Es prácticamente un hecho que Morena y sus aliados en Puebla arrasaron en este proceso electoral. No sólo le dieron 2 millones de votos a Claudia Sheinbaum Pardo, sino que se llevaron la gubernatura, todas las diputaciones federales y locales, el Senado y la mayoría de alcaldías.
A punto de cumplir el 6 de 6, Morena se posiciona como una fuerte fuerza política. Un ejemplo de ello, es que recuperó la alcaldía de la capital poblana (la cereza del pastel), luego de que en 2021 Eduardo Rivera Pérez se las arrebatará.
Con un promedio de poco más de un millón 500 mil votos, a Morena le alcanzará para obtener la mayoría calificada en el congreso local. Con ello, podrán realizarse reformas de carácter constitucional en beneficio de los poblanos.
Ganó quién ganó y quién al final logró convencer a los poblanos. Aunque los resultados no son homogéneos, en especial en las alcaldías. Allí podríamos decir es que hubo voto de castigo, es que las inconformidades que generaron algunos perfiles no lograron sanearse del todo.
Por otro lado, el trabajo realizado por Morena logró contrarrestar el discurso del Partido Acción Nacional (PAN) que buscaba crear un clima de incertidumbre. “Que era la elección más violenta de la historia”, “que era una elección de estado”, era lo que sentenciaban.
En ese tenor, hablaron de atentados en contra de sus candidatos, mostraron encuestas como las de Massive Caller que incluso colocaban a sus candidatos por encima de los de Morena. Siendo las únicas encuestas que los colocaban en ese lugar.
Nada más como un dato, de acuerdo a un reportaje de medio de comunicación Sin Embargo MX, el partido blanquiazul, desde 2021, había destinado más de 50 millones de pesos a esta casa encuestadora.
Así el panorama electoral después de dos meses de campaña. Sólo queda esperar y que las promesas de campaña de los candidatos ahora electos se cumplan al pie del cañón.





