De acuerdo a la Secretaría de Medio Ambiente del estado de Puebla, se tienen 70 rellenos clandestinos. Esto genera una problemática importante en los municipios donde están instalados, y para erradicarlos se debe impulsar una política que tenga como fundamente el reciclaje.
Detalló que hay zonas que son legales, no obstante, la planeación es un tema importante. Al final toda la información recabada, a partir de un análisis técnico, se le heredará al cuasi gobernador, Alejandro Armenta Mier; de él dependerás las soluciones.
La ruta parece sencilla, pues a nivel nacional la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció la creación de un modelo de economía circular en Tula, Hidalgo, una de las zonas más contaminadas del país.
Estos modelos constan de la creación de un mercado interno que se satisfaga a partir del reciclaje. A nivel mundial se han utilizado esquemas bajo esta primicia y, por lo menos, el mal manejo de los residuos ha disminuido; más no la problemática de fondo.
En ese sentido, este esquema funciona a partir de una cadena que empieza desde quienes se dedican al reciclado (desde pepenadores hasta empresas) con el fin de separar la basura. Posteriormente, sigue la cadena, la basura ya separa se empieza a transformar bloques para su aprovechamiento.
El gobierno tiene marcar estas rutas y especificar bien a los actores que componen esta cadena, de lo contraria el funcionamiento de este modelo será limitado. Asimismo, implica trabajar de la mano con las autoridades municipales, ya que estos tendrían que trabajar en una campaña se concientización para la recolección de basura.
Aunque el proyecto pudiera sonar ambicioso si se trabaja adecuadamente podría empezar a la brevedad. Ahí jugará un rol importante la voluntad de cada uno de los gobernantes para avanzar en el combate de la creación de más rellenos sanitarios clandestinos.





