
Ocurrió lo que analistas políticos venían previendo desde que Morena, en 2018, arrasó en las elecciones: lo partidos hegemónicos se van ir extinguiendo. ¿La prueba? Es el PRI de Puebla que, por la ambición de su dirigente, hoy se quedó sin representación en el Congreso.
Néstor Camarillo Medina, dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), optó por aspirar a una senaduría en primera fórmula, que realizar trabajo de organización y de restructuración para sanar y recuperar la fuerza que perdieron desde el triunfo de Morena.
Esta aspiración llevó a que varios de sus perfiles que no vieron oportunidad de ser elegidos para contender por un cargo público, salieran del partido y construyeran su cerrera política por aparte. En concreto, fueron los que pertenecían a la bancada del congreso como: Jorge Chidiac Charbel, Laura Ivonne Zapata Martínez, Norma Sirley Reyes Cabrera, Adolfo Alatriste Cantú, y Enrique Rivera Reyes.
El argumento fue que el partido se ha convertido en una burocracia de unos cuantos. Lo mismo que a nivel nacional, las aspiraciones políticas de Alejandro Moreno Cárdenas “Alito” llevaron a que varios desertaran.
El PRI tiene muy claro que tiende a desaparecer y su apuesta es que el Partido Acción Nacional les otorgue un puesto, el que sea, con tal de mantenerse en el poder. No por nada Camarrillo Medina le coartó la aspiración de una senaduría a Chidiac Charbel, los dirigentes se agandallan las primeras formulas porque saben que es donde habrá oportunidad.
La próxima dirigencia tendrá que analizar que los tiempos van cambiando y que prácticas que antes se permitían como el amiguismo, el contubernio y la ambición tendrán que dejarse de lado para mostrarle otra cara al electorado. De lo contrario, solo quedarán como parte de la historia.




