
Filiberto Álvarez Landeros, quien fue asesinado el lunes en el municipio de Tlaquiltenango, Morelos, después de grabar su programa radiofónico, es el quinto en lo que va de 2017; hasta ahora, las autoridades niegan que el móvil haya sido su profesión.
De acuerdo con el informe policial, Abraham Solís Peralta, chofer del escritor, conducía por la calle Javier Mina del centro de Tlaquiltenango, cuando fueron atacados; el locutor intentó escapar sin éxito y murió más tarde en hospital, mientras que su acompañante resultó ileso.
Pese a las condenas de organizaciones e actores políticos, la Fiscalía de Morelos aseguró a través de un comunicado que “las primeras indagatorias permiten establecer que la agresión no está relacionada con la actividad profesional de la víctima”.
Indicó que continuará con las investigaciones “a fondo, hasta el total esclarecimiento de este lamentable suceso”, y agregó que “en los poco más de cuatro años de la presente administración estatal (encabezada por Graco Ramírez Garrido Abreu) no se han registrado agresiones contra comunicadores”.
Cabe recordar que este martes el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) exigió al presidente Enrique Peña Nieto comprometerse públicamente a resolver los más de 50 casos de periodistas asesinados desde 2010 y a hacer de la seguridad del gremio una prioridad en su agenda





