El homicidio múltiple ocurrido la noche del domingo, que terminó con la vida y los sueños de tres estudiantes de Medicina y un joven conductor de Uber, ha estrujado a Puebla.

Cuando uno ya no quiere hablar ni escribir de inseguridad, quiere voltear a otros temas, la realidad te golpea en la cara y te fuerza a notar qué tan descompuesta está la situación en el estado de Puebla.

Un claro ejemplo es que después de una semana de hablar de los atroces feminicidios, arrancamos este lunes con el homicidio ocurrido en Santa Ana Xalmimilulco, Huejotzingo, que terminó con la vida y los sueños de tres estudiantes de Medicina y un joven conductor de Uber.

La situación, sin duda, ha estrujado a Puebla y la marcha ocurrida el martes 25 de febrero, es una muestra. Nadie, creo, puede permanecer indiferente cuando ya no es posible salir a divertirse y tomar un Uber con tranquilidad

Sin embargo, lo ocurrido en Huejotzingo no es casual. La violencia que lastimó a estas dos familias colombianas, a una veracruzana y a otra más, poblana, ha venido escalando en las narices de la presidenta municipal y tan sólo en el último año, creció 50 por ciento, según los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Unos datos, sólo para entender dónde se encuentra Huejotzingo, un municipio de 73 mil 711 habitantes y poco más de 17 mil viviendas, que ha estado –desde octubre de 2018– bajo la administración de la morenista Angélica Alvarado, quien no ha podido o no ha sabido, cuidar a su población.

En Huejotzingo, del 1 de enero de 2019 al 31 de enero de 2020, se han registrado 18 homicidios dolosos (con intención), dos feminicidios, 133 lesiones (de las cuales, 118 han sido dolosas) y cuatro secuestros.

Pero no es lo único. Concediendo que el móvil del homicidio del domingo haya sido el robo del automóvil que se utilizaba como Uber, como planteó inicialmente la Fiscalía General del Estado, revisemos también ese tema:

Las cifras oficiales reflejan que en estos 13 meses que analizamos, han ocurrido 680 robos y 43 por ciento, un total de 293, han sido casos por robo de vehículos. El detalle muestra que 266 fueron robos de automóviles tal cual y más de la mitad de estos últimos, fueron robados con violencia.

Por si fuera poco, Huejotzingo ha enfrentado 11 casos de narcomenudeo (casi uno por mes), 74 casos denunciados de amenaza y 116 de casos de violencia familiar. Así, no es de extrañar los resultados que Huejotzingo tiene en el Semáforo Delictivo.

Por todo lo anterior, llama la atención que, conociendo la situación y las condiciones de su municipio, la alcaldesa Angélica Alvarado, hiciera mutis por más de 24 horas, para al menos lamentar los hechos.

Sí, su gobierno emitió un comunicado el mismo lunes, afirmando que ayudaría en todo a las investigaciones; pero a la presidenta se le olvida que la responsable es ella directamente y tiene la obligación de salir y dar la cara por lo que ocurre, no sólo sonreír para las fotos del Carnaval.

También debería replantear su estrategia de seguridad, porque incluso la diputada del distrito, Vianey García Romero, ya pidió que el gobierno de Luis Miguel Barbosa se haga cargo de la seguridad pública por las disputas internas de los grupos delictivos y ¿saben? Tal vez no sea tan mala idea, aunque si todos los ayuntamientos con ineficiencia hicieran lo mismo, no habría Policía Estatal que alcanzara.

Hasta la próxima.
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Guillermo Castillo
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