El pasado domingo, a nivel nacional se llevó a cabo la marcha por la democracia, en dónde la intención era mostrar la defensa del Instituto Nacional Electoral (INE) que, con las nuevas reformas del presidente, Andrés Manuel López Obrador, se ve “afectado”.
Quién convocó a la marcha fue la organización “Sí por México” fundada por el magnate Claudio X. Gózales Guajardo y férreo opositor a las políticas implementadas por el mandatario. Sin embargo, algunas de sus organizaciones, de acuerdo a López Obrador, incluso tiene un carácter injerencista.
Tal es el caso de “mexicanos contra la corrupción y la impunidad” que, abiertamente recibe dinero del gobierno de Estados Unidos a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).
Con tal antecedente, se llevó a cabo la marcha teniendo como orador principal, al expresidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, quién agitó a los manifestantes pidiendo que no se eliminen los diputados y senadores plurinominales, así como oponerse a las reformas del presidente.
¿Quiénes participaron en la marcha?
En teoría, la marcha tiene un carácter a partidista, no obstante, en la Ciudad de México, arribaron los dirigentes nacionales del PAN, Marko Cortés, y del PRD, Jesús Zambrano.
Para el caso de Puebla, quienes se dejaron ver fue a los candidatos, uno por la gubernatura, otro por la alcaldía poblana, Eduardo Rivera Pérez y Mario Riestra Piña, quienes, a pesar de tener una postura mesurada, avalaron la narrativa de que se tiene que defender la democracia.
Por ello, pese a que cualquier ciudadano tiene derecho a manifestarse, pero contemplando todo el contexto, cabe la pena preguntar ¿qué legitimidad tiene la “marcha en defensa de la democracia”?




