Concierto en Puebla mostrará música del clasicismo y su sensibilidad. Foto: Especial
¿Cómo hacer comprensible la “música clásica” del siglo XVIII para un público amplio de nuestros días? Músicos poblanos interpretarán y explicarán, este domingo 19 de febrero, en el Teatro de la Ciudad, obras de Haydn, Mozart, Schubert y Vierne como experiencia sensible.
El concierto se denomina “El mundo clásico y la música”, del ciclo de conciertos gratuitos “Viajes pianísticos”, y está organizado por el pianista Víctor Martínez Lima y el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (Imacp).
Contará con la participación de Omar Edisson Lara Calvario (violín primero), Moisés Aldair Carbajal Toxqui (violín segundo), Santiago Salvador Santos Samaniego (viola), Fran Mena Gamboa (cello) y Francisco Alcocer Rodríguez (contrabajo).
En esta ocasión, interpretarán el cuarteto para cuerdas en Re menor (“Fifths”), de Haydn; el concierto para piano N° 12 en La mayor, de Mozart; el concierto para viola en Do mayor, de Schubert, así como Le Soir y Légende, de Vierne.
El concierto busca aclarar al público las peculiaridades del periodo “clasicista” en la música, para lo cual la interpretación de cada pieza irá acompañada de un breve explicación por parte de Martínez Lima.
Sin embargo, más allá de explicar la “lógica” del clasicismo musical, el objetivo es que el diálogo entre piano e instrumentos de cuerda (violín, viola y cello) guíe a los escuchas por la estética del clasicismo, que, en algunos puntos, presiente el romanticismo.
La cita es este domingo 19 de febrero, a las 18:00 horas, en el Teatro de la Ciudad, ubicado junto al Palacio Municipal de Puebla. Habrá entrada gratuita, por lo que se recomienda llegar con tiempo.
Clasicismo, momento clave en la música
En entrevista con Ángulo 7, Martínez Lima comentó que el clasicismo es clave en la historia de la música occidental porque comprende el inicio de conciertos en grandes salas de conciertos, donde se reunía la nobleza, la burguesía y el grueso del pueblo para escuchar las obras de moda.
También es un momento de consolidación de las formas clásicas de composición, como el concierto para piano, la sonata, la sinfonía y el cuarteto de cuerda, cuya estructura es la misma, pues se articula un movimiento rápido (allegro), seguido de uno lento (andante) y uno rápido para finalizar (allegro).
Estas formas se desarrollan a partir de temas, o sujetos, que tienen un tratamiento armónico. Conforme avanza la pieza, llevada por la emoción, el tema se toca en diferentes tonalidades, por lo que, aunque sea el mismo, adquiere otro carácter y produce otro efecto en el escucha.
“Voy a hablar de las estructuras del clásico, de los instrumentos de cuerda, en especial de la viola, que ha sido opacada por otros, como el violín, para introducir al público en un periodo cuyas composiciones llegan a ser complicadas de escuchar”, explicó.
Al preguntar si es posible que este tipo de música puede “tocar” de verdad a un público tan lejos de Europa, enfatizó que su lectura de las partituras de los maestros del clasicismo es necesariamente sensible, pues afecta todo el cuerpo, por lo que su interpretación tiene que compartir tal experiencia con el público, pues sólo así es posible comprender realmente la “lógica” del clasismo.