Por: Esther Hurtado
Cada 19 de octubre se conmemora la El día mundial de la lucha contra el cáncer de mama, lo que provoca una oleada de imágenes de moños y productos rosas saturando cada espacio disponible en las redes y los espacios públicos.
Por ello, desde la Colectiva Tetas y Rayas, (integrada por mujeres oncológicas), quisimos manifestar nuestra preocupación y rechazo hacia las campañas de marketing asociadas al denominado “octubre rosa”, dado que, aunque la mayoría de éstas se presentan como iniciativas de apoyo, consideramos que a menudo solo lucran con el sufrimiento de las mujeres y sus familias, basando sus campañas en imágenes estereotipadas muy lejanas de la realidad, y que además promueven un discurso con lenguaje bélico (lucha, guerrera, mutilación) que nada tiene que ver con nuestra visión de la enfermedad.
Consideramos que la mayoría de estas acciones publicitarias se limitan a difundir mensajes relacionados con la autoexploración y la realización de mastografías a partir de los 40 años, medidas que con base en nuestra experiencia se quedan muy cortas ante la abrumante realidad en que vivimos, pues las cifras señalan que las detecciones en mujeres menores de 40 se han disparado, por lo que una mastografía es un recurso limitado y condicionado por la edad. Por otro lado, la autoexploración por sí sola suele ser un mecanismo deficiente, dado que los hallazgos por autoexploración suelen ocurrir cuando la enfermedad ya se encuentra en una etapa avanzada (incluso metástasica), lo que compromete de manera importante el pronóstico de supervivencia, y requiere de tratamientos más agresivos y prolongados en comparación de los hallazgos en etapas 0, 1 y 2.
A pesar de ello, estas iniciativas parecen enfocarse únicamente en el uso del color rosa y eslóganes con fines comerciales, sin contribuir de manera efectiva a promover mecanismos de información que lleguen a toda población, financiar investigaciones, impulsar campañas de detección temprana y apoyar tratamientos integrales, entre otras.
Aunado a todo lo anterior, creemos también que no se fomenta una verdadera aceptación de los cuerpos oncológicos que pasan por transformaciones físicas significativas como la pérdida de senos, cabello o cicatrices visibles. Por el contrario, la mayoría de estas campañas perpetúan estereotipos de belleza hegemónica a las cuales únicamente les agregan como accesorios un turbante y ropa rosa, o peor aún, incluyen en sus anuncios publicitarios un discurso donde pareciera que las mujeres mastectomizadas estamos “incompletas” y que necesitamos de sus productos (comúnmente provenientes de las industrias cosméticas, farmacológicas y quirúrgicas) para “recuperar” nuestra feminidad o integridad física.
Estas narrativas, lejos de fomentar la aceptación de nuestros cuerpos oncológicos, refuerzan estereotipos que convierten nuestras experiencias en oportunidades de lucro, sin cuestionar los estándares de belleza hegemónica ni promover una verdadera inclusión, lo que consideramos que es una falta de respeto para todas quienes conocemos las implicaciones físicas y emocionales que el cáncer deja en nuestros cuerpos.
Una iniciativa de la Colectiva fue la colocación del “Megatendedero de bras” en la Rotonda de las mujeres que luchan, esto, como una forma distinta de visibilizar y hacer un llamado a las autoridades, instituciones y a la sociedad en general a voltear a ver esta problemática de una manera distinta. En el megatendedero, cada Bra representó una mujer que ha enfermado, y en dos espacios especiales se colocaron Bras negros, fotos, flores, velas y mensajes en memoria de aquellas que han trascendido. Fue un evento lleno de amor, lágrimas, esperanza y sororidad.
El megatendedero fue retirado y tirado a la basura al día siguiente, cabe señalar que ante los diversos señalamientos en redes ya hubo respuesta por parte de la alcaldesa de la Cuautemoc Alessandra Rojo de la Vega, quien se deslindó de los hechos, no así por la jefa de Gobierno Carla Brugada, quien incluso se rió del tema y lo evadió durante una entrevista.
Todo ello solo nos lleva a redoblar los esfuerzos por abogar por la construcción de una sociedad inclusiva, donde quepamos todas y todos, donde los cuerpos oncológicos no sean ocultados sino admirados, donde nada esté por encima de la salud y el derecho a la vida.
*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.




