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Happiness, el fun system en un corto de Steve Cutts

steve cutts ratas felices

Steve Cutts ya lleva tiempo dándonos bofetadas, golpes de realidad que no necesitan de la mediación de toda una teoría sobre el capitalismo contemporáneo y la forma de vida de las sociedades contemporáneas. Todo se ha vuelto tan evidente, ya no hay recato, todos queremos la felicidad y ésta ha dejado de ser un derecho para convertirse en una obligación.

Ya muchos conocen su cortometraje Man, donde Steve Cutts muestra la irracionalidad del homo economicus, la misma que ha convertido en desiertos inhóspitos a regiones enteras del planeta, el mismo que ha desatado la Sexta Extinción masiva y que ha puesto al mundo al borde de la catástrofe ecológica.

El último cortometraje, sin embargo, nos describe cómo se entiende la felicidad en el mundo de hoy, el fetichismo de la mercancía en su máxima expresión y el daño que causa en la psique de los hombres.

El cúmulo de artículos, promesas, éxtasis empaquetados que atiborran los cinco sentidos del ser humano, que embotan sus sueños y destripa su tiempo luce siempre colorido y armónico. Pero luego se torna gris. La perspectiva cambia y se ve al ser humano consumirse en el poso de las botellas, en el rastrojo ruin de su resaca. Y no es para menos, pues la felicidad es una dosificación de placebos cuasi clínica que, además, debe ser pagada.

Marx dijo que el desarrollo del dinero como medio general de cambio sirvió para que se instituyera la sociedad mercantil y, posteriormente, la sociedad capitalista. El dinero sirvió, además, para homogeneizar los contratos y para que el sector financiero se colocara como el centro de las relaciones sociales entre seres humanos, empresas y países. Cada billete es un pequeño eslabón debajo de cuyo oropel se esconde el material del cual está hecha la cadena: la explotación del hombre por el hombre.

El filósofo y sociólogo francés Jean Baudrillard escribió en su obra, La sociedad del consumo, que “una de las mejores pruebas de que el principio y la finalidad del consumo no son el goce es que hoy el goce es obligado y está institucionalizado, no como derecho o como placer, sino como deber del ciudadano […] El hombre consumidor se considera obligado a gozar, como una empresa de goce y satisfacción. Se considera obligado a ser feliz, a estar enamorado, a ser adulado/adulador, seductor/seducido, participante, eufórico, dinámico. Es el principio de maximización de la existencia mediante la multiplicación de los contactos, de las relaciones, mediante el empleo intensivo de signos, de objetos, mediante la explotación sistemática de todas las posibilidades del goce […] Debe ocuparse de movilizar constantemente todas sus posibilidades, todas sus capacidades consumidoras. Si lo olvida, se le recordará amable e instantáneamente que no tiene derecho a no ser feliz.” [1].

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De este mismo modo veremos al personaje de Happiness roer todas las posibilidades a su alcance para cumplir con el mandato, el de encontrarse a sí mismo en el goce y a como dé lugar. Pero hay algo que subraya Jean Baudrillard, este fun-system, como él le llama, no tiene como centro el deseo, una inclinación específica y construida personalmente. No. Aunque la gente se engañe con la idea de que elige de acuerdo a su propia libertad y con base en su propio gusto, el imperativo del goce conlleva una connotación obsesiva y, a la vez, obediente. Porque seamos sinceros, ¿no acaso, un deseo genuino sería renunciar a tu jefe, derrocar a los opresores, hacer justicia a las víctimas, renunciar a las comunidades mortíferas? Ahí radica la diferencia entre el goce y el deseo.

Las animaciones de Steve Cutts no son complacientes y causan incomodidad. A los seres humanos nos gusta ser representados, nos divertimos con los memes que dan cuenta de nuestra cotidianidad, caricaturesca. Pero la crudeza de Happiness, como toda la obra de Cutts, no deja lugar a la risita suave, esa que cae como una caricia que adormece y seda la impotencia. Aquí el cortometraje:

El Poder de la Discrecionalidad

Octavio Torres @dylanyala

[1] Baudrillard, Jean, La sociedad del consumo, Siglo XXI Ed., Madrid, 2009

 
*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

Sobre Octavio Torres García

Octavio Torres García

Nació en Puebla. Estudió en la UNAM. Ha participado en talleres de creación con profesores como Iván Ruíz, Guillermo Samperio y Guillermo Espinosa Estrada. Actualmente radica en la ciudad de México.

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