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De libros que son una farsa y de un gobernador que no puede ser senador

Rodolfo Ruiz en su columna La Corte de los Milagros, publicada en E-consulta, indica que antes de que Miguel Ángel Porrúa, que no guarda relación alguna con Editorial Porrúa o la librería del mismo apellido, ni con el título La Fuerza del Cambio —pero que utiliza el Porrúa “para engañar y estafar al público”—, el libro autobiográfico del ex gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle se ofreció a otras firmas editoriales que lo rechazaron.

Entre ellas a Grijalbo que por esas mismas fechas sacó a circulación el libro Margarita Mi Historia, de la esposa del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa que narra la historia de su familia y la suya propia, así como las razones que la llevan a buscar la Presidencia de la República.

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Grijalbo y otros de sus sellos editoriales no aceptaron hacer La Fuerza del Cambio a pesar de los millones que les ofrecieron, justamente para no prestarse a la farsa de Miguel Ángel Porrúa que supuestamente paga millonadas de pesos en espectaculares, spots de radio y televisión y banners en medios digitales para promocionar un libro que ni siquiera se vende, pero que sirve como pretexto para el posicionamiento anticipado de Rafael Moreno Valle como aspirante presidencial.

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Estadios seguros

Desde anoche un legislador, especialista en derecho constitucional y electoral, me hizo llegar el siguiente comentario: Tu columna está buena, pero tu fuente omitió leer la Constitución ya que ningún gobernador (Tony o cualquier otro) puede ser candidato a nada sin antes terminar su periodo en términos del tercer párrafo de la fracción V del artículo 55:

“Los Gobernadores de los Estados y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México no podrán ser electos en las entidades de sus respectivas jurisdicciones durante el periodo de su encargo, aun cuando se separen definitivamente de sus puestos”.

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El Yunque y sus brutos lacayos

Enrique Núñez en su columna Contracara, publicada en Intolerancia Diario, señala que mientras Juan de Palafox y Mendoza era un hombre de avanzada para la época en que vivió, pareciera que quienes lo persiguieron hace 400 años siguen presentes en Puebla con ideas de la Edad Media, y lo más grave es que se utilice la máxima tribuna del estado para expresarlas, como sucedió con el diputado Pablo Montiel Solana, quien en fuera de lugar lanzó un mensaje con el símbolo yunquista.

Lean la joya que salió de la boca de este personaje en el marco del homenaje a Juan de Palafox y Mendoza: “Se ha atestiguado que las sociedades que hace unos años eran eminentemente machistas y en las que el valor de la mujer se reducía a mera compañía del varón, hoy pretenden encontrar un refugio en un feminismo exacerbado, en que pareciera se busca dar compensación por situaciones pasadas, concediendo derechos tan irracionales como el dar muerte a otro ser humano al amparo de la ley”.

Que alguien nos explique la relación de la obra de Palafox persiguiendo corruptos, construyendo colegios para el pensamiento libre y promoviendo el arte, con el acecho a las mujeres que abortan.

Pues sí hay una explicación, ya que en la mesa del Congreso estaba presente José Antonio Quintana Fernández, uno de los máximos jerarcas de El Yunque en Puebla, por lo que la perorata de Montiel parecía tener como objetivo satisfacer la ideología conservadora de esta vaca sagrada de la ultraderecha.

El legislador fue exhibido en la ceremonia solemne por diputados priistas, pero fiel a los principios de los “caballeros de la vela perpetua”, dijo que no se retractaría y que esa es su forma de pensar.

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Murió quien hundió a Mario Marín Torres

Fermín Alejandro García en su columna Cuitlatlán, publicada en La Jornada de Oriente, indica que Antonio Chedraoui Tannous fue el líder religioso de una parte importante de las élites del poder económico y político del país, ya que desde su posición de arzobispo metropolitano de la Iglesia Ortodoxa de Antioquía ayudó a muchas figuras a levantar sus carreras políticas, pero también arruinó a algunos, como fue el caso del ex gobernador Mario Marín Torres, a quien hacerle un favor a este jerarca le costó acabar con su prestigio personal y que el PRI perdiera el control del Poder Ejecutivo de Puebla.

Fue Chedraoui Tannous –fallecido ayer a los 85 años de edad– quien le pidió a Mario Marín Torres, ya siendo gobernador de Puebla, que ayudara al empresario Kamel Nacif Borge, mejor conocido como “el rey de la mezclilla”, y por ese favor se decidió mandar a detener a la periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro, lo que desató el llamado escándalo del Lydiagate, que estuvo a punto de provocar la caída del entonces titular del Poder Ejecutivo y que llevó al PRI, en el año 2010, a perder la gubernatura.

Cuentan los enterados que la historia es así:

Existía una cierta amistad entre el polémico empresario Kamel Nacif –famoso por ser ludópata y tramposo en los negocios– y Mario Marín Torres, la cual se rompió temporalmente cuando en el sexenio de Manuel Bartlett Díaz se obligó al primero a devolver unos terrenos que de manera ilegal había comprado en la reserva territorial Atlixcáyotl.

Marín era subsecretario de Gobernación cuando se obligó a Kamel Nacif a regresar los terrenos que de manera no legal le habían vendido personeros del ex gobernador Mariano Piña Olaya.

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Lastiri, candidato del amasiato

Alejandro Mondragón en su columna Al Portador, publicada en Status Puebla, señala que el Gran Elector de Puebla, Rafael Moreno Valle, lanzará este fin de semana su carta por la gubernatura por el PRI, Juan Carlos Lastiri.

Lo hará con el visto bueno del presidente Enrique Peña Nieto y su aliado Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, quien lo quiere de compañero de fórmula en Puebla. El candidato del amasiato.

Lastiri que presume ser la carta priista para recuperar Casa Puebla en realidad es un burócrata federal que se desempeñó como subsecretario de Sedesol y luego de Sedatu, aunque funge como delegado permanente en Puebla.

Juan Carlos fue perdonado por Moreno Valle por las irregularidades que cometió en sus nueve meses como secretario de Desarrollo Social en la gestión de Mario Marín.

La Auditoría encontró “falsificación de firmas, facturas y fotografías para justificar la inversión de más de 50 millones de pesos, dentro del programa Unidos para Progresar.

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Moreno Valle-Chedraoui: encuentros y desencuentros

Valentín Varillas en su columna La Tempestad, publicada en Status Puebla, indica que “Es intransitable”- contestó contundente el arzobispo Antonio Chedraoui al primer enviado de Rafael Moreno Valle que intentó interceder por él para buscar un acercamiento.

Fue a mediados del 2010, cuando estaba todavía fresco el triunfo del “panista” y la consecuente derrota del marinismo, clase política con la que el jerarca de la Iglesia Ortodoxa tejió amistades muy cercanas y a la que cobijó sin miramientos.

Como Secretario de Finanzas del gobierno de Melquiades, Moreno Valle fue un invitado permanente a las faraónicas y grillísimas comidas con las que, el famoso Sayedna, mostraba la enorme influencia que tenía sobre lo más granado de las clases política y empresarial del país.

Así fue, hasta el quinto informe de gobierno de Morales Flores, al que el arzobispo acudió –como era ya costumbre- como invitado especial.

En el evento, juran los enterados, el entonces joven político poblano le hizo un desplante a Chedraoui, lo que marcó el tono de su relación para los próximos años: frío glaciar.

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De la Ley Seca, Toque de Queda para no vender alcohol después de las 12 AM

Arturo Rueda en su columna Tiempos de Nigromante, publicada en Diario Cambio, señala que el alcalde Luis Banck, hombre cultísimo que además estudió un posgrado en Estados Unidos, seguramente conoce las consecuencias de la ley seca que estuvo vigente en ese país de 1919 a 1933 y prohibió toda forma de producción, importación, comercialización y venta del alcohol: el surgimiento de una industria clandestina, grupos del crimen organizado, violencia, corrupción y el nacimiento de grandes capos entre los que destaca Al Capone.

El consumo de alcohol le ganó a la prohibición y el Senado norteamericano en 1933 levantó el veto que trajo más problemas de los que quería solucionar, entre ellos, el supuesto nexo entre el gusto por el ‘chupe’ y la delincuencia que nadie ha podido probar. Se calcula que en esos catorce años de vigencia surgieron más de 100 mil bares clandestinos donde la gente acudía a consumir alcohol de baja calidad y a un precio estratosférico.

Todo esto viene a colación por la propuesta de algunos regidores panistas, ya con el aval del alcalde Banck, de levantar una ley seca parcial en Puebla capital para evitar que las tiendas de conveniencias y pequeñas vinaterías vendan alcohol después de las 12 de la noche. Supuestamente, dicen, es una medida para contener la ola de violencia e inseguridad en la capital. En los hechos, es un virtual toque de queda.

Como dice el poema: hace ya varios años que me quité del vicio, así que el tal toque de queda me la suda, o sea, me viene y me va. Pero suponiendo, sólo suponiendo, que algún día en pleno convivio con los Troles se nos antojan unas frías o un fuerte, y zas, vamos al Oxxo pero como está vigente el toque de queda, no nos venden nada.

De entrada, carajo, es una intromisión a la libertad personal, como lo es toda prohibición impuesta por el Estado, que sólo tiene sentido en alguna fundamentación del bien público. ¿Cuál es el bien público que persigue el Ayuntamiento con este toque de queda? Supuestamente disminuir los índices de violencia.

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El Oso de Armenta en el Congreso de López Obrador

Mario Alberto Mejía en su columna La Quinta Columna, puiblicada en 24 Horas Puebla, indica que uno de los acuerdos del orden del día del Consejo Extraordinario de Morena, efectuado el domingo 11 de junio, fue iniciar desde ya los trabajos en los distritos dónde el PRIAN históricamente ha comprando o manipulado el voto.

Desde su modesto lugar en gayola, Armenta, el marinista que en la pasada elección compró votos para el PRI con billetes falsos de 500 pesos, votaba a todo que sí.

Cuando se habló de no darle entrada en Morena a los corruptos, a los traidores y a los simuladores, tosió y se hizo el disimulado.

También agachó la cabeza cuando escuchó la moción de que quienes vengan de otros partidos tengan que esperar cuando menos tres años para ser postulados a algún cargo de elección popular.

Armenta votaba y votaba hasta que un asistente le dio un codazo y le dijo que él no debía levantar el gafete porque no estaba acreditado como consejero y sólo confundía a quienes contaban los votos.

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