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lunes, abril 19, 2021

La lujosa vida de «El Pistache» y el frenesí de inversionistas extranjeros

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‘Tour de force’ para Andrés Manuel

Raymundo Riva Palacio en su columna Estrictamente Personal, publicada en El Financiero, indica que no son muchos quienes se atreven a desafiar a los mercados. Menos aún quienes salen victoriosos. Andrés Manuel López Obrador es uno de esos pocos que, frente a sus reacciones, minimiza lo negativo y aprieta el acelerador. Es imposible saber si lo hace para generar tranquilidad entre los suyos, o no entiende que provocarlos tiene consecuencias. La semana pasada apostó y fue al extremo: una polémica consulta a sus fieles para justificar la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco. Las consecuencias fueron inmediatas, aunque quiera minimizarlas.

Desde el lunes hubo un frenesí de llamadas de inversionistas extranjeros para cancelar sus operaciones en México tras la decisión de López Obrador, que también motivó sesiones extraordinarias en bancos internacionales y una discusión en el Fondo Monetario Internacional sobre la línea contingente de 78 mil millones de dólares con México, donde concluyeron que si el Presidente electo continúa tomando decisiones como la del NAIM, podrían cancelarla.

En 12 horas –desde el anuncio del resultado de la consulta, hasta su conferencia de prensa para ratificar la muerte de Texcoco– puso en riesgo la estabilidad financiera de su gobierno y los programas sociales que ofreció. Tan bien que iba y tan fácil que colocó todo en peligro. Al cancelar mediante el voto de 750 mil de sus simpatizantes la obra del NAIM, alteró los mercados que lo habían visto, hasta ese momento, positivamente. El tipo de cambio del peso frente al dólar cayó en un porcentaje como no lo había hecho desde que ganó Donald Trump la Presidencia de Estados Unidos, hace dos años, pero eso no fue lo más grave.

La depreciación del peso provocó una pérdida de valor de 14 mil millones de dólares de la deuda total externa ajustada, de 437 mil millones de dólares, y seis mil millones de la deuda pública. Es decir, los resultados de la consulta provocaron una pérdida de mil millones de dólares más del costo total de la obra. A ello se le suma la rebaja que hizo la agencia Moody’s de la calificación de los bonos del NAIM, para colocarla en un nivel de grado especulativo o “basura”, que provocó la pérdida del valor de las acciones de los tres grupos aeroportuarios del país, el lunes. En la bolsa, las pérdidas de las principales empresas a valor de mercado ascendieron a 17 mil 500 millones de dólares.

El spread, que es la diferencia entre el precio de compra y la venta de un activo, se disparó en las tasas –la deuda de Pemex, los bonos gubernamnetales y los del NAIM, entre 3.40% y 8.67% entre el viernes y ayer martes–, con lo cual se metió presión al flujo financiero y encareció el financiamiento en toda la economía. Un reporte a sus clientes del banco de inversión J.P. Morgan señaló que, más allá de las dudas técnicas sobre la viabilidad de una terminal comercial en Santa Lucía, “pensamos que la cancelación del NAIM eleva una gruesa nube de incertidumbre que probablemente tendrá importantes ramificaciones macroeconómicas, particularmente a través de su impacto en la confianza empresarial.

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El lenguaje engañoso de AMLO

Leo Zuckermann en su columna Juegos de poder, publicada en Excélsior, señala que López Obrador es un genio para inventar realidades alternativas. En 2006, sin ninguna prueba contundente, vendió la idea de un gran fraude para justificar la derrota de una elección que tenía ganada y que, por sus errores, perdió. Es indudable que el Presidente electo cuenta con una gran capacidad de trastocar el lenguaje para conseguir sus fines políticos.

Lo ha hecho de nuevo. Con pecho hinchado de orgullo, argumenta que la decisión de cancelar el aeropuerto de Texcoco se debió a un ejercicio de democracia participativa donde el pueblo decidió. No. Ni lo que vimos fue una auténtica consulta popular ni la ciudadanía tuvo la última palabra. La realidad es que AMLO tomó la decisión y la justificó mandando a su partido a organizar un sondeo simulado.

No dejemos que nos mientan. El engaño es una forma de abusar del poder. Todos los políticos lo hacen de una forma u otra. Nuestra obligación, en los medios de comunicación, es desenmascarar las mentira. Que no nos vendan espejitos con choros mareadores.

En 1946, George Orwell, uno de mis autores favoritos, escribió un ensayo titulado La política y la lengua inglesa. El gran liberal criticaba el deterioro de su lengua y la relacionaba con la absurda justificación que algunos hacían de los sistemas totalitarios. Para el autor de 1984, había que evitar los eufemismos en la política: “El lenguaje político […] está diseñado para hacer que las mentiras suenen verdaderas, para que el asesinato sea respetable y para dar la apariencia de solidez al viento puro. Uno no puede cambiar todo esto en un santiamén, pero puede, por lo menos, cambiar sus propios hábitos, y de tiempo en tiempo, si uno abuchea lo suficientemente fuerte, incluso puede mandar ciertas frases gastadas e inútiles […] al basurero donde pertenecen”.

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Hoy abucheo a López Obrador por decir que el sondeo que organizó su partido con respecto al aeropuerto fue un ejercicio de democracia directa. Para nada. México tiene —todavía— una democracia representativa. Los ciudadanos escogemos a nuestros gobernantes, quienes cuentan con las facultades legales para tomar las decisiones en nombre de la sociedad.

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Que ya se impuso a la minoría

Joaquín López-Dóriga en su columna En Privado, publicada en Milenio, indica que la cancelación del aeropuerto en Texcoco no es, ni por mucho, un tema agotado. Al contrario, es el principio de un gran tema cuyas secuelas iremos sintiendo en el correr de del próximo gobierno.

Alguien me decía ayer: ¡Ya supéralo…! Hay que mirar al futuro y le respondí: Es justo hacia donde estoy viendo, hacia el futuro. Y es que más allá, y sin superar el impacto de la cancelación de esa obra –que según me dijo José Ángel Gurría, titular de la OCDE, costaría más cancelarla, 120 mil millones de pesos, que terminarla, 100 mil millones– está el mensaje de Andrés Manuel López Obrador que debimos ver con toda claridad: el poder ha vuelto a la Presidencia de la República y aún sin tomar posesión. El lunes lo repitió: la Presidencia volverá a estar al servicio del pueblo, no de una minoría, hasta hace poco rapaz, y que volverá a serlo en cuanto lo necesite.

He escuchado atentamente, leído y releído como siempre, la transcripción de sus declaraciones del lunes, cuando en conferencia de prensa confirmó el fin del NAIM, y de ayer, cuando desde sus raíces, en un video denunció la campaña en su contra.

Y eso que no se ha subido al templete, esta semana no ha encabezado ningún mitin en la plaza pública. Ha hablado donde no existe la exaltación de la feligresía que calienta a cualquiera.

Con el anuncio de la cancelación del NAIM en Texcoco y la aprobación del eje Santa Lucía-Benito Juárez-Toluca está confirmando lo que será su personal estilo de gobernar que solo puede sorprender a los bisoños: SERÁ el pueblo, no los mercados, lo que me encanta pero es inviable.

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Mensaje oculto de AMLO sobre Texcoco

La columna Bajo Reserva, publicada en El Universal, señala que nos dicen que más allá de lo que dijo el presidente electo Andrés Manuel López Obrador ayer en un video que subió a sus redes sociales acerca de su decisión de acabar con la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco e iniciar la obra en Santa Lucía, hubo un hecho que llamó mucho la atención. En el escenario donde se grabó el video algunos libros puestos sobre una mesa ubicada al lado de don Andrés. Los libros tenían los siguientes títulos. ¿Quién manda aquí? y Regeneración. ¿Será que el presidente electo quiso mandar un mensaje a los empresarios que han criticado su decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco?

El Pistache y su vida en Santa Fe

Si en días pasados usted anduvo caminando por los pasillos del centro comercial de Santa Fe, o en alguno de los lujosos restaurantes de esa zona de la ciudad, pudo haber estado, sin saberlo, cerca de uno de los criminales más buscados por la policía: El Pistache. Nos dicen que este hombre, considerado como el que asumió el liderazgo de la organización criminal La Unión de Tepito tras la captura de El Betito, solía pasar tiempo en los centros comerciales y restaurantes del área para pasar desapercibido entre la gente. Personal de la Secretaría de Seguridad Publica de la Ciudad de México, bajo el mando de Raymundo Collins, tenía ubicados sitios que David N, alias El Pistache frecuentaba tanto en Santa Fe como en otras colonias de alto poder adquisitivo, como Polanco o la Condesa. Al final esta información y un trabajo conjunto del gobierno de José Ramón Amieva con la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y la Marina sirvieron para preparar los operativos de ayer en los que fue detenido el líder del grupo criminal y varios de sus integrantes.

Aquí la columna completa

 

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Redacción Ángulo 7http://www.angulo7.com.mx/author/redaccion/
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