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Puebla contra el lavado

No confundir reconciliación con exoneración y caso Marín parece no urgir

De aviadores en la SEP y cambios en la Fiscalía

Rodolfo Ruiz en su columna La Corte de los Milagros, publicada en E-consulta, indica que un par de aviadores que han logrado sobrevivir a varias gestiones, pese a que es ampliamente conocido que ninguno labora como maestro, aunque cobren en la Secretaría de Educación Pública del estado son Fausto Díaz Gutiérrez y Darío Carmona García.

Ambos tienen plazas de profesor titular C de tiempo completo, que son las mejor pagadas.

Según la Plataforma Nacional de Transparencia, Fausto Díaz tiene una remuneración mensual de 41 mil 9 pesos 46 centavos, sin embargo según la misma base de información también se desempeña como representante del Partido Nueva Alianza ante el Instituto Electoral del Estado (IEE) y otros órganos electorales con un sueldo mensual de 23 mil 809 pesos 20 centavos.

Fausto Díaz no imparte clases, ni tiene carga administrativa como empleado de la SEP desde el año 2013.

Otro aviador es el ex secretario marinista de Educación, Darío Carmona García, que ostenta una plaza con un sueldo mensual de 50 mil 845 pesos 95 centavos. Sin embargo sus funciones dizque de funcionario federal son de secretario técnico del Comité para la Descentralización de la SEP en la Delegación Puebla.

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El duro estilo de Barbosa

Enrique Núñez en su columna Contracara, publicada en Intolerancia Diario, señala que quien empieza a dar señales de que no le temblará la mano para poner en orden a quien se salga del marco legal es el gobernador electo Luis Miguel Barbosa.

Ayer domingo fue entrevistado por la reportera Yazmín Curiel de Intolerancia Diario sobre los excesos del alcalde de Tehuacán, Felipe Patjane, quien utilizó un helicóptero para entregarle un anillo de compromiso a su directora de cultura, Paulina Vargas Sobrado.

Tajantemente, Barbosa Huerta dijo: «Cada hecho que parezca un acto excesivo, desvíos de recursos públicos, para deslindarlos si lo es o no lo es, tiene que ser investigado por la Contraloría del Estado. No por la que está saliendo, la Contraloría de mi gobierno; eso, para que quede claro que yo no voy a dejar pasar nada hasta que sea determinada su legalidad o ilegalidad».

Evidentemente, el estilo barbosista dista del sello presidencial en el que AMLO se ha cansado de justificar los excesos y la ineficiencia de altos funcionarios de la llamada Cuarta Transformación incluida la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum y el gobernador veracruzano Cuitláhuac García; a diferencia del mensaje que manda el gobernador poblano que anticipa cero tolerancia para quienes transgredan la ley y los principios.

Habrá que verlo en los hechos, pero de entrada, la señal anticipa la mano dura con la que gobernará Puebla.

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Impune, el caso del médico Pérez Alva, que convirtió el Hospital General Sur en su clínica privada

Fermín Alejandro García en su columna Cuitlatlán, publicada en La Jornada de Oriente, indica que un grave caso de impunidad y corrupción que no puede quedar sin castigo, en el próximo gobierno que encabezará Luis Miguel Barbosa Huerta, es el del médico Juan Carlos Pérez Alva, quien convirtió el Hospital General Sur –en especial el área de la sala hemodinámica– en una auténtica clínica privada, que algunos estiman que le habría dejado por lo menos 100 millones de pesos de ganancias y que ocurrió al amparo de Jorge Aguilar Chedraui, quien fue el primer secretario de Salud del gobierno morenovallista.

Juan Carlos Pérez Alva es un medico que con la venia de la Secretaría de Salud (Ssa) lucró y se apoderó de los insumos, el millonarios equipamiento, el personal médico, los fármacos y las ambulancias del área de cardiología del Hospital General Sur, el que convirtió en su clínica privada para hacer grandes negocios o para cometer actos de negligencia, que nunca fueron sancionados por la Ssa.

Pérez Alva captaba enfermos con graves problemas cardiacos en hospitales privados y los operaba en el Hospital General Sur, utilizando recursos públicos, para luego cobrarles la atención y los insumos como recursos privados, lo cual era un negocio que no tienen ningún otro galeno en Puebla .

Hace algunos meses, el entonces gobernador de Puebla, José Antonio Gali Fayad, tuvo en sus manos la posibilidad de procesar penalmente a Juan Carlos Pérez Alva, pero al final lo perdonó debido a favores médicos que este galeno hizo en beneficio del entonces mandatario. Aunque al final, Gali lo dejó fuera de la Ssa.

Se sabe que algunas amistades comunes entre José Antonio Gali Fayad y Juan Carlos Pérez Alva intervinieron para pedirle al entonces mandatario que se levantaran una serie de sanciones que pesan contra el médico en cuestión y que lo tienen fuera de la Ssa, pero el gobernador se negó por tener un informe en el cual se habría detallado que el monto de las anomalías cometidas por el cardiólogo era superior a los 100 millones de pesos y que. había un fuerte malestar de la comunidad medica en su contra.

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El estilo de vida que dejaron

Alejandro Mondragón en su columna Al Portador, publicada en Status Puebla, señala que ¿Hasta dónde topará el desmantelamiento del modelo de negocios que dejó en Puebla, el morenovallismo?

La pregunta cobra valor con el compromiso del gobernador electo, Luis Miguel Barbosa, de no confundir reconciliación con exoneración.

Este modelo se enraizó en la médula ósea de la sociedad poblana, donde con distintos matices toda fue cómplice. Unos por acción, otros por omisión.

“No sé por qué critican que los morenovallistas roben, al menos hacen obras. Mira la rueda de la fortuna que nunca soñamos tener”, así expresiones promedio de poblanos.

Podrán meter a la cárcel a funcionarios corruptos, congelar a empresarios y contratistas beneficiarios, pero cómo se cambia una forma de vida por 8 años.

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Caso Marín, a fuego lento

Valentín Varillas en su columna La Tempestad, publicada en Status Puebla, indica que el tema de la aprehensión del ex gobernador poblano, Mario Marín Torres, es para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador importante, más no urgente.

A pesar de que se trata de uno de los principales pendientes para la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien presiona insistentemente para que se cumplimenten las órdenes de aprehensión relacionadas con el caso Lydia Cacho, los asesores presidenciales y quienes monitorean el día a día de la popularidad e imagen del jefe del ejecutivo federal, recomiendan no quemar un cartucho tan valioso.

Por lo menos no todavía.

Una vez sin efecto los amparos que protegían a Marín, no existe impedimento legal alguno para intensificar su búsqueda y localización.

Tampoco para que, si existen sospechas sólidas de que ya abandonó el país, solicitar el apoyo a la Interpol y emita la famosa “ficha roja”, mediante la cual se alerta a corporaciones de 194 países para que colaboren en la detención.

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Barbosa y su gabinete in pectore que no filtra

Arturo Rueda en su columna Tiempos de Nigromante, publicada Diario Cambio, señala que como no había ocurrido en los últimos veinte años de la política en Puebla, la designación del gabinete ha sido en primerísima persona, con un control absoluto de nombres y perfiles. Luis Miguel Barbosa tiene in pectore a sus funcionarios, a los que ya designó y a los que vienen, sin ninguna filtración por parte de él o de su equipo más cercano. Repito, hay un control absoluto en la toma de decisiones.

No ocurrió con Melquiades Morales, Mario Marín, Rafael Moreno Valle, Tony Gali o Martha Erika Alonso. En todos esos casos, la conformación del gabinete se convirtió en juego de las sillas cuya música la tocaban tal o cual periodista, con mitad especulación, mitad certidumbre y, claro, también con objetivos claros de golpeteo contra X o Y personaje que se perfilaban para determinada dependencia.

Ahora, quizá derivado de la premura de la transición, pero sobre todo la personalidad de Barbosa, ningún nombre llegó a las filtraciones periodísticas, y hasta podría decirse que muchas de las designaciones son auténticas sorpresas hasta para los personajes más cercanos al barbosismo que se vieron sacudidos con los nombramientos adelantados e inesperados.

Barbosa, con sus hombres y mujeres in pectore, no suelta prenda, ni consulta, ni se deja presionar, mucho menos secuestrar los nombramientos, lo que provoca que también no exista el golpeteo por los interesados. Por la velocidad y precisión, vivimos un proceso inédito, sin juego de las sillas ni filtraciones periodísticas.

El único filtrador del gobierno de Luis Miguel Barbosa es el gobernador electo.

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La Doña de las Maletas y su Flaca Esperanza de ser el Contrapeso del Gobernador Barbosa

Mario Alberto Mejía en su columna La Quinta Columna, publicada en 24 Horas Puebla, indica que Ana Teresa Aranda es, sin duda, una profesional de la derrota.

Nadie es más experta que ella en el arte de perder.

Cuando menos en Puebla.

Nunca ha ganado una elección.

Y vaya que ha participado en casi todas desde 1989, cuando sin contar con la ciudadanía poblana dobló al gobierno de Mariano Piña Olaya con chantajes y obligó a las autoridades electorales a registrarla.

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