En Puebla, estamos a menos de tres meses de que cambien alcaldías, diputaciones y la gubernatura, por lo que el PAN tendrá que reflexionar sobre su papel como oposición.
Bajo este contexto, el blanquiazul estatal requerirá de un nuevo liderazgo elegido por la militancia y no por unos cuantos en diciembre.
En ese partido no se puede cometer el mismo error que está pasando en el PRI, donde su dirigencia nacional y local se ha definido para los próximos años mediante modificaciones a sus estatutos, a fin de que sus cabezas se reelijan por mucho tiempo.
Edmundo Tlatehui alzó la voz después del 2 de junio cuando el PAN en Puebla tuvo sus peores resultados en las elecciones, quien tiene la calidad moral para hacerlo, ya que al menos la alcaldía de San Andrés Cholula se conservó, donde se dejó que la militancia eligiera a su candidata, Lupita Cuatle.
El resultado en ese municipio fue contundente, ya que logró ganar con un amplio margen y se convierte en el municipio más importante del blanquiazul.
Edmundo Tlatehui levanta la mano
Lo anterior, da pie para que Edmundo Tlatehui pueda levantar la mano y aspirar a la dirigencia estatal del PAN. El partido requiere otro tipo de liderazgo emanado de un proceso democrático y no de imposiciones a la militancia que vio los malos resultados con el actual comité.
Para aspirar a mejores resultados electorales en el 2027 y 2030, los panistas requieren de unidad, y que aspiren a ser una opción ciudadana.
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No se puede dejar en manos del consejo del PAN solo la decisión de elegir al dirigente estatal, se tiene que abrir a la militancia. En San Andrés Cholula se puede desconocer a quien sea designado, pues con sobrada razón dieron muestra de que en esa localidad imperó la democracia para definir a su candidata.
La mayoría de los liderazgos panistas comparten la postura de Edmundo Tlatehui, se debe dar paso a la renovación partidista considerando a la militancia.




