
Familiares de Alan Jafer, el joven de 21 años asesinado a golpes al interior del anexo La Piedad, en Lomas de San Miguel, el pasado 6 de abril, exigieron afuera de la Casa de Justicia que uno de sus posibles homicidas, Germán -dueño y “padrino” del centro- no salga libre y pague por el crimen.
La protesta inició al medio día, mientras se realizaba la audiencia de Germán al interior del inmueble mencionado, luego de que fue detenido el pasado viernes 16 de julio por su presunta responsabilidad en el asesinato a golpes de Alan.
Al grito de “Alan no murió, a Alan lo mataron”, familiares y amigos del ahora fallecido exigieron a las autoridades que el hombre no sea liberado y “pague lo que tenga que pagar”.
Y es que, solo dos semanas después se internarse voluntariamente para superar su adicción a las drogas, Alan Jafer fue brutalmente golpeado, por lo que del anexo le hablaron a su familia porque “había tenido un accidente y requería atención médica”.
Sin embargo, el joven presentaba golpes en el tórax, costillas rotas, rodillas severamente lastimadas, así como una fuerte deshidratación y murió en el Hospital General del Norte.
Pocos días después de que el joven falleció, el supuesto centro de rehabilitación cerró sus puertas y Germán, dueño del lugar, se dio a la fuga, por lo que se emitió una orden de aprehensión en su contra, la cual se cumplimentó el pasado viernes, aunque habría más detenidos por el caso.





