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Gobierno fuerte y crimen organizado

Los gobiernos calificados como “fuertes” tiene más posibilidades de controlar al crimen organizado.

Nuestro país considera que el terrorismo, los delitos contra la salud, la falsificación de moneda, operaciones con recursos de procedencia ilícita, violaciones al derecho de autor, tráfico de armas, tráfico de personas y órganos, corrupción de menores de 18 años, trata de personas, algunas modalidades del secuestro, el contrabando, algunos delitos en materia de hidrocarburos y los delitos contra el ambiente, son calificados dentro de la delincuencia organizada.

Los grupos delictivos que se dedican a estas actividades ofrecen productos y “servicios” que las personas adquieren, por lo que se benefician del crimen organizado y debido a ello rara vez denuncian a los grupos delictivos.

Algunos de los bienes y “servicios” que se compran son: drogas ilícitas, armas, productos “piratas”, bienes de contrabando, hidrocarburos robados, madera y especies en peligro de extinción y, se emplean servicios de lavado de dinero, así como de “polleros” para cruzar fronteras de manera clandestina.

Si a esto le sumamos que diversas autoridades encubren o facilitan actividades de la delincuencia organizada, su control se vuelve difícil por los entramados en el medio legítimo e ilegítimo de un país.

Cuando aumentan los delitos sin víctima los gobiernos que desean aplicar la ley se enfrentan a un panorama compuesto de al menos: la ausencia de denuncias y querellas específicas, el encubrimiento social del delito y de autoridades también, la dilación de la justicia, pugnas violentas entre grupos delincuenciales y comisión de delitos del orden común por consecuencia.

Si esta es la situación de México, al futuro gobierno federal se le presentan tres escenarios: a) Mantener las cosas como están; b) Cambiar los paradigmas de los conflictos y; c) Adoptar una actitud de fuerza ante la situación.

Por las señales que se han enviado a la opinión pública, el próximo gobierno buscará cambiar algunos paradigmas, como es el caso de la despenalización de la marihuana y amapola, así como adoptar una posición de fuerza en la prevención y control de los delitos federales, dentro de los cuales están los de la delincuencia organizada.

CharlesDickens expresó: “El número de malhechores no autoriza el crimen”.

@EGAnguiano
29 de noviembre de 2018

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

Sobre Eduardo García Anguiano

Eduardo García Anguiano
Eduardo García Anguiano * Sociólogo y Maestro en Administración Pública. Ha laborado en el gobierno federal y en gobiernos locales en áreas de gobierno y seguridad. Ha sido profesor en la Universidad de las Américas y del Instituto Técnico de Formación Policial del DF. Actualmente es profesor de Maestría en Seguridad Pública.
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