Inicio » Columnistas » Vida y Milagros » Todo el dinero del mundo

Todo el dinero del mundo

Cuando Ridley Scott, el celebrado director y productor de cine inglés terminó de leer el guión de David Scarpa sobre el secuestro del nieto del magnate y avaro petrolero John Paul Getty, supo que tenía que filmarlo. Su primera elección para personificar a Getty fue Kevin Spacey, de quien tuvo que prescindir dos meses antes del estreno ante el escándalo de denuncias de acoso y violación que cayeron como una tormenta sobre el actor. Todas las escenas de Kevin Spacey ya habían sido rodadas y el actor se había preparado largamente para el papel. De todos modos decidieron borrarlo y grabar de nuevo todas las escenas del viejo Getty con un sustituto que resultó inmejorable, pues se eligió al veteranísimo actor de 88 años Cristopher Plummer, el guapo capitán Von Trapp de La novicia rebelde (1965) y el conmovedor intérprete de Tolstoi en La última estación (2009), quien no solo realiza una actuación excepcional, sino que además se parece enormemente a Getty. Desde luego logra transmitirnos su perversidad de manera que espanta.

El secuestro de Paul Getty III fue perpetrado por la mafia calabresa y sucedió en Roma en 1973. Poco se sabía entonces de secuestros que no fueran por motivos políticos . La música y la ambientación de la película te atrapan desde la primera escena mientras el joven recorre de noche las bellas plazas romanas sin imaginarse su futuro. Como espectador uno quisiera que la película durara otro poco, pues nos quedamos deseosos de conocer más detalles de las muchas líneas narrativas que cruzan por la historia de un secuestro que duró 5 meses: queremos saber más de la compleja y miserable mentalidad del viejo millonario, coleccionista compulsivo de arte, admirador del emperador Adriano del cual se cree reencarnación, y las justificaciones retorcidas que esgrime para no pagar el rescate. Queremos saber más de él y de cómo construyó su inmensa fortuna y su patológica historia de avaricia.Queremos saber más acerca de los secuestradores, de su frialdad, crueldad y desapego hacia el sufrimiento de su víctima, saber más de un entramado criminal que hoy los mexicanos conocemos a fuerza de enterarnos de eso por la frecuencia con la que suceden los secuestros en nuestro país. Saber más del poder subterráneo de las mafias que infiltran a la sociedades en las que están incrustados, el contubernio y las complicidades obligados o voluntarias que los delincuentes construyen entre las policías y las personas común y corrientes que habitan en las comunidades en las que las mafias se instalan. Mucho nos recuerda la mafia del sur italiano expuesta en la película a las conductas de las mafias que padecemos hoy en México. Queremos entender mejor el controvertido papel que los medios de comunicación jugaron durante el secuestro, insensibles ante un drama que para ellos era solo una forma más de vender periódicos sin importarles que su manejo informático pusiera en riesgo la vida del joven. Queremos saber que sucedió después del secuestro con el joven de 16 años que sufrió una experiencia tan traumática. Más de la extraordinaria personalidad de la mamá del secuestrado, quien negociará en dos frentes: por un lado con los secuestradores, con quienes tiene que esgrimir inteligencia y frialdad para convencerlos de que no tiene ni un centavo para pagar lo que le piden,y a quienes solo les pide tiempo para lograr la otra negociación, la negociación con el avaro extremo de su ex suegro, con quien sostendrá un duelo de valores y estrategia para lograr que este acepte pagar el rescate.

Es bueno salir del cine con inquietudes y preguntas y no con todas las respuestas. Ridley Scott logra que salgamos llenos de curiosidad a investigar los huecos que la película nos deja en la cabeza.

Leí en una crítica que de no haber sido por la publicidad del retiro de Kevin Sapcey del film y sin las extraordinaria y brillante actuación de Plummer, la película habría pasado sin pena ni gloria. No me lo parece. No solo la ambientación, la fotografía y la música son extraordinarias. También la actuación de Michelle Williams como madre y negociadora es muy interesante y bien caracterizada, sobre todo porque la película pone sobre la mesa con diálogos muy bien construidos una versión creíble de dos visiones del mundo,la del viejo que todo lo resuelve en función de lo que le dejará más dinero en el bolsillo, y la de una mujer a la que las trampas y los chantajes del suegro vía el poder del dinero nunca la derrotan. El enfrentamiento de ambos durante el secuestro es el epílogo de una larga lucha por la custodia de los niños que ella tuvo con el hijo de Getty, un ex marido que ya es un cero a la izquierda pues ha sido devorado por las drogas y el alcohol. Toda la lucha entonces se dará entre la nuera y el suegro. Para Getty, todo en el mundo tiene precio; para ella, ni todo el dinero del mundo puede quitarle ni vale la custodia de sus hijos. Un hombre acostumbrado a comprarlo todo al menor precio posible contra una mujer que entiende que hay cosas que no pueden comprarse.

Ridley Scott y el guionista añaden una nota al final de la película indicando que se tomaron ciertas libertades literarias para efectos dramáticos y de continuidad y ritmo en la cinta. En la película el viejo Getty muere casi al mismo tiempo en el que el rescate es pagado. En realidad sobrevivió tres años más y se dio maña para que el pago del rescate fuera deducible de impuestos. El joven Paul sufrió una sobredosis de drogas a los 24 años que lo dejaron paralítico y ciego hasta que murió a la edad de 54 años. John Paul Getty se las ingenió toda su vida para no pagar impuestos. Por lo tanto no comprobaba ingresos y se le complicaba mucho hacer cualquier gasto, por lo que se dedicó a comprar obras de arte, en especial italianas, muchas en el mercado negro de arte robado. Su colección se encuentra hoy en una villa en California convertida en museo, villa que es una réplica idéntica a una de las villas que se descubrieron en Pompeya.

Tanto batallar para acumular bienes y dinero, para reinar en la avaricia. Al final todas las cosas y bienes materiales cambian de dueño, algo que John Paul Getty no se permitió pensar en su larga vida.

Cristopher Plummer ha recibido los premios más reconocidos del cine, el Oscar, el Globo de Oro, Emmy , Tony y muchos más.

Ridley Scott, de 80 años, también. Entre sus películas más famosas están Los duelistas, Alien, el Octavo pasajero, Blade Runner y Gladiador, por la que recibió el Oscar en el año 2000.

La banda sonora es del compositor Daniel Pemberton y ya está a la venta en SonyMusic. Me pareció preciosa.

No sé si en algún momento Kevin Spacey volverá a ser contratado. Independientemente de las acusaciones que se le han hecho, es un superdotado de la actuación y nos quedaremos con la duda de si su caracterización del viejo Getty era tan soberbia e inquietante como la de Cristopher Plummer.

Mirando una entrevista a Cristopher Plummer en un canal inglés, entendí por primera vez a las mujeres que se enamoran de un hombre muy mayor. Qué hombre tan atractivo,agradable y simpático a sus espectaculares 88 años.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

Sobre Verónica Mastretta

Verónica Mastretta
Licenciada en Relaciones Internacionales (UDLAP), ha sido Consejera Nacional de la Comisión para el Desarrollo Sustentable, Regidora presidente de la Comisión de Ecología y Medio Ambiente, integrante de la Unión de Grupos Ambientalistas así como de la asociación Participación Ciudadana.
x

Check Also

Columnistas-VeronicaMastretta

Chavela Vargas, la artista hija del desamor

Las directoras Catherine Gund y Daresha Kyi presentaron este fin de semana un documental sobre ...

Columnistas-VeronicaMastretta

Las desterradas hijas de Eva y la madre naturaleza

La Iglesia Católica sigue anclada a su machismo tenaz. Se supone, dentro de sus enseñanzas, ...