La narrativa de la 4T tiene millones de votantes que creen en la Soberanía Popular y en la Igualdad Universal de Derechos. Otros, que llamaré “ademos”, niegan la autoridad del pueblo y, por lo tanto, no aceptan estos postulados. Están también los escépticos. Los ademos son como los ateos en el campo teológico. No existen todavía los herejes de la 4T.
Las fortalezas de la 4T
La 4T es una narrativa de la conciencia histórica en México del siglo XXI. En este sentido es un relato del desarrollo del pensamiento histórico mexicano. La conceptualización incluida en la 4T tiene una base moral y estética, cuya justificación epistemológica todavía está por establecerse.
La 4T es una estrategia interpretativa, una perspectiva de la historia justificada más estética o moral que epistemológica. Es un discurso complejo en su estructura. Contiene aspectos culturales -filosóficos, históricos, éticos, poéticos-, políticos y económicos y ha sido desarrollado en un estilo inimitable por el Presidente de la República, en las conferencias llamadas como “mañaneras”. En éstas últimas se ha venido socializando una estructura verbal en prosa narrativa que sirve de imagen de estructuras y procesos pasados con el fin de explicar lo que fueron representándolos.
A tres aspectos está asociada La importancia de la 4T como narrativa histórica. Como “historia” define un modo específico de existencia; se ha constituido como “conciencia histórica”, esto es, es un modo específico de pensamiento y, finalmente, es un tipo de “conocimiento histórico” que define un dominio autónomo en el espectro de las ciencias humanas y naturales.
Cuatro aspectos es lo que hace que la 4T represente una mediación muy influyente. En el campo histórico (Juntos Haremos Historia), en el registro histórico de lo cotidiano, en otras narraciones históricas, y en receptores no solo en la dimensión nacional sino también internacional.
La 4T como narración diacrónica-procesional está asociada a una compleja red de modos de articulación: el romance, la comedia, la tragedia y la sátira. En este tipo de narración diacrónica procesional predominan dos supremos sentimientos: la transformación estructural del Estado y la Igualdad Universal de Derechos. Las dos son las principalísimas representaciones guiadoras. Como romance la 4T es un drama de autoidentificación simbolizado por la trascendencia del Pueblo heroico, del mundo de la apariencia (neoliberalismo).
El momento ético de la 4T se refleja en el modo de implicación ideológica (democrático-liberal) por el cual una percepción estética (la trama) y una operación cognoscitiva (la argumentación) se combinan de manera que derivan en afirmaciones prescriptivas (orientar el voto) más que las simples afirmaciones descriptivas o analíticas.
El estilo de la 4T puede constatarse en las mañaneras. Lo dicho en ellas representan una combinación particular de modos de tramar, de argumentar y de implicación ideológica por parte del Presidente López Obrador.
Pase lo que pase en el futuro mediato, la 4T será referente en el mundo por venir. Quedará como una expresión de la conciencia histórica del siglo XXI para el mundo, que se apoya, como toda expresión histórica, en una “filosofía de la historia”.
En otra entrega reflexionaremos en torno al acto poético de la 4T.
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