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Morena: sabandijas, coalición, contrapeso interno o cristalería

La nominación del candidato de Morena a la gubernatura de Puebla ha reventado la crisis interna de crecimiento del partido-movimiento de López Obrador. O con mayor precisión, el movimiento-prepartido del nuevo grupo dominante.

El choque Yeidckol Polevnsky-Ricardo Monreal por Puebla tiene un dato que forma parte del análisis: la élite política de Morena está conformada por muchos ex del viejo PRI que dieron el salto de la muerte del PRI-PRD-PAN a Morena y no el salto cualitativo a un proyecto político aún inexistente y nuevas formas de hacer política que son las mismas del PRI.

Polevnsky colaboró como empresaria del priismo, Monreal militó en el PRI y pasó por el PRD priísta, Mario Delgado se formó con el expriísta-exsalinista-experredista Marcelo Ebrard y Porfirio Muñoz Ledo atravesó por toda la gama de partidos. El dato mayor es el que aparece hoy: Morena todavía no cuaja como partido político formal y sigue como alianza oportunista de movimientos sociales y personalidades aisladas, sin que su máximo líder López Obrador quiera consolidarlo como partido político formal.

La imprudencia y falta de tacto de la presidenta de Morena llevó al presidente López Obrador a formalizar por la vía jurídica su deslindamiento de la precandidatura de Miguel Barbosa en Puebla que ya había destapado Polevnsky, mientras Monreal movió piezas con tacto para perfilar la precandidatura de Alejandro Armenta. El problema radica en que Puebla es una pieza menor en el tablero de Morena porque la victoria estaría asegurada, pero la disputa entre las élites podría reducirle votos.

La rebatinga de la candidatura para Puebla ha develado la crisis interna de organización de Morena: no es un partido formal, la suma de movimientos carece de cohesión interna en una idea-programa, López Obrador quisiera un partido sin dependencia pública del presidente de la república y la falta de unidad interna estaría afectando la estabilidad política.

López Obrador aspiraría a un partido político real para que funcionara como el espacio de negociaciones del reparto del poder y de beneficios. Es decir, un PRI con otro nombre. El modelo parece ser imposible: el PRI nació desde el poder, con la propuesta ideológica –demagógica pero funcional– de la Revolución Mexicana y con el propósito de ceder entre todos para mantener el poder. Y la estructura real del poder priísta la creó Cárdenas: la corporativización de las clases productivas como sectores-pilares del partido, trasladando la lucha de clases en la sociedad al interior del PRI con la autoridad distributiva del presidente de la republica.

Morena es un ring de lucha libre sin reglas. Monreal y Delgado han mantenido la disciplina legislativa con habilidad y apoyo presidencial. En cambio, Morena no ha podido cohesionar a movimientos y personalidades y Polevnsky ha violado una de las reglas de oro de las direcciones partidistas: la parcialidad, pues ha manejado a la organización como si fuera una pequeña y mediana empresa y no como un partido político. Y su irritabilidad la llevó a decir que el partido había sido infiltrado por sabandijas.

El error estratégico de López Obrador fue crear a Morena como partido sólo para su candidatura, dándole espacio a todas las defecciones en busca de cargos públicos. El problema radica en la falta de una idea-fuerza que centre la cohesión interna, pues hasta ahora el factor de unidad es el mando lopezobradorista.

Si no hay una reorganización de Morena para consolidarlo como un verdadero partido, las elecciones legislativas del 2021 serán un terremoto interno. Por la descomposición de los demás partidos –sobre todo el PRI, el PAN y el PRD–, Morena podría tener garantizada la mayoría absoluta, aunque las disputas internas bajarían sufragios, el desaliento normal de las elecciones legislativas de mediados de sexenio no lleva votantes a las urnas y nuevas afiliaciones terminarían de profundizar las contradicciones.

Lo que se ve en Morena es que el presidente López Obrador no quisiera en Morena a una nueva figura política que brillara en el horizonte de poder, pero mantener a Polevnsky o alguien similar obligaría al presidente de la república a desgastarse apagando conflictos y que Morena no sea el pivote político de su programa de gobierno.

Inteligencia o policía china. La denuncia adelantada del investigador de delitos financieros Santiago Nieto pudo haber sido precipitada: o el expediente está tan sólido que podría saltarse el escándalo mediático que viola debido proceso o son sólo sospechas que atienden el apetito denunciador sin proceso penal o sólo quieren quemar a algunos adversarios del 2018. O, también, la Unidad de Inteligencia Financiera será la policía china del sexenio.

Política para dummies: La política es la lectura racional de la realidad y no las pasiones maquiavélicas que quieren pasar por astucias maquiavelianas.

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Sobre Carlos Ramírez

Carlos Ramírez
Periodista desde 1972, Mtro. en Ciencias Políticas (BUAP), autor de la columna “Indicador Político” desde 1990. Director de la Revista Indicador Político. Ha sido profesor universitario y coordinador de diplomados. Cuenta con diversos reconocimientos por su labor y trayectoria periodística y su columna se publica en 24 entidades del país.
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