El pasado 8 y 9 de marzo se llevaron a cabo dos formas de manifestarse por parte del género femenino. Las dos sin duda tuvieron su impacto mediático y espero lo tenga con los diferentes sectores sociales.
Especialmente quisiera ver una respuesta contundente por parte del gobierno federal y de los distintos niveles de gobierno, pues al final de cuenta en ellos recae la mayor responsabilidad en la batalla en contra de los autores de los delitos sociales.
De eso se ha hablado mucho y me parece que es un reclamo general y constante, por lo que situaré la reflexión en otro aspecto que me parece aún más importante y neurálgico: La posición del género masculino ante el tema femenino. A todo esto, ¿cuál es su opinión y su postura final después del reclamo femenino? y más aún, ¿qué hará después? de haber escuchado de viva voz el reclamo desesperado de las mujeres.
Esto me intriga mucho, tal vez esto sea más importante aún porque no es lo mismo un simple criminal que un loco enfermo resentido con la mujer. Este último puede ser cualquier cosa, desde un padre de familia, una figura pública del ámbito artístico, político, religioso o empresarial, hasta el propio encargado de la seguridad pública.
La situación que la mujer vive hoy nos ha demostrado que el enemigo está en todas partes y a veces de quien menos piensas.
Si la sociedad en general vive una incertidumbre de seguridad pública, las mujeres aún más. El hartazgo es generalizado, pero ellas tienen un doble enojo resultado de una doble fragilidad resultado de la cultura machista en la que vivimos.
Ellas sufren más sencillamente porque viven en México y son mujeres.
El nueve de marzo se festejan los logros que la mujer tiene ya en las manos, pero aún debemos mucho como sociedad, pues aun sus manos parecen estar vacías, las mismas que se lleva al rostro para lamentar su situación.
A pesar de su dolor y quebrantamiento, como suele suceder con la mayoría de las mujeres, levantaron su voz con coraje y con mucha energía salieron a caminar por las calles, de manera conjunta, de manera empática y consciente con otras mujeres.
Debemos empezar por reconocer su valentía, su voluntad y su empatía con las integrantes de su mismo sexo. Las mujeres en estos días no necesitaron nuestra aprobación a sus movimientos. Se adueñaron de la agenda pública y espero haya sido suficiente para adueñarse de una parte de la voluntad del hombre para que este desde sus diferentes trincheras haga algo en favor de ellas y sus reclamos.
Sus reclamos son justos, necesarios y es importante resolverlos. No dudo que tendrán que hacer ellas mismas muchos cambios, pero el cambio en la postura cultural del hombre es fundamental, necesaria y primordial para que realmente suceda una mudanza estructural de las costumbres y posturas familiares-masculinas.
Pese algunos actos de violencia en algunos puntos del país, ellas hicieron una actividad masiva ordenada y congruente; ni los hombres, ni el sector empresarial o religioso, ni lo partidos políticos, ni lo medios de información o ONGs, tuvieron el valor de hacerlo por ellas o para la sociedad en general.
Nadie había podido hacer lo que ellas han hecho. El movimiento más cercano a una actividad masiva 100 % ciudadana parece que lo lograron. No dudo que fuerzas obscuras se hayan infiltrado, pero no fueron lo suficiente para quietarle la autoridad moral del movimiento.
Después de esto ¿qué sigue?
¿Acabará el machismo?
¿Los gobiernos se pondrán las pilas?
¿Las diferencias cotidianas entre el mismo sexo terminarán?
¿Qué sigue?
Ante las valientes acciones y los reclamos justos ¿habrá consecuencias graves para los culpables? ¿Habrá un verdadero diálogo?, y no me refiero sólo al diálogo con las autoridades gubernamentales, me refiero al intercambio de ideas y cambio de conciencia con padres de familia, los esposos, los hijos varones, los hermanos, primos, amigos y compañeros de trabajo, con los vecinos, con los conocidos y desconocidos, con las personas de su mismo sexo; heterosexuales, lesbianas, bisexuales, transgéneros.
Los retos son mucho, pero hoy los reconocimientos y los aplausos más
¡Bravo por todas las mujeres que participaron de una u otra manera en este movimiento!
Sus exigencias son de todos, su liderazgo nos estimula a seguirlas, su sensibilidad a respetarlas y su inteligencia a valorarlas.
¿Qué debemos hacer entonces los hombres?
¡Cambiar el paradigma!
¡Hay que entenderlas y amarlas!
¿Qué sigue?
#March8M
#8M2020
#DiaInternacionalDeLaMujer
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