Sabia decisión del gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina, de no dejar el cargo hasta que termine su mandato. Ello con la finalidad de darle seguimiento a todas las obras que se tienen ejecución y darle la estafeta a Alejandro Armenta Mier.
Lo anterior lo dijo porque existían rumores en los que se hablaba de que Céspedes Peregrina podría estar en el gabinete de la candidata presidencial, Claudia Sheinbaum Pardo, Alguna decían que iría a la Secretaría de Educación Pública (SEP); otros más que al Instituto Nacional de Migración (INM).
Al final nada de nada, Céspedes fue tajante al decir que se quedaba, aunque eso implicaba que se le cerrarán las puertas con la federación. Y es que, eso habla de la calidad moral de un gobernante que no ve en los puestos una oportunidad de escalar, sino que la necesidad del deber cumplido.
Además de que eso también le daría legitimidad a Armenta Mier y le pone la vara alta, nuevamente, en la responsabilidad que este último va asumir. Y es que recordar que la semana pasada también señaló que los recursos si alcanzan y que eso pone “la vara alta” en los trabajos a realizar.
No es lo mismo que tu antecesor que tiene mala reputación, que fue señalado por ser represor, por no construir alianzas te entregué el gobierno; a que alguien que ha hecho todo lo contrario (como Sergio Salomón).
Por lo anterior, Sergio Salomón no sería un mal elemento para la construcción del segundo piso de la Cuarta Transformación. No obstante, el quererlo vincular al gabinete de Sheinbaum viene por parte de alguien que le conviene que él escale, ya sea para ocupar el cargo o desprestigiarlo.




