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Ricardo Peralta defiende la 4T con polémico tuit y el PRI avala al Insabi de AMLO

La resurrección de una calle histórica

Héctor De Mauleón en su columna En Tercera Persona, publicada en El Universal, señala que en la ciudad de México, la Avenida Hidalgo fue durante casi un siglo una especie de pariente pobre de su calle hermana: la Avenida Juárez.

Parecía que a ambas las separaba algo más que el manchón verde de la Alameda. En Avenida Juárez se levantó un palacio de mármol, un hemiciclo bellísimo, algunas de las mejores salas de cine de la metrópoli y varios hoteles de lujo.

Juárez era la calle de las librerías, los bares, las tabaquerías y las tiendas llenas de “mexican curious”. La calle de “los turistas adoradores de ‘Lo que el viento se llevó’”, y de “las millonarias neuróticas cien veces divorciadas” y de “los gangsters y Miss Texas”, como reza el viejo poema de Efraín Huerta.

Juárez era la calle a la que la gente salía a escaparatear. Una calle digna de aparecer en varios filmes de la Época de Oro del cine mexicano (en la película “En la palma de tu mano”, de 1951, ocupa un papel estelar al lado de Arturo de Córdova y Leticia Palma).

A pesar de estar tendida sobre la calle más antigua de América, la vieja calzada de Tlacopan que conectaba el corazón de México-Tenochtitlan con Popotla y Tacuba; a pesar de contar con dos de los templos más bellos y antiguos de México, Santa Veracruz y San Juan de Dios; a pesar de tener un museo con una de las colecciones de arte virreinal más prodigiosas del país (el Franz Mayer), y de correr hacia los muros de piedra rojiza del Hotel Cortés, donde alguna vez estuvo la antigua Hostería de Santo Tomás de Villanueva (considerada por muchos el primer hotel de la ciudad), a Avenida Hidalgo pareció perseguirla siempre la mala suerte.

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La columna Frentes Políticos, publicada en Excélsior, indica que 1. Oposición responsable. Una cosa es la lucha por los postulados de cada partido y su particular visión de país y, otra, avanzar en concordancia, a pesar de esa diferencia partidista. Luego de reunirse en privado con Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, en Palacio Nacional, los gobernadores del PRI anunciaron su respaldo al gobierno federal y su incorporación al Instituto Nacional de la Salud para el Bienestar. De acuerdo con el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, “hay una gran colaboración, tocamos los temas relacionados con salud y el tema del Insabi y en el que los gobernadores priistas hemos manifestado ya nuestro total y absoluto respaldo político”, detalló. Agregó que el respaldo al Insabi “es incondicional”. No se requiere decidir con el hígado y en contra del gobierno en turno. Caballerosidad política en beneficio de la gente. De eso se trata.

2. Inconmovibles. Mientras decapitan a un entrenador en un gimnasio en pleno centro de Yuriria y frente a deportistas que se ejercitaban, autoridades de León y de Celaya llaman a la calma. En Celaya, pese a los 17 crímenes registrados durante la última semana, el secretario de Seguridad Ciudadana, Miguel Ángel Simental, pidió a los ciudadanos no desesperarse. “No hay riesgo, la vida sigue normal”. El exrepresentante de la Policía Federal en Guanajuato, y con un mes en el cargo municipal, recordó que los atentados no pueden prevenirse y no se sabe en dónde será el siguiente, por lo que entonces, en su lógica, no hay de qué preocuparse. Y ése es el hombre fuerte de Diego Sinhue Rodríguez, el gobernador. 48 murieron en Guanajuato el fin de semana. ¿Cuántos muertos se necesitan para que reconozcan que algo está sucediendo?

3. Rápida despedida. Alfonso Ramírez Cuéllar, diputado federal por Morena, rechazó que el partido tenga dos presidentes interinos, tras destacar que él fue elegido “de manera unánime” para ocupar dicho cargo. “Se realizó un Congreso Nacional Extraordinario con todas las reglas que señalan los estatutos”, detalló. En entrevista, reiteró su disposición para trabajar con todos aquellos que han presentado su interés para dirigir al partido, incluida Yeidckol Polevnsky, quien calificó como ilegal su elección. “Yo quiero trabajar con ella, con Bertha Luján y con todos”, dijo. Polevnsky, por su parte, advirtió que Morena “es un partido muy joven, es natural que existan conflictos”. Si les queda una pizca de unidad, utilícenla, hoy es cuando.

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De marranos, chicharroneros y otras fábulas

Salvador García Soto en su columna Serpientes y Escaleras, publicada en El Universal, señala que lo peor que le puede pasar a un gobierno y a un gobernante es cerrarse y escuchar sólo a quienes piensan igual que él y alaban su proyecto, sin atreverse jamás a decirle cuando algo no está bien o está equivocado. Descalificar a rajatabla a las opiniones disidentes y considerar que toda crítica o cuestionamiento representa la voz de un enemigo político, lo único que hace es que los gobernantes se aíslen a percibir solo una visión unilateral que los va distanciando de la realidad y de sus gobernados, al tiempo que fomenta una intolerancia autoritaria hacia todo aquel o aquellos que no sigan ciegamente la visión oficial.

Algo no está bien cuando un subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, la dependencia constitucionalmente encargada de velar por la gobernabilidad, de conducir el diálogo político con la oposición y con los otros niveles de gobierno y cuidar la protección de los derechos humanos, decide llamar “marranos” a “los malquerientes de la 4T” y colocar al gobierno como un “chicharronero” que debe hacer “oídos sordos” ante “los chillidos” de los cerdos, algo no está bien en la percepción y la visión política de quienes detentan el poder.

Porque se puede rebatir y debatir con argumentos e incluso, como defiende constantemente el presidente López Obrador, el gobierno puede hacer valer el derecho de responder a sus críticos y discutir sus cuestionamientos. Pero se esperaría que, desde el Jefe del Ejecutivo hasta sus colaboradores de gabinete, mostraran más altura, sensatez y sensibilidad política para entender que, por su condición de gobernantes y representantes del poder público, le da un peso y una resonancia mayor a sus palabras y que, cualquier respuesta dada a un crítico del gobierno, sea este político opositor, periodista, analista, activista, representante de la sociedad civil o cualquier simple ciudadano, toma otra dimensión cuando quien la pronuncia es un funcionario público con poder.

La desafortunada cita del subsecretario de Gobernación —tomada de un refrán popular que no por serlo es menos fuerte y directo en la intención de sus palabras— se produce justo en un contexto de polarización y violencia verbal que exacerba las diferencias políticas e ideológicas entre los mexicanos y que abona a un ambiente enrarecido y crispado en la vida pública y política del país. Generalizar con la expresión “malquerientes de la 4T” a quienes piensan distinto o ejercen su derecho constitucional a la libre expresión y a la crítica hacia el gobierno ya es cuestionable viniendo de un abogado experto en temas legales como es Ricardo Peralta, pero equiparar a esos críticos con “marranos” que emiten chillidos y al gobierno de López Obrador con un chicharronero es, a todas luces, un desacierto mayúsculo y una falta de seriedad y de mesura políticas.

Lo más terrible es que en su dicho popular el funcionario que debe velar por la gobernabilidad y la estabilidad políticas evoque algo tan violento como el sacrificio de un cerdo. Porque aún en la matanza a cuchillo, que es la forma tradicional o incluso en la masacre más regulada y tecnificada de los rastros, a ningún puerco se le debe sacrificar sanguinariamente y sin antes haberlo aturdido de un golpe en la cabeza o con algún tranquilizante que le disminuya el dolor, según establece la Norma Oficial Mexicana que regula los sacrificios animales en nuestro país. Así que, antes de meterse a “chicharroneros” valdría la pena que los funcionarios del gobierno federal entendieran un poco más cuál es el papel y la responsabilidad que tienen en sus cargos. No vaya a ser que, de sacrificio en sacrificio, nos lleven a todos al matadero.

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De momias, gritos de marranos y oído de “chicharronero”

Francisco Garfias en su columna Arsenal, publicada en Excélsior, indica que no queda duda. El presidente López Obrador confunde la crítica con hostilidad hacia su gobierno. No la admite bajo ninguna forma. El que la ejerce es un “conservador” carcomido por la nostalgia de los privilegios que se suprimieron con la llegada de la Cuarta Transformación.

Sus críticos no merecen su atención. Menos su tiempo. No le interesa escucharlos. En los casi 14 meses que lleva su gobierno no se ha reunido con ninguno de los líderes de la oposición. Menos con legisladores que no son de la coalición Juntos Haremos Historia.

Sólo con gobernadores, como ayer con los del PRI.

Tampoco voltea a ver movimientos que no sean para aclamarle. No hubo modo de que recibiera a las cabezas de la Caravana por la Paz para que le entregaran un documento de organizaciones ciudadanas que se llama “justicia transicional”.

Su soberbia lo llevó a declarar, en la mañanera de ayer, que ninguno de los que encabezaron la citada Caravana dijeron nada sobre la responsabilidad de Genaro García Luna en la inseguridad que hay en el país.

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Invitado de piedra

La columna Pepe Grillo, publicada en La Crónica de Hoy, señala que Morena llega al arranque del periodo ordinario de sesiones del Congreso con dos dirigencias nacionales antagónicas, lo que equivale a no tener ninguna.

De modo que el partido en el poder será un convidado de piedra a la hora de definir la agenda legislativa, lo que se hará entre los coordinadores parlamentarios y el presidente, como si no hubiera partido.

Se ha dicho que Morena no es un partido, sino un movimiento, pero lo cierto es que ante el choque de fuerzas en su interior ya ni siquiera se mueve, está paralizado.

El problema de fondo es que no hay a la vista una ruta de solución. Su fundador, primer dirigente y ahora presidente de la República, López Obrador, dice una y otra vez que no quiere meter la mano.

Como intención es loable, pero si él no inyecta un principio de orden, Morena se puede desmoronar a poco más de un año después de haber asumido el poder.

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La columna Trascendió, publicada en Milenio, indica que la declaratoria de “alto riesgo” que lanzó la OMS con motivo de la epidemia del coronavirus tuvo ya efecto hasta en Ciudad de México, donde el Senado resolvió, “por precaución”, suspender los festejos por el Nuevo Año Chino, que organiza la Comisión de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico encabezada por la petista Cora Pinedo.

Se preveía un acto con dragones, artistas y muestras culturales, pero prefirieron privilegiar la cautela.

QUE el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que encabeza Alfredo Fuentes Barrera, trabaja ya en las impugnaciones que generó la celebración del Congreso Nacional Extraordinario de Morena en el que fue elegido Alfonso Ramírez Cuéllar como “presidente interino”.

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