En Puebla, tratantes de blancas enganchan y explotan a sus víctimas: CNDH
En Puebla, desalojan a sexoservidoras que se quedaron sin ingresos . Foto: Archivo

Debido a la falta de empleo por la pandemia, al menos diez trabajadoras sexuales de Puebla capital se han quedado sin dinero suficiente para pagar su renta y sus caseros las han desalojado de sus viviendas, lo cual afrontan con solidaridad entre ellas, pues  ya están «acostumbradas a las crisis».

Así lo relató María de Lourdes Hernández Castillo, representante de la Unificación de Sexoservidoras de Puebla, quien mencionó que estás compañeras forman parte de las 62 mujeres que integran la red, algunas de las cuáles les dieron «un lugarcito» en sus hogares, cuando fueron «echadas» a principios de mayo

La falta de trabajo las ha afectado de manera fuerte, pues detalló que la mayoría de los hoteles se encuentran cerrados debido al Covid-19, razón por la que se han tenido que desplazar de sus zonas de trabajo habituales, hacia tramos de la avenida 16 de Septiembre.

También, hacia la junta auxiliar Romero Vargas, Valsequillo, e incluso hasta los alrededores de San Pablo del Monte, pues desde la primer semana de abril resintieron la falta de clientes.

Señaló que entre ellas apoyan a quienes, por su edad, no pueden seguir laborando, pues dijo que 30 años es la edad para que algunas abandonen el oficio, pues no pueden competir contra las más jóvenes.

No obstante, descartó que esto sea motivo de envidias, pues todas, comprensivas de la situación, se respaldan, por lo que resaltó que no se consideran como una organización, sino como una familia que debe apoyarse «sin condiciones ni discriminación».

Una muestra es que entre todas cooperan para repartir durante la cuarentena, cada quince días, despensas a las compañeras que ya no pueden laborar; destacó que también han recibido apoyo de otras personas y organizaciones, como Casa María, un refugio para mujeres y niños que sufren de violencia.

«Estamos acostumbradas a las crisis»

Ante el panorama de que no hay una fecha fija para recuperar las actividades, Hernández Castillo resaltó, con tranquilidad, que están «acostumbradas a las crisis«, ya que la sociedad siempre las ha considerado como «lo más bajo».

Cómo ejemplo de está condición, expuso que durante el morenovallismo era usual que las compañeras pasaran mínimo dos veces a la semana dentro de los separos, pues solían ser detenidas de manera arbitraria.

Comentó que podían pasar de 6 a 36 horas ingresadas, afectando a sus ingresos; incluso, relató que los uniformados solían decirles «ya les tenían su cama».

Por otra parte, precisó que quienes gusten apoyarlas con víveres, pueden hacerlo a través de su página de Facebook, ante lo cual, precisó que «no pedimos dinero», sino cloro, sopa, frijol y otros alimentos.