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Septiembre: mes de esplendorosas realizaciones, desafíos y decepciones feministas

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Septiembre: mes de esplendorosas realizaciones, desafíos y decepciones feministas

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  • México invierte en frenar la violencia contra las mujeres el 0.094% del presupuesto
  • Represión feminista y dan el registro al nuevo PES

¿Quién lo diría? En septiembre se cumplen 229 años del nacimiento formal del movimiento de las mujeres desde una mirada feminista. Dos mil 748 años desde que Olimpia de Gauges lanzó en 1791 la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (2 de septiembre), en réplica a sus compañeros de lucha que habían lanzado la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Fue acusada de sediciosa y monárquica y ondenada a la guillotina. El primer feminicidio con nombre y apellido de la historia de la “democracia”.

Increíble. Septiembre recuerda el momento en que las mujeres emprendimos la revolución más larga, como diría Juliet Mitchel en 1966, en su libro Women: The Longest Revolution (Mujeres: la revolución más larga), ésta que parece una tarea interminable por continuada, mundial y sin descanso.

A esos más de 200 años, se suman verdaderos hitos. Nadie puede dudar hoy que ya se construyó historia y cultura, la que –sin embargo– recibe reveses, también continuados, de ignorancia, desprecio, ceguera y altanería, de asesinatos y persecuciones, de burlas misóginas. Y, no obstante, aunque mandatos de ley, los gobiernos no cumplen con sus compromisos.

Para muestra un botón: México invierte en programas para prevenir, atender y sancionar la violencia contra las mujeres el ridículo 0.094 por ciento del presupuesto de la nación, según la reciente publicación del Instituto Belisario Domínguez del Senado, al publicar un libro/memoria de los claroscuros y significado de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como “Convención de Belem do Pará”. Aumente usted, en negativo, los recortes de los últimos dos años y los que se anuncian para 2021.

Sume, por favor, lo que no había sucedido en años: las ominosas represiones contra feministas, por demandar justicia de género. Apenas hace 12 días en León, Guanajuato, y el sábado, hasta la madrugada del domingo, en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde hasta la madrugada de ayer se tenían detenidas a más de 20 jóvenes de la quinta generación de feministas.

Y esto desgarrador. La tremenda imagen hecha viral de Marcela Alemán, amarrada a una silla dentro de las oficinas de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), tras cinco años de pedir justicia por la violación de Lía, su hija menor, asunto no “atendido”, hasta que las aguerridas feministas se manifestaron con carteles, música y reclamos, uniéndose a la toma de ese organismo autónomo. Resultado: en todo se forman mesas inútiles de discusión.

Septiembre, más que el mes patrio oficial, nos tendría que recordar otras cosas, entrelazadas sistemáticamente, contra la permanente estulticia y frente al desgarramiento de las masas femeninas que no paran. Eso, ni se ve ni se oye. Las protestantes en la CNDH tardaron; sólo tuvieron escucha cuando se repetían las imágenes de Marcela Alemán y su protesta en todos los medios y en todas las redes.

Septiembre es también el mes de esplendorosas realizaciones de las mujeres a través de la historia. Con hitos superlativos, sólo posibles por las olimpias de todos los tiempos y todas las latitudes,

Un 2 de septiembre de 1981 entró en vigor en México, ya hace 39 años, la Convención contra Todas las Formas de Discriminación de la Mujer (Cedaw, por sus siglas en inglés) que –junto con la Belén do Pará– son vinculantes; es decir, obligatorias para el Estado mexicano. Hay quienes ni las conocen y los gobiernos no las cumplen.

No es que haga efemérides, las que cada día insiste en publicar https://www.semmexico.mx/, venidas de la pluma de la periodista Soledad Jarquín Edgar. Pero, a estas alturas en que muchas y variadas feministas hacen balances, nos da un momento inigualable para recordar al gobierno y a toda la ciudadanía mexicana que no venimos de la nada, sino de esa, la revolución más larga que insiste en desterrar la desigualdad y la discriminación.

Un 4 de septiembre de 1995, en Beijín, China, inició la IV Conferencia de la Mujer, convocada por Naciones Unidas. Fue hace 25 años. Ya circula un balance, producción del Frente Nacional Feminista (FFN), y aunque la Plataforma de Acción, firmada por 189 países, no es vinculante, es un mapa de ruta. ¿Los resultados? Diversos, muchos cambios de ley y muchas instituciones o membretes que son del todo insuficientes. Vaya, los medios de comunicación y sus voceros apenas se enteran.

El 8 de septiembre se instituyó en el seno de la conferencia de Beijing, en el mismo año, el día Internacional de la Ciudadanía de las Mujeres. Fíjese usted: 204 años después de Olimpia, día señero; sobre todo, porque este lunes arrancó formalmente el proceso electoral 2021 en paridad. Se anuncian nubarrones de muchos y variados conflictos, en el marco de la paridad política que tiene ya seis años. Las mujeres irán, al menos, por la mitad de las 21 mil candidaturas. Un litigio fenomenal no exento de violencia de género, omisiones y muy diversas resistencias. Los señores y muchas señoras no se han enterado.

¿Y quién recuerda un 16 de septiembre de 1938? Hace 82 años, cuando Amalia González Caballero de Castillo Ledón pronunció, en nombre de los poderes de la Unión, el discurso oficial del aniversario de la Independencia. Ella habló, con frases y palabra incluyentes, de política de género reivindicativa de todas las mujeres que contribuyeron en la Guerra de Independencia. Por supuesto que a mucha gente no le importa ni lo valora. El hito no está en los libros de texto ni en los inflamados honores al régimen de Lázaro Cárdenas.

Al enorme rezago y desmerecimiento al ominoso fenómeno de la violencia contra las mujeres, sólo por ser mujeres, se adiciona la inconciencia oficial de reconocer dónde está la base de esa violencia: en la desigualdad, la opresión y la discriminación femeninas.

Estos recuerdos se entrelazan a esa otra persistente negativa de reconocer el derecho al aborto. Se niega el aborto y se viola el Estado Laico. Acabamos de presenciar la inentendible decisión de las y los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), al darle el registro al Partido Encuentro Solidario (PES), aliado de Morena. El PES (antes Partido Encuentro Social) violó la ley, ya que tuvo en sus asambleas a ministros de culto. No entiendo la votación de algunas consejeras que dicen entender la política de género. Y lo único a celebrar fue el discurso del consejero presidente Lorenzo Córdova, que –dicho sea de paso– no recogió ninguna crónica este domingo.

Increíble resulta el dicho ese “cómo nunca antes en este gobierno atiende a las niñas y las mujeres”; sí, sumadas a lo común y no diferenciadas. El discurso contrario que intentan mantener las mujeres del presidente ya cayó en el vacío.

Cuando pienso en la llamada interrupción legal del embarazo (ILE), en realidad, la despenalización del aborto sólo legal en la Ciudad de México y Oaxaca, los hitos se me empiezan a deshacer entre las manos. Por aborto clandestino mueren muchas mujeres y otras están encarceladas. No puede ver el gobierno la condición diferenciada entre hombres y mujeres y no quiere comprender que tiene consecuencias. Por aborto sufren tanto las mujeres pobres como las no pobres.

El 9 de septiembre de 1994 concluyó en El Cairo, Egipto, la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, con el acuerdo para atender y considerar al aborto como un problema de salud pública. Analizó el embarazo en adolescentes como fenómeno indeseado que, en porcentajes preocupantes, viene de la violación a niñas y adolescentes en el seno de las familias.

Curiosamente, el 14 de septiembre, pero de 1879, nació Margaret Sanger, la fundadora de la política de población. Enfermera que se cimbró por las repetidas maternidades de las mujeres pobres, negras, sin recursos, en Nueva York. Autora del primer folleto que promovería el uso de anticonceptivos, cuyo impacto, en 1922, llegó a Yucatán, donde se levantaron las mujeres en favor de la anticoncepción y el aborto. Lucha centenaria.

Coincidencia histórica es que se haya creado el 28 de septiembre, pero de 1990, hace 30 años, el Día por la Legalización y Despenalización del Aborto en América Latina, en el seno del Encuentro Feminista Latinoamericano, celebrado en Argentina.

Frente a todos estos hitos y desatinos, en esta hora de análisis y evaluación, es la del cambio cultural, la revolución de las ideas. Los prejuicios y la reafirmación continuada de los estereotipos donde las mujeres son reproductoras y objeto sexual tendrían que reflexionarse. Sólo la visión corta y finamente construida y reconstruida por todos los poderes tendría que ponerse en la picota.

Y, otra vez, septiembre nos da todas estas coincidencias espectaculares. Un 14 de septiembre, en el seno del mismo V encuentro feminista, se creó el Día Internacional de las Mujeres en los Medios, para reivindicar su participación y su palabra, con sus mensajes, para derribar el otro gran pilar, además de la educación, de una revolución cultural que está por venir. En tiempos de la comunicación revolucionada, por sus cambios tecnológicos, su valor es esencial y primario. Veremos.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.      

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