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De licitaciones amañadas o con dedicatoria y fallos que no se transparentan

Rodolfo Ruiz en su columna La Corte de los Milagros, publicada en E-consulta, indica que aunque las actuales autoridades del gobierno de Puebla han intentado presumir la supuesta transparencia de las licitaciones públicas convocadas por la Secretaría de Administración a través de la Dirección de Adquisiciones, a partir de que algunas de sus etapas se transmiten en vivo en internet, lo cierto es que la etapa quizá más importante de estos procedimientos, me refiero a los fallos, es decir aquella en que se dice cuál o cuáles empresas resultan ganadoras, es totalmente opaca.

Las sesiones de fallo donde adjudican los contratos y se fijan los plazos de los productos a entregar o los servicios a prestar, así como el calendario de pagos, esas no se transmiten en vivo, no se suben al portal electrónico del gobierno del estado, ni se pueden consultar en internet, y menos si los recursos de los bienes y servicios que se adquieren son de procedencia estatal.

Cuando las licitaciones públicas convocadas por el gobierno del estado involucran recursos de la Federación, estos concursos por lo regular se suben a Compranet, no así aquellos donde los bienes y servicios que se licitan sólo serán pagados con dinero del estado.

El por qué, es una cuestión que tendría que aclarar la secretaria de Administración, Rosa de la Paz Urtuzuástegui Carrillo o el subsecretario del ramo Juan Pablo Cortés Córdova.

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Si la licitación pública para la adquisición de siete mil raciones de alimentos para los internos de los penales de San Miguel, Tepexi de Rodríguez y Ciudad Serdán, así como del Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes (Ciepa) y la Dirección de Medidas Cautelares y Policía Procesal, no se suspende de última hora, como ya ocurrió con la licitación de suministro de insumos, víveres, productos alimenticios y tortillas para siete corporaciones policíacas, este martes se tendría que realizar la etapa de apertura de propuestas económicas.

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Aflora la mezquindad del diputado Biestro durante la contingencia sanitaria

Fermín Alejandro García en su columna Cuitlatlán, publicada en La Jornada de Oriente, señala que durante la actual emergencia sanitaria que vive el país, una de las peores conductas que puede aparecer es la de los políticos que buscan ganar popularidad aprovechando la contingencia. Tal es el caso del presidente del Congreso local, Gabriel Biestro Medinilla, quien echó a andar una campaña para mejorar su pobre posicionamiento entre los aspirantes que buscan ser candidatos a la alcaldía de Puebla en los comicios del próximo año.

Biestro desde el viernes pasado, queriendo mostrar una actitud solidaria y humana, grabó una serie de mensajes para supuestamente dar ánimo a la población y “rescatar” el pequeño comercio, la economía del estado y hasta las raíces culturales de los poblanos. Ya solo le faltó proponer el rescate de todos los tesoros prehispánicos.

Lo que en realidad quiere el líder de la fracción de Morena es aprovechar la coyuntura para mejorar su índice de conocimiento y popularidad entre los habitantes de las juntas auxiliares de la capital, así como colonias populares, luego de que en las primeras encuestas que han medido a los aspirantes –de todos los partidos– a ser candidatos a la alcaldía de Puebla, aparece como un político poco o nada competitivo para ser el aspirante del movimiento lopezobradorista.

Quien fuera presidente estatal de Morena, enfrenta tres problemas fundamentales: como legislador ha ofrecido pobres resultados, que no sirven para impactar al electorado local; es un personaje pendenciero, que entra en constantes conflictos y ha contribuido a la división y confrontación de las facciones del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional, y es alguien sin carisma, sin formas de expresión que sean atractivas para la población.

Ejemplo de lo anterior, es que Morena en 2018 conquistó mucha de la confianza ciudadana por su posición firme y clara para echar abajo la principal privatización del morenovallismo, que fue el sistema de agua potable. 7 de cada 10 ciudadanos calificaban como un abuso lo que ocurre con la empresa Concesiones Integrales, que es la compañía que administra dicho servicio público.

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Nace la generación digital

Alejandro Mondragón en su columna Al Portador, publicada en Status Puebla, indica que el 2020 será situado como el año perdido del siglo.

¿Cuántos proyectos, planes y momentos carecen de viabilidad, a causa del coronavirus?

Las inversiones cesaron.

Los empleos se volvieron despidos.

Familias que se unieron por la pandemia y se desunirán, después del coronavirus.

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Simbolismos que matan

Valentín Varillas en su columna La Tempestad, publicada en Status Puebla, señala que es evidente que el saludo presidencial a la madre de Joaquín “El Chapo” Guzmán no es prueba fehaciente, de que el actual gobierno federal se haya rendido o bien haya pactado con el Cártel de Sinaloa.

Este hecho no es ni siquiera comparable con el nivel de infiltración que este grupo delictivo llegó a tener en el sexenio de Felipe Calderón.

El proceso legal que se lleva a cabo en Estados Unidos en contra de Genaro García Luna no deja lugar a dudas.

Si la administración de AMLO está entregada a la delincuencia, como muchos ya aseguran, tiene que ser demostrado con hechos fehacientes y ante las instancias jurídicas correspondientes.

Aquí o en el extranjero.

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Razones para el optimismo en tiempos oscuros

Arturo Rueda en su columna Tiempos de Nigromante, publicada Diario Cambio, indica que México ya entró al túnel sombrío que no se sabe cuánto tiempo durará ni cómo acabará, y del que seguramente saldremos con muchas bajas.

No sabemos cuántos saldremos vivos ni cuántas familias quedarán rotas por el coronavirus.

Tampoco sabemos cómo será el mundo pos crisis viral. Un nuevo mundo dominado por el paradigma de la bioseguridad.

En la hora de ser fatalista, sin embargo, tenemos razones para ser optimistas basados en que todo tiempo pasado fue peor.

Hace un siglo, en 1918-20, con la pandemia de la influenza española murieron en el mundo entre 400-500 millones de personas. En esa época no se conocían ni las bacterias, mucho menos los virus, ni había desarrollo de medicamentos especializados.

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