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“Un poema que resista el olvido,
que hidrate en la resaca,
que sea impermeable a la tirria…”.
Del poema: Por uno de esos. Abel Pérez Rojas.

La poesía es una morada no confesional en la que podemos guarecernos cuando las cosas se ponen difíciles y más si se trata de tiempos mundialmente aciagos como los que estamos viviendo con motivo del Covid-19.

Entiéndase de forma muy simple y resumida por confesional, lo que al respecto establece el diccionario de la lengua española: “Que pertenece a una confesión religiosa o la defiende”.

Es decir, la poesía es una vía no religiosa por la cual podemos reflexionar, arribar, meditar, dialogar sobre cuestiones de corte humanista, psicológica, existencial, moral o espiritual.

Lo anterior lo sintetiza magistralmente Fernando Acosta en su artículo La poesía provocadora de Abel Pérez Rojas: “en cada poema queda expresado lo automático-inconsciente, emocional junto a los productos de la razón”.

Por supuesto, no son excluyentes poesía y religión, ni se trata de necesariamente de unirlas.

El propósito es hacer visible la riqueza de la poesía y con ello resaltar su valía en días como los que estamos viviendo.

También se trata de entender por qué sentimos cobijo en la poesía cuando sabemos que la situación es complicada.

No es para menos, las medidas paliativas contra el Covid-19, así como sus consecuencias, han sumido a miles, tal vez millones, alrededor del mundo en un sentimiento de orfandad al percatarse que nuestra seguridad y tranquilidad pende de hilos muy delgados.

Ha significado un balde de agua helada percatarse que de la noche a la mañana todo puede cambiar por un simple bicho invisible venido de tan lejos.

Cuando parece que todo se derrumba tratamos de asirnos a lo que nos dé seguridad, tranquilidad y ánimo para salir adelante.

Algunos hemos visto con claridad, que podemos asirnos a la poesía, porque en ella encontramos una reserva ilimitada de la herencia humana con lo mejor que nos ha antecedido y un vínculo con lo que somos capaces de crear pese a la adversidad.

La poesía es una especie de tabla de salvación cuando parece que el barco naufraga.

Cada poema es el boleto de acceso a un nuevo día y muy seguido es una bocanada de aire para continuar en la brega.

No es fatuo pensar sobre lo que aquí se viene tratando, pues muchos somos conscientes de que lo que hagamos o dejemos de hacer en estos días será histórico y marcará el derrotero de las próximas décadas.

Aprovecho para compartirte mi poema “Por uno de esos”:

Un poema que resista el olvido, / que hidrate en la resaca, / que sea impermeable / a la tirria, / que cubra del sol en el páramo, / que inmunice del coronavirus, / que esté blindado a las balas, / que perdure el pasar de los años, / que sea pegamento ultrafuerte, / que sea balsa en el Caribe / y patera en el Mediterráneo; / que atrape el viento y libere mariposas, / que sea catarsis y freno, / que sea homenaje y epitafio, / que sea brújula en la Zona del Silencio, / que perfore Matrix. / Un poema de esos es el sueño / de todo bardo / y la utopía que me mantiene a flote. / Por un poema de esos escribo, / por un poema de esos sigo.

Como puedes ver, la poesía es una morada no confesional en la que vale la pena adentrarse.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.