Este miércoles 13 de octubre dio inicio el encuentro de trabajadores de la cultura en la Casa del Libro “Gilberto Bosques Saldívar” de la BUAP que congregó a un grupo de artistas, gestores y académicos en torno al patrimonio cultural y el arte popular.

Como parte de los temas que abordaron, expusieron la falta de claridad en el concepto de cultura delineados en las leyes estatales. A propósito de la exigencia de pobladores de San Pedro Coaco de Atlixco, por abrir la iglesia para la realización de su ritual de día de muertos, gestores expusieron la falta de reconocimiento al patrimonio cultural de los pueblos indígenas.

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En materia de patrimonio, el investigador Ricardo Moreno Botello propuso compilar la diversidad alimentaria de la entidad para promover su preservación y difundir la riqueza cultural entre los poblanos.

El también escritor de la cocina poblana, resaltó que, aunque la entidad cuenta con cientos de platillos populares, solo se difunden cuatro alimentos. Mismos que están relacionados con “mitos” como el del mole y el chile en nogada, que carecen de evidencias que la sustenten.

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“La cocina popular ha estado reduciéndose a tres o cuatro platillos que son los tradicionalísimos producto de la divulgación que algunos literatos o periodistas culturales dan a mole y al chile en nogada. Son mitologías que están bastante bien posicionados en la historia culinaria pero tienen pocas fuentes historiográficas que no se pueden rastrear. No se puede rastrear al diablito que creó el mole.

Ricardo Moreno Botello

Lamentó que estas se den a conocer solo porque forman parte del atractivo que se ofrece al turismo. Consideró que esto refleja que, para las autoridades, solo importa la cultura en cuanto producto comercializable.

Necesario, recuperar riqueza cultural de comunidades

Moreno Botello, director de Ediciones de Educación y Cultura, subrayó la necesidad de recuperar la riqueza cultural de las comunidades, especialmente de su alimentación. Expuso que, aunque todos los platillos son importantes, existe una diversidad alimentaria que es reflejo de los territorios que comprenden a Puebla.

Explicó que la cultura culinaria de Puebla partió de la alimentación indígena y derivó en la alimentación criolla, dando por resultado más de 500 platillos. Sin embargo, destacó que existe poca información sobre el patrimonio alimentario de la entidad como recetas e ingredientes.

Por ello, propuso hacer una compilación de los recursos patrimoniales de las comunidades, especialmente del alimentario. Al respecto, el académico Julio Glockner Rossainz, propuso la conformación de una comisión que se encargue de coordinar el trabajo de investigación.

Los resultados de la compilación, coincidieron, no serán solo para promoción del turismo, sino para el propio conocimiento y disfrute de los poblanos. En ese sentido, los trabajadores de la cultura expusieron la necesidad de ampliar este tipo de ejercicios en otros ámbitos como las artesanías y las culturas populares.

Continúa encuentro de trabajadores de la cultura

El encuentro de trabajadores de la cultura continuará el resto de la semana en la Casa del Libro, una de las sedes del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP. El jueves, los artistas, gestores y académicos analizarán las artes visuales y escénicas, los museos de la entidad y las bibliotecas y publicaciones.

Finalmente, el viernes se dedicará a la administración de recursos financieros de la Secretaría de Cultura y del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, así como los espacios culturales autogestivos.

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