Buscan imponer a Judith Espejel como presidenta del Colegio de Notarios
Rodolfo Ruiz en su columna La Corte de los Milagros, publicada en E-consulta, señala que frente a la necesidad de regularizar el opaco proceso de otorgamiento de notarías, y subsanar las omisiones y deficiencias en que incurrieron los favorecidos con una de estas patentes en la recta final del sexenio, el gobierno de Rafael Moreno Valle está empeñado en mantener la presidencia del Colegio de Notarios del estado de Puebla.
Pero no con cualquier notario, sino con uno o una que les garantice —como ha ocurrido con Luz Verónica Morales Alfaro— el absoluto control del organismo, incluso por encima de sus integrantes.
Por esa razón la renovación del Consejo Directivo del Colegio no se pospondrá, como algunos notarios habían sugerido, ni se permitirá que el sucesor de la presidenta saliente, Verónica Morales, sea el vicepresidente del gremio, José Othón Carriles Hanan.
La decisión del actual grupo gobernante es dejar en la presidencia del Colegio durante los dos siguientes años a la señora notaria pública número 52, María Judith Espejel González, esposa de René Meza Cabrera y madre de quien fuera titular de la Unidad de Enlace Legislativo de la Secretaría General de Gobierno, René Meza Espejel.
Y para conseguir su propósito han comenzado a operar, para doblegar a los notarios inconformes, el titular de la Secretaría General de Gobierno (SGG), Diódoro Carrasco Altamirano, y el director general de Archivos y Notarías del estado, Mauricio García León.
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Gabinete, hasta el 31; temen por eventual retorno de Rivas al Cobaep
Jorge Rodríguez en su columna A Puerta Cerrada, publicada en El Sol de Puebla, indica que a partir de que haya terminado el sexto y último informe de labores del gobernador Rafael Moreno Valle, el domingo por la tarde, comenzará la cuenta regresiva para el ascenso al poder de José Antonio Gali Fayad.
Entre los integrantes del gobierno de transición se cuenta que la segunda quincena de enero será distinta a los días que siguieron a la elección del 5 de junio de 2016, cuando, aun con el triunfo en la bolsa, Gali Fayad optó por mantener un bajo perfil mediático e incluso operativo para no disputarle los reflectores a Moreno Valle.
Parece que eso terminó, y por común acuerdo de ambos mandatarios, el saliente y el entrante.
Las reuniones que tuvo Gali esta semana, por separado, con el presidente Enrique Peña Nieto y con el titular de la Secretaría de Gobernación federal, Miguel Ángel Osorio Chong, dan cuenta de lo que sucederá en los próximos días.
Moreno Valle será un ex mandatario influyente, respetado por Gali, con etiqueta de aspirante del PAN al gobierno de la república, que heredará una buena parte de sus funcionarios a la nueva administración estatal, pero será solo eso: un ex gobernador.
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Las dos Pueblas del morenovallismo
Enrique Núñez en su columna Contracara, publicada en Intolerancia Diario, señala que no puede ser de otra manera. El sexto y último informe de gobierno de Rafael Moreno Valle será el escenario para el triunfalismo, el populismo y la justificación para arrancar formalmente su lucha por la candidatura panista para la elección presidencial de 2018.
Los operadores morenovallistas, todos pagados con el erario público, ya tienen listo el gran acarreo para demostrar el punch de un político que gobernó muy alejado de los ciudadanos.
Sin embargo, para tratar de venderse como la opción panista para 2018, Moreno Valle recurrirá a las viejas prácticas del acarreo, del discurso inflado y fuera de la realidad.
La manipulación de las cifras y la omisión de los temas espinosos caracterizarán el sexto informe del nieto del general.
Para los que fuimos testigos de todas las tropelías, promesas incumplidas y excesos del Señor de Los Cerros, sabemos que todo lo que ocurrirá este domingo será mediático.
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Gobierno quiso crear el municipio 218, que se iba a llamar Ciudad Audi
Fermín Alejandro García en su columna Cuitlatlán, publicada en La Jornada de Oriente, indica que cuentan que entre los planes que el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas tenía para la zona centro del estado se encontraba crear el municipio 218 de la entidad y que tentativamente se llamaría Ciudad Audi, cuya cabecera estaría en la Ciudad Modelo que se está construyendo en torno a la armadora de autos. Lo relevante de conocer ese intento es que expone como nunca entre los propósitos del Poder Ejecutivo fue buscar sacar de la marginación a San José Chiapa, en cuyo territorio se asienta la planta automotriz.
El próximo domingo Rafael Moreno Valle Rosas rendirá su último informe de gobierno en la Ciudad Modelo de Audi, que exhibirá como el principal logro de su administración y como el detonante de un nuevo desarrollo económico del estado. Sin embargo, a un lado de donde se realice ese acto persiste la pobreza que ha caracterizado al pueblo de San José Chiapa que no ha encontrado la ruta del progreso –prometido por el mandatario– con la llegada de la armadora de automotores de lujo.
Cuando se arrancó el proyecto de Audi, se encargó a un grupo de académicos de la UAP la elaboración de los ordenamientos ecológicos, de desarrollo urbano, territorial y de negocios de esa zona.
Como parte de la propuesta central que entregaron quienes participaron en esa labor fue recomendar potenciar el desarrollo conjunto de los municipios de Rafael Lara Grajales y San José Chiapa para que fueran los beneficiarios de la llegada de inversiones, servicios y nuevos pobladores.
La propuesta era utilizar la infraestructura con la que ya cuentan las dos cabeceras municipales, mejorarla, crear una zona común y que ambos lugares captaran los beneficios económicos de Audi.
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Moreno Valle o Beltrones, ¿desestabilizando a Peña?
Alejandro Mondragón en su columna Al Portador, publicada en Status Puebla, señala que ¿Fue Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, con su capacidad de operación política y económica, el responsable?
¿O acaso Manlio Fabio Beltrones, ex líder del PRI, resentido con lo que representa Peña Nieto?
“Un actor político consideró que su agenda personal se beneficia de la manipulación y la polarización de la opinión pública”, escribió ayer en el diario El Universal, Alonso Cedeño, estratega digital político y electoral: Xóchitl Gálvez (2010), Miguel Mancera (2012), Gustavo Madero (2014).
Hoy, en distintas áreas de inteligencia se dilucida sobre quién anduvo detrás de la guerra sucia, tras el gasolinazo, donde predominaron saqueos y violencia de parte de pandilleros y grupos anarquistas, en una evidente manipulación.
Cedeño se pregunta: ¿quién gana con desacreditar al mismo tiempo al Ejecutivo actual, a la ciudadanía y a uno de los contendientes punteros rumbo al 2018?
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¿Es Moreno Valle el mejor gobernador en la historia de Puebla?
Arturo Rueda en su columna Tiempos de Nigromante, publicada en Diario Cambio, indica que recién confirmado su triunfo, cuando brindaba con el equipo interno en el war room del Hotel Presidente Intercontinental e incluso se deshacían las últimas triquiñuelas del ‘góber precioso’ para reventar la elección de 2010, Rafael Moreno Valle confesó ante su familia y equipo de colaboradores que su objetivo no era ser mejor gobernador que Mario Marín, sino que su objetivo era ser el mejor gobernador en la Historia de Puebla. Dicha idea la trasladó a su V Informe de Gobierno, cuando se otorgó tal título por sus logros en materia de salud, infraestructura y educación, demostrando una elemental falta de humildad.
Dado que alabanza en boca ajena es vituperio, muy cerca del cierre sexenal y a unas horas de presentar su último informe de gobierno, ¿puede decirse que logró hacer realidad su anhelo de convertirse en el mejor gobernador de la historia?
Por supuesto, que tal título grandilocuente y casi megalómano, el “mejor gobernador” de la historia, implica un rango limitado de comparación, por lo menos con los mandatarios estatales del siglo XX y la primera década del XXI. Analicemos algunos nombres.
Por la eficacia de su operación política, Moreno Valle sin duda alcanzó en el número uno del ranking a Maximino Ávila Camacho, quien fue capaz de imponer un dominio político de por lo menos treinta años a través de la sucesiva imposición de gobernadores, hasta que ese dominio se tradujo en un odio indisimulado entre los poblanos que culminó en su muerte por envenenamiento, misma que nunca fue investigada por lo que la historia lo clasificó con una muerte “extraña”.
Por la cercanía con los poblanos, Moreno Valle queda claramente mal parado ante dos ejemplos de sensibilidad política: Alfredo Toxqui Fernández de Lara y Melquiades Morales, a quienes en justicia se les pude nombrar como los gobernadores más queridos de Puebla. Ambos, con carreras políticas engendradas en el México posrevolucionario, privilegiaron el cariño y la estabilidad social a la eficacia administrativa.




