Sigue la mata dando con la crisis del Partido Acción Nacional (PAN) en Puebla. Y es que, como todo proceso electoral, llega el momento de hacer una evaluación y determinar el famoso “recuento de los daños”. En ese sentido, como parte de proceso Lalo Rivera no deja de meter las manos.
Eduardo Rivera Pérez, no candidato a la gubernatura de Puebla por el blanquiazul, sino que también mantuvo el control del partido, por angas o mangas, al no exigirle o pedirle a Augusta Díaz de Rivera Hernández (actual dirigente) que fuera de su mano derecha
Digamos, si lo fue, pero de otro tipo. Es decir, fue en tanto no le puso ningún obstáculo para operará libremente, para dejarlo que él planteara la agenda y el actuar del partido. ¿Mucho peso para Rivera Pérez? Ya la historia lo dirá, mientras así eran las cosas.
Augusta fue acusada por la militancia de ser un dirigente de escritorio, que no fue capaz de “ensuciarse los zapatos”.
Se acerca el proceso de renovación de dirigencia, y de todos modos el excandidato sigue movido los hilos para enquistar a su grupo en dicho cargo. Mientras, ya hay quien lo señalé como uno de los perpetradores de la derrota del pasado proceso electoral: Mónica Rodríguez Della Vecchia.
Que, además, ya manifestó que le interesa asumir el timón, encima de que no está sola, pues tiene el respaldo de Rafael Micalco Méndez, que además de ser un viejo lobo de mar, ya fue dos veces dirigente Acción Nacional. Aunado a ello, ha denunciado que no permitirá que un perfil ligado a Lalo coordine la bancada del PAN en el congreso del estado.
Y esto apenas va empezando.




