Columnistas-AlbertoHidalgoMontes

A punto de entrar a la recta final de su sexenio, el presidente de México Enrique Peña Nieto ofreció este sábado un mensaje por su Quinto Informe de Gobierno, en el que destacó su llamado a que, en las elecciones del próximo año, los electores opten por dar continuidad al “cambio con rumbo” que él asegura haber comenzado, y no por un salto a “un modelo del pasado”. Pero esta parte del discurso no fue el único aspecto llamativo de la ceremonia. Quizá el punto más esperado era el concerniente a el llamado en seguridad.

En su mensaje, el presidente no sólo habló de lo que considera logros de su administración y del panorama para 2018. También exhortó a los legisladores a aprobar reformas pendientes en seguridad, en particular, la del mando único policial y la de seguridad interior. Mencionaba:

“Hago un respetuoso llamado al Congreso de la Unión para que discuta y, en su caso, apruebe las modificaciones pendientes al marco legal, en materia de seguridad pública y de seguridad interior”, dijo el mandatario.

Lo más incongruente es que en la administración de Felipe Calderón fue precisamente él y Osorio Chong cuando fungían como gobernadores del Estado de México e Hidalgo respectivamente quienes fueron los principales críticos de este sistema de administración policial. Basta ver los pésimos resultados que el sistema de Administración policial de Mando Único han dejado en Morelos a cargo de Alberto Capella Ibarra.

La vela de un sexenio más comienza a apagarse, y cada sexenio que pasa he escuchado la misma expresión: “este sexenio ha sido el peor”. La cifra de los ejecutados en estos 5 años del gobierno priista equivale -por ejemplo- a más de la mitad de la población de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Según bases de datos de la Secretaría de Gobernación, de Procuradurías de Justicia estatales y los reportes de defunciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en lo que va del gobierno –sin contar desaparecidos– suman 90 mil 694 muertes violentas (y contando), la mayoría relacionadas con el crimen organizado. Con este panorama adverso, me cuesta trabajo entender el porqué la sociedad en conjunto no ha entendido que la solución no está en el aparato gubernamental sino en nosotros. Un ejemplo claro de esto es La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) validó la reforma electoral de Jalisco conocida como ley Kumamoto o #SinVotoNoHayDinero, que plantea reducir el presupuesto que se otorga a partidos políticos en las votaciones locales. Y esto fue pese a tener todos los pronósticos de “especialistas” en la materia.

¿Cuándo ocurrirá esto en Seguridad? ¿Hasta cuándo los ciudadanos entenderemos que el modelo de Seguridad Pública ha sido rebasado y necesitamos activar uno de seguridad ciudadana, donde todos seamos copartícipes de tan delicado tema?. No necesitamos un mando único, necesitamos un sistema de administración policial de Mando Coordinado y para esto es necesario que entendamos que la política tiene que ser expulsada de la agenda de seguridad donde todos los actores cooperen para poder recuperar la paz social que México tanto necesita.

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Experto en el tema de seguridad y pandillas.