Círculo de Escritores Ibero Puebla
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Por: Mtro. Leopoldo Díaz Mortera

El primer debate ocurrió sin propuestas contundentes, con promesas vacías, recuentos de glorias partidistas y un alud de acusaciones. 

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Los mexicanos tenemos el dicho que de política y fútbol es mejor no hablar, porque exalta nuestras pasiones, enciende nuestras emociones y suele terminar muy mal, pues los temas polémicos provocan desacuerdos, enconos y rupturas. No sabemos disentir, no sabemos dialogar, pero más delicado y preocupante es que no sabemos escuchar, todo silencio en una discusión o en un debate es una simulación para tener el turno y volver a hablar. 

El reciente debate presidencial es muestra de esta incomunicación, donde la diferencia entre escuchar y oír está en la posibilidad de salvar la propuesta del otro, no de retomar sus argumentos para volverlos contra él o ella. Sí, es un debate y hay que demostrar la validez del propio argumento, proponer y demostrar por qué lo dicho es mejor que lo argüido por la oposición, pero esta demostración se debe imponer por la vía de la razón, no mediante falacias, denostaciones y acusaciones.  

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Diversos medios y figuras públicas se pronuncian a favor de una u otro candidato, todos vieron ganar a su candidato o candidata, algunos argumentan con la razón otros hablan de su sentir, de lo que les latió y gustó. Difieren los criterios para declarar el triunfo, unas dicen que las propuestas, otros que las personalidades, unos más que la humildad o el origen, porque se identifican con algo de esa historia, la realidad es que pocos buscan objetivamente a que asirse para tener más certeza de quién conviene y a quién le confían el rumbo del país los próximos 6 años. 

Para definir quién ganó el debate hay que ser imparciales y no estar comprometidos más que con la verdad; para ello puedes utilizar las siguientes claves para analizar este y los siguientes debates: 

·        La consideración por el presupuesto a la hora de formular propuestas, su viabilidad, que no sean promesas vacías disfrazadas de buena voluntad y listas de deseos 

·        Las nociones sobre las condiciones actuales del país 

·        Sí las realidades apabullantes como la violencia generalizada o el fracaso de la militarización como estrategia de seguridad se matizan, se niegan o en lugar de proponer soluciones sólo se utilizan para denostar y atacar a la contra parte  

·        El conocimiento socioambiental para proponer en función del cuidado de la Casa Común 

·        El trato hacia las otras y otros candidatos: si se discuten los hechos, las propuestas y los razonamientos o se centran en el ataque personal 

·        Los compromisos que podrían tener con sus partidos, poderes fácticos, predecesores, etc. 

Es verdad que el formato del debate tampoco contribuyó a que las condiciones fueran propicias para el diálogo, quizá son los menos, pero hay quienes se sienten identificados con la idea y la sensación de que el debate, lo perdieron todas las personas, empezando por las candidatas y el candidato y terminando por la ciudadanía.  

Nos queda ese resabio de que es más de lo mismo, con menos teatro quizá que hace casi seis años, pero la misma tónica, las mismas estratagemas y el mismo resultado, como si no quedara más opción que tratar de definir cuál es la opción menos mala para votar. 

El periodista y poeta polaco Ryszard Kapuściński dijo que “Si entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático”, una advertencia que en estos tiempos convulsos y de confusión puede ayudarnos a ser más flexibles, empáticos y sobre todo abiertos a escuchar para salvar la proposición del otro y tomar decisiones conscientes e inteligentes. 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.