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Estudiante de BUAP con parálisis cerebral se gradúa con honores

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Estudiante de BUAP con parálisis cerebral se gradúa con honores. Foto: Especial

Con una tesis de licenciatura sobre la inclusión de personas con discapacidad en espacios culturales, Juan Arturo Calderón Caro se convirtió en el primer estudiante con parálisis cerebral en graduarse con honores del Colegio de Historia de la BUAP.

En el Salón de Proyecciones del Edificio Carolino, acompañado por familiares, amigos, docentes y el rector Alfonso Esparza Ortiz, Calderón Caro defendió el proyecto “Inclusión ¿hechos o palabras? Dos museos de la Ciudad de Puebla ante el tema de la discapacidad”.

El objetivo de su trabajo –señaló— es concientizar a la ciudadanía y a las autoridades gubernamentales sobre el derecho de las personas con discapacidad a tener una imagen como seres históricos, así como inducir a la ciencia a reflexionar sobre la evolución de dicho colectivo.

Indicó que no es suficiente que los museos y espacios culturales sean accesibles para las personas con discapacidad, sino que hace falta que en estos haya actividades enfocadas hacia ese grupo, así como las hay para niños, mujeres, personas de la tercera edad y de otros sectores sociales.

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Así, exhortó a las autoridades a reflexionar sobre el tema de la inclusión en espacios culturales, ya que no todos asisten a estos por los mismo motivos, invitó a los historiadores a motivar a otras personas para que se sientan reflejadas en su cultura y propuso la conformación de un grupo multidisciplinario capaz de diseñar políticas multiculturales en las áreas museísticas.

Inclusión y acceso a la cultura

Las idea básica que guio su investigación fue el derecho de las personas con discapacidad a acceder a la cultura, ya que a lo largo de la historia “se ha visto al discapacitado como un ser vulnerable, limitado y que no puede aportar algo innovador a nuestro tiempo”.

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En este sentido, se dedicó a indagar la postura de los museos en la ciudad de Puebla con respecto a la discapacidad, e identificó que el tema “no se debía limitar a si contaban con elevador o rampas para quienes nos movemos en silla de ruedas, sino saber cuál es su política cultural sobre los grupos vulnerables”.

Los museos –afirmó– son espacios de diálogo social, permiten desarrollar nuestras nociones de ciudadanía; visitar un museo (de historia o arte) significa conocer y apropiarse del patrimonio cultural.

Concluyó que, si bien casi todos los museos poblanos ya cuentan con la accesibilidad necesaria para ser visitados por estos, el gran problema sigue siendo la exclusión: casi no hay programas educativos para nosotros.

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Una vida de retos y logros

Calderón Caro prevé ingresar a la maestría en Ciencias Políticas, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la BUAP, que cuenta con una rama terminal en políticas públicas, la cual le interesa para plantear acciones en favor e personas con discapacidad.

Desde la preparatoria, ha sido un lector y un estudiante destacado –obtuvo 9.6 en licenciatura—; en diciembre del 2015, el gobierno municipal de Puebla lo distinguió con la mención especial del Premio por la Inclusión de las Personas con Discapacidad María Eugenia Antúnez Farrugia, en la categoría “Persona sobresaliente con discapacidad”.

Además, en 2011, ganó la medalla de oro en las paralimpiadas, categoría Danza Deportiva Juvenil, donde representó a Puebla.

Al ingresar al Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, lo ubicaron en un salón de la planta baja y le acondicionaron una mesa para colocar su laptop, con la cual se comunica, pero no le dieron ningún trato especial, por lo que tuvo que demostrar su capacidad ante maestros y compañeros”.

“Cuando fui conociendo a mis maestros, siempre existía temor; a cada uno le fui demostrando que aunque no me puedo comunicar verbalmente, tenía la tecnología para participar al igual que mis compañeros, y así me fui ganando mi lugar, difícil, pero nunca imposible”, relató.

Para mis compañeros –agregó– también fui una sorpresa”, pues no sabían cómo tratarlo porque siempre estaba acompañado de sus padres, quienes lo esperaban afuera de sus clases y estaban al pendiente de lo que necesitara, aunque pronto hizo amigos que lo apoyaron.

Declaró que siempre será un orgullo decir que la BUAP es su alma mater porque le brindó el apoyo para desarrollarse como una persona regular, y concluyó que no quiere que traten a las personas como él como especiales, sino que sean visibles, pues “pueden ser útiles a la sociedad y llevar una vida normal, aun con limitaciones”.

Editado por Luis Alberto Palacios

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