Editorial Ángulo 7
En este espacio vertirmos la opinión de nuestro medio, siempre con una visión contructiva Credito: Elaboración propia

Durante muchos años, los gobiernos del PRI y PAN trabajaron juntos el poder legislativo para sacar reformas avante, cómo la energética que afectó a Pemex y a la CFE. Sin embargo, en este sexenio Morena consiguió arrebatarles la superioridad y obtuvo la mayoría calificada.

Esta mayoría calificada, la cual es necesaria para reformar la constitución mexicana, necesita de 335 diputados. Con los resultados arrojados hasta el momento, Morena y sus partidos aliados alcanzarían un total de 372 escaños en es órganos legislativos de 500 posibles.

En 2018, cuando llegó el presidente Andrés Manuel López Obrador, Morena y sus partidos lograron juntar 308 escaños (191 para el guinda, 61 para el PT y 56 para PES).

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En 2021, el PES pierde su registró y se alía el Partido Verde a la coalición “Juntos hacemos historia”, la representación bajó, alcanzó 278 representantes (198 Morena, 43 PVEM y 37 PT).

Con estos nuevos números, ahora, el partido en el poder no tendrá que negociar ni cabildear para lograr sacar avante las reformas propuestas por el poder legislativo. Podrá actuar con autonomía y cumplir todo lo que dijeron en campaña.

Para ello, también necesitan los congresos locales, que son los que también participan en cuando hay una reforma constitucional.

Por ejemplo, en el caso de Puebla, en 2018, de 41 diputaciones Morena se quedó con 22; para 2021 sumó 2, quedando con 24 con todo y plurinominales. Para estas elecciones, sólo por votación, Morena se quedaría con 26 puestos; faltaría, sumar los candidatos plurinominales.

Con ello, el reto es lograr avanzar en temas como el aborto, la violencia, vicaría, la amnistía, revocación de mandato, entre otras leyes que hay pendientes en la entidad.