El gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina cambió el tono de su discurso ante el creciente número de actos violentos que sucedieron en Puebla capital. Ya no pide, ahora exige a los ediles que, ante el termino de sus gestiones, no relajen la seguridad.
Y es que desde el pasado 9 de julio, cuando se dio una balacera en el casino Big Bola en Sonata el gobernador había pedido a los ediles que no descuiden la seguridad. Allí hubo dos fallecidos y tres muertos; posteriormente trascendió que una mujer desapareció por los victimarios.
Un día antes, ocurrió la desaparición de Ricardo Antonio Meneses, igual en manos de un comando armado. De acuerdo a las versiones el inicio del conflicto fue un altercado de tránsito. Ahora trasciende, a la hora que se redacta esta editorial, que las autoridades encontraron restos humanos que podrían corresponder con el joven.
El 10 de julio también ocurrió un intento de ejecución a un costado del mercado Independencia, en Mayorazgo. Allí sólo hubo dos mujeres heridas, sin embargo, una de ella estaba ligada al delincuente “El Grillo”.
El secretario de Gobernación, Javier Aquino Limón, trató de explicar el origen de estos conflictos argumentando que se trata por las modificaciones derivado de los procesos de entrega-recepción, donde los nuevos alcaldes buscan tener su propio cuerpo policial.
Sin embargo, también detalló que el Consejo Estatal de Seguridad Pública percibe una falta de inversión en esta materia, por lo que pedirá información a los municipios para comprobar estos dichos.
Se trata pues de una estrategia coordinada entre los tres niveles de gobierno, en donde los municipios tienen responsabilidad como primero respondientes. Y si no está funcionando el modelo de seguridad, cambiarlo para no seguir poniendo en riesgo a la población.




