¿No que con la 4T las licitaciones iban a ser limpias y transparentes?

Rodolfo Ruiz en su columna La Corte de los Milagros, publicada en E-consulta, indica que una de las criticas más ácidas de Luis Miguel Barbosa Huerta como candidato y como gobernador de Puebla a las administraciones de Rafael Moreno Valle, José Antonio Gali Fayad y Guillermo Pacheco Pulido, fue el sobrecosto que éstos pagaban por la contratación de bienes y servicios a diferentes proveedores.

Según el mandatario estatal este modelo de negocio tenía como propósito central la corrupción y el cobro de moches a los proveedores y contratistas consentidos de las administraciones anteriores a la Cuarta Transformación.

Por esa razón, cualquiera habría supuesto que en el gobierno de Barbosa Huerta habría una renovación de proveedores, para dar preferencia a las empresas locales, pero sobre una reducción en los montos de los contratos.

Sin embargo, en los hechos todo sigue igual o peor que antes, a juzgar por el incremento que han tenido algunos bienes y servicios adquiridos el gobierno barbosista a través de la Secretaría de Administración a cargo de Rosa de la Paz Urtuzuástegui Carrillo.

El ejemplo más reciente es la contratación del seguro colectivo de vida institucional para la Secretaría de Educación Pública (SEP) del estado para el periodo comprendido entre el 1 de junio y el 31 de diciembre.

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Las andanzas de Marcelo García, el diputado barco del Congreso local

Fermín Alejandro García en su columna Cuitlatlán, publicada en La Jornada de Oriente, señala que Marcelo García Almaguer se ha convertido en el más célebre “diputado barco”, un mote que se utiliza para hablar de los legisladores que “se mueven de acuerdo con donde vaya la corriente dominante”, es decir que no tienen identidad política, ni convicciones, son falsas sus preocupaciones públicas y únicamente actúan en torno a intereses personales.

Prueba de ese comportamiento, he aquí dos episodios muy relevantes:

Primero: el pasado 15 de mayo, día del Maestro, el Congreso local –de mayoría de Morena– aprovechó esa fecha emblemática para aprobar la nueva Ley de Educación de Puebla, la cual es una legislación que fue armonizada en su contenido con la misma norma del ámbito federal y se le hicieron importantes agregados para regular a la enseñanza privada en el estado.

Ese día, Marcelo García Almaguer se sumó a los votos que avalaron el proyecto, un comportamiento que obedece a la intención de buscar un constante acercamiento con la fracción parlamentaria dominante y con el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta.

17 días después, luego de que la derecha, algunas instituciones privadas de educación y diversos otros actores políticos, han tergiversado el contenido de esa ley, en unos casos, o han hecho serios y fundamentados cuestionamientos a la norma, en otros casos, aparece Marcelo García Almaguer diciendo que él también ya se dio cuenta que la legislación en cuestión tiene artículos confusos que dejarían en estado de indefensión a los particulares dedicados a la enseñanza.

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Florero empresarial

Alejandro Mondragón en su columna Al Portador, publicada en Status Puebla, indica que ¿Y quién va a pagar la factura de la “nueva normalidad” en Puebla?

Los industriales, comerciantes y prestadores de servicio, sin duda.

Hasta el 15 de junio se plantea una reincorporación gradual y escalonada en los sectores productivos de la entidad.

Cuando lo hagan sólo operarán al 30 por ciento de su capacidad instalada, pero eso sí, deben reacondicionar instalaciones.

La disposición abarca a todas las actividades: cubrebocas, guantes, uso de termómetros, gel antibacterial, lavado constante de manos, separadores en zonas de alimentos y revisiones médicas.

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AMLO: la eterna campaña

Valentín Varillas en su columna La Tempestad, publicada en Status Puebla, indica que la decisión del presidente López Obrador de regresar a sus giras por distintos estado de la República, en los niveles más altos de la pandemia, debe ser considerada como muy arriesgada en términos sanitarios y de salud pública.

No lo es, sin embargo, en lo político.

Y es que, el tema del proceso electoral del 2021, se ha convertido ya en la principal prioridad del inquilino de Palacio Nacional.

Pase lo que pase.

AMLO sabe que el púlpito mañanero lo que alcanza para consolidarse en el imaginario colectivo de los votantes potenciales.

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Claudia Rivera con un pie en la cárcel por las despensas

Arturo Rueda en su columna Tiempos de Nigromante, publicada Diario Cambio, señala que la cárcel ronda a Claudia Pandemia Rivera Vivanco y a su hermanita Mayte por el escandaloso sobrecosto en la adquisición de las ¿X? mil despensas para repartir en la capital. En temporada de zopilotes, los tontos mueren. Y es que la alcaldesa es inepta hasta para robar.

Ya hay dos denuncias penales en la Fiscalía de Combate a la Corrupción.

Una la interpuso Jesús Zaldívar, dirigente municipal del PAN, y la otra, regidores afines a Morena unidos en el G5. Habrá cárcel porque las pruebas documentales son contundentes.

CAMBIO exhibió el escándalo en su portada del 29 de abril —aunque el desinformado Jefe de Información de una hoja parroquial llamada Contrarréplica Puebla, Ignacio Juárez, parece no haberse enterado, pues ayer en una entrevista a Zaldívar inexplicablemente le atribuye la revelación del negocio—. (Por supuesto, los perros abren los ojos a los quince días y los pendejos nunca, pero no es el objeto a debatir en esta columna esa profunda filosofía).

Ese 29 de abril, este rotativo lanzó la revelación: “La alcaldesa Claudia Rivera Vivanco y su hermana Mayte encontraron en el reparto de despensas una forma de hacer negocio, pues los paquetes alimentarios tienen un costo de 289 pesos, mientras que el Ayuntamiento los adquirió en 459, es decir, 170 pesos más caro de su costo real, lo que equivale al 60% de sobreprecio.

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¿Y el respeto Doña Genoveva?

Enrique Núñez en su columna Contracara, publicada en Intolerancia Diario, indica que la política requieres de valores, uno de ellos aunque parezca trillado, es el respeto, éste implica no denostar al adversario y cuidar las formas. Lamentablemente la presidenta del PAN en Puebla, Genoveva Huerta, se esfuerza en demostrar que a ella simplemente le vale.

Acción Nacional ha tenido dirigentes aguerridos que se ganaron el respeto de los gobiernos cuando han sido oposición. No fueron tiempos fáciles, por ejemplo a Francisco Fraile le tocó confrontar a Mariano Piña Olaya y a Manuel Bartlett. Ana Teresa Aranda también confrontó algunas decisiones del hoy director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). .

Al “pastor” le tocó fijar un posicionamiento e incluso vivir la represión de 1992 durante la elección a gobernador. Fue golpeado por la policía en una mapachera. En tanto, Ana Teresa Aranda confrontó a Manuel Bartlett en el caso Huejotzingo, encabezó una resistencia civil y al final ganó la partida.

Los discursos y pronunciamientos de ambas figuras en esos momentos, fueron de altura, y eso que los gobernadores de los que hablamos eran muy duros.

Sin embargo, Genoveva es la cara contraria de lo que hacían los anteriores dirigentes.

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