orden del presidente de Estados Unidos, Joe Biden; la investigación tendrá una duración de 45 días.
¿Qué pasó con Trump?
El sábado 13 de julio, mientras realizaba un mitin en Pensilvania, Donald Trump sufrió un atentado, del cual resultó herido en la oreja.
El responsable del ataque contra el expresidente de Estados Unidos fue identificado como Thomas Matthew Crooks, quien fue abatido en el momento; tenía 20 años, no contaba con antecedentes penales y era residente de Bethel Park, Pensilvania.
Junto a Crooks, Corey Comperatore, jefe de bomberos, murió ante el ataque emprendido contra Trump.





