
Ovidio Guzmán López, integrante del Cártel del Sinaloa e hijo del “Chapo”, esperará la resolución de su proceso de extradición en prisión preventiva; en tanto, el gobierno de Sinaloa aseguró que el estado recuperó la seguridad tras la violencia que desató la detención del capo.
Este viernes, en audiencia celebrada en el Penal Federal de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, el juez de control Gregorio Salazar Hernández informó al hijo de Joaquín Guzmán Loera que la justicia estadounidense lo requiere para juzgarlo por tráfico de cocaína y marihuana, entre otros delitos.
El juzgador ordenó que el detenido sea mantenido en prisión preventiva y fijó un plazo de 60 días para que Estados Unidos presente los documentos con los que pretende juzgarlo.
Horas antes, el Juzgado Sexto de Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de México concedió a la defensa del detenido una suspensión para frenar cualquier extradición inmediata y ordenó que quedara a disposición del juzgado donde se encontraba detenido.
Por la mañana, durante la conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López Obrador, el canciller Marcelo Ebrard Casaubón confirmó que Estados Unidos solicitó la extradición de Guzmán Loera y estimó que, de cuatro a seis semanas, presentará las pruebas al juez, en quien recaerá la decisión final.
En tanto, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) revisará la nacionalidad del imputado y que la nación demandante respete el debido proceso.
A la tarde, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, declaró que, en la entidad, existen condiciones de seguridad para que la población pueda hacer su vida normal.
Lo anterior, especialmente en Culiacán, donde grupos armados identificados con el Cártel de Sinaloa quemaron vehículos y se enfrentaron con militares, en respuesta a la detención del “Ratón”.





