Sale de la cárcel Francisco Romero, uno de los tantos perseguidos durante el mandato de Miguel Barbosa Huerta. Sólo queda Felipe de Jesús Patjane Martínez, a quién se le dictó una sentencia de 6 años por otorgar contratos por ocho millones de pesos.
Sin embargo, el gobierno de Barbosa Huerta se caracterizó por tener una actitud confortativa y de persecución política en contra de ciertos personajes. Al más estilo caciquil, dicho funcionario quería mantener el control férreo sobre lo que acontecía en la entidad.
Lejos de buscar la conciliación y el camino para seguir avanzando, tejer puentes para que las decisiones políticas que dependen de consensos se pudieran ir avanzando, Miguel Barbosa pretendió continuar con esa política.
No fue falta de experiencia, fue falta de convicción. Y el precio lo pudieron haber pagado los poblanos. Aunado a eso, lo anterior le provocó el descreditó a Morena y descalificación por parte de todos sus adversarios.
Con la llegada de Sergio Salomón Céspedes Peregrina, como gobernador sustituto, la balanza se revierte. Su estrategia desde un principio fue retomar el camino por el cuál debería transitar la Cuarta Transformación en Puebla.
Concilió, construyó y logró construir puentes, lo cual se vio reflejado en el desarrollo del proceso electoral. Y no por esos dichos de la oposición de que “intervino en el proceso”. Sino en el sentido de que se reunió con todas las fuerzas políticas del estado para hacer un llamado a la paz.
La liberación de los 10 políticos encerrados por Miguel Barbosa, ocurrió en el mandato de Céspedes Peregrina. No obstante, en estos dos años que lleva como gobernador, no se encerró ni persiguió a nadie.
Hechos son amores, y como dicen por ahí, la historia juzgará.





