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Quien te hiere, sólo te indica dónde estás lastimado

“Las heridas emocionales son una especie de guías didácticas que nos indican dónde poner atención, dónde poner manos a la obra”.
Abel Pérez Rojas

Somos propensos a culpar al otro de nuestro dolor, de nuestro infortunio y de por qué la vida no resulta tal y cómo la planeamos, pero es sólo una percepción errónea.

Es un punto de partida equivocado porque al atribuir las causas al exterior nos privamos de la búsqueda interna.

No me mal interpretes, no estoy tratando de soslayar los múltiples factores sociales que impactan en nuestra forma de vida, ni escondo la realidad de cómo es que el sistema funciona para que no despertemos, lo que estoy tratando de compartirte es que demos cabida a la oportunidad de navegar en nuestro profundo YO para hallar respuestas a las que hasta ahora no hemos tenido acceso.

Despertemos en todos los sentidos y en todas las direcciones, busquemos en nuestro alrededor, en los lugares más lejanos y en las posibilidades que siempre hemos descartado.

Pienso todo esto cuando tengo frente a mí una frase genial atribuida a L. Ciocale que me recuerda lo fácil que es atribuirle a otros la culpa de lo que debemos indagar y trabajar por nosotros mismos:

“No es el otro el que hiere. El otro solo te muestra dónde estás herido”.

¡Cuántas veces señalamos para otro lado cuando deberíamos atrevernos a ser sinceros en ese punto que no podemos mentirle a nadie más!

Si te hiere lo que alguien te hizo es porque diste entrada y lo permitiste, porque hay una herida previa en ese lugar.

Por supuesto debemos ponernos a salvo de las agresiones físicas, pero mucho de lo que nos causa dolor se debe en realidad a nuestros prejuicios, a las falsas expectativas que creamos y sobre todo al mundo virtual levantado en los cimientos de nuestro egoísmo.

Por otra parte, el dolor y las heridas son una especie de instrumentos didácticos que nos indican dónde poner atención, dónde poner manos a la obra.

Así como los padecimientos físicos nos indican que algo no está funcionando correctamente en nuestro cuerpo, así las agitaciones psicológicas son señales de pensamientos, emociones y sentimientos que no han sido procesados suficientemente.

Es necesario tomarse un tiempo para meditar en el silencio, en la calma a través de la respiración consciente, no en el dolor, ni en las agresiones, sino en lo saludable que es dejar pasar las cosas, algo así como cuando el viento transita libremente a través de una ventana.

Si culpamos al otro, a los otros, seguiremos nuestro andar convencidos que nosotros estamos bien y que quienes están mal son los demás.

Darnos cuenta de nuestras limitaciones y de nuestras posibilidades de desarrollo, es la utilidad de ver que no son los otros los que nos hieren, somos nosotros que no estamos viviendo en armonía. ¿O no?

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

Sobre Abel Pérez Rojas

Abel Pérez Rojas
Abel Pérez Rojas nació en Tehuacán, Puebla, el 6 de enero de 1970. Es poeta, conductor de programas de radio, académico y gestor de espacios de educación permanente presenciales y virtuales.
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