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Los gobiernos morenistas de Puebla mostraron ya el despotismo con que gobiernan y con el que imponen su dictadura para someter al pueblo. Morena, que hace años era la famosa “esperanza de México”, se ha convertido en un gobierno enemigo de la solución de los problemas sociales y amigo de la represión violenta de quienes se los recuerdan.

Desde hace varias semanas, un grupo de ciudadanos humildes de Huejotzingo, Puebla, usando su derecho constitucional de solicitar auxilio del gobierno, pidió a la alcaldesa Angélica Alvarado Juárez, cerca de 800 despensas para el mismo número de familias que sufren carencia alimentaria o, como decimos los mexicanos, hambre. Estas familias de por sí son pobres desde hace muchos años, pero el problema se agrava porque el freno económico a que nos obligó la pandemia tuvo como efectos el despido de millones de empleados poblanos y el nulo ingreso de los trabajadores informales, creando nuevas legiones de gente empobrecida que no puede comer. ¡La alcaldesa les dijo que no! ¡Nada para los antorchas! ¡Ni una despensa! ¿Y si se mueren de hambre? ¡Pues que se mueran! Así pasaron varias semanas. Nuestros compañeros, suponiendo que el despotismo de la alcaldesa era pasajero, insistieron en su demanda de despensas. La nueva respuesta fue el viejo no. Y nada más.

Por eso, la mañana del martes 19 de mayo un grupo pequeño, pero representativo, de colonos acudió a las oficinas de la presidencia municipal de Huejotzingo para solicitar, una vez más, una respuesta positiva a su demanda de despensas. Ante la protesta, la alcaldesa salió y volvió a decirles que no. Pero no sólo eso. Ordenó que la policía municipal cercara el palacio, reprimiera la manifestación y encarcelara a los dirigentes. El saldo: dos líderes antorchistas detenidos y encarcelados, un menor de edad también detenido y puesto en prisión y un colono desaparecido. Angélica Alvarado se retrató a sí misma con sus vestiduras de fascista y mandó a la cárcel para los que le pedían pan. La respuesta de Antorcha fue inmediata y redes sociales, medios de comunicación y una protesta más grande obligaron a la alcaldesa a liberar a los detenidos. ¿Y las despensas para quienes padecen hambre? Hubo ya alguna promesa de ellas.

El gobernador del estado, Miguel Barbosa, al siguiente día, dijo que él defendía el actuar de la alcaldesa morenista y que respaldaba el encarcelamiento de los antorchistas. Barbosa vuelve a equivocarse, una vez más. Y pone el acento en la cara más fascista de Morena, esa cara que encabeza López Obrador. Esa cara que va conociendo el pueblo de México, ese pueblo que ya no volverá a votar por ustedes. ¡Pues claro! No podía ser de otra forma. Porque, ¿de quién aprendió el fascismo la alcaldesa morenista? Eso es muy fácil de resolver: Angélica Alvarado salió de las filas de Morena y repite, como loro bien amaestrado, las órdenes del gobernador de Puebla y del presidente de México. Angélica Alvarado es el instrumento del terror y el crimen con que Barbosa y López Obrador pretenden frenar la lucha justa y legal de nuestra organización.

Desde que el gobierno federal y el gobierno estatal pusieron en marcha las medidas para frenar la pandemia del Coronavirus en el país, el Movimiento Antorchista afirmó que uno de los problemas que se generaría sería el incremento de la pobreza entre millones de ciudadanos, porque la paralización de la actividad económica de todo tipo se traduciría en despidos y en menor ingreso de dinero en todas las familias. Obviamente, no a todos les pega igual esta crisis: el impacto en las familias humildes es devastador. Antorcha lo sabía debido a que los miles de activistas de la organización viven en las colonias humildes y en los pueblos marginados del país y conocen, con una profundidad científica, la realidad en la que viven los mexicanos más humildes.

Semanas después de nuestro llamado, varios analistas económicos y organismos internacionales especializados en medir el incremento o disminución de la pobreza, confirmaron exactamente lo que dijimos. Veamos los estudios que ellos presentan. Empecemos por lo que dice la Oxfam en su documento Vivir al día: medidas para combatir la pandemia de desigualdad en México: “La pérdida de medios de vida, el aumento de la pobreza extrema y la ausencia de empleos bien remunerados tendrán efectos permanentes en el bienestar de millones de personas y familias. Las medidas de sana distancia y distanciamiento social son difíciles de mantener para casi la mitad de las personas mexicanas quienes tienen que vivir al día, en la precariedad laboral o que se autoemplean en el sector informal de la economía, y cuyos ingresos en condiciones normales no son suficientes ni siquiera para cubrir sus necesidades básicas”. Para la Oxfam, un total de 28 millones de trabajadores sufrirán en sus empleos o podrían ser despedidos por la caída en la actividad económica.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sostiene que en México aumentará la pobreza debido al freno económico ocasionado por un modelo que no funciona y el Coronavirus: al número de pobres en México se le sumarán, en este 2020, otros 8 millones 890 mil mexicanos más… o 9 millones 800 mil más. ¡Un verdadero desastre! Pero no es todo. El número de pobres extremos también aumentará y crecerá en 7 millones 620 mil mexicanos. La Comisión afirma que revertir ese número de pobres le tomará a México 13 años y por eso sostiene: “estamos ante un largo camino por recorrer”. El estudio concluye: el Coronavirus “hace muy visibles los problemas estructurales del modelo económicos”. La conclusión no es nueva. En realidad es vieja, pero es muy científica y correcta.

En Puebla, la pobreza también golpea a los ciudadanos. El problema tampoco es nuevo. Pero veamos algunos datos: el 43 por ciento de la población que trabaja en la formalidad no gana el suficiente dinero para adquirir los productos de la canasta básica; su salario es tan malo que sus familias sufren de hambre. Pero es no es todo. En nuestro estado, el Coneval sostiene que el 71.6 por ciento de los trabajadores (o sea, 2 millones de poblanos) laboran en la informalidad y, en esta pandemia, no tienen seguridad social y sus ingresos son menores. Con la pandemia del Coronavirus que vivimos, en el estado se han perdido empleos formales por el cierre de empresas y los informales han reducido o nulificado sus ingresos. El hambre azota a los poblanos.

No satisfacer el hambre, no alimentarse correctamente, también es una forma de ser asesinado. ¿Quiénes son los culpables? Millones de mexicanos son asesinados por un sistema económico injusto y por gobiernos que miran a la pobreza como algo extraño. Remember Barbosa. Remember Angélica Alvarado. Remember Morena. El pueblo mexicano no debe olvidarlo.

Ante esta situación de miseria encurvada hacia niveles que no conocíamos, desde hace seis semanas varios cientos de miles de poblanos colocaron “trapos blancos” afuera de sus viviendas con una leyenda: en casa y sin comida. Miles de personas le han pedido al gobierno un plan estatal de distribución de alimentos que les ayude a sortear la pobreza en que viven. La respuesta de Miguel Barbosa ha sido la peor: ni un solo apoyo se le entrega a esas familias y en el gobierno morenista de Puebla nadie se digna a resolver este grave problema. Barbosa, el peor gobernador del país según las encuestas, no tiene oídos para quienes en Puebla padecen hambre. Pero sí tiene mucha cárcel para someter a los opositores a su dictadura de hierro.

Antorcha no se dejará y Antorcha incendiará la pradera que les quitará el poder a esos criminales que hoy despachan desde el gobierno. Por eso, narramos esta historia de infamia y llamamos a todos los poblanos humildes a que unamos fuerzas y exijamos que Barbosa resuelva o que renuncie.

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