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Vuelven los gatilleros a Huitzilan

Lo mataron. Cobardemente le arrebataron la vida, a la mala, porque de frente y por la buena no podían. Ellos carecen de sensibilidad, de integridad, de la simpatía del pueblo, de ese pueblo al que por la fuerza quieren volver a someter. Para lograr ese objetivo, Manuel les estorbaba. Antorcha les estorba, y buscan arredrarnos. Los enemigos del progreso del pueblo organizado se vuelven a equivocar. Una vez más denunciamos que “la agresión, la injusticia en contra de Antorcha Campesina son viejas pues. Aquí no hay mucha novedad”. Y una vez más, los grupos incrustados en las cúpulas del poder arremeten con las balas en contra del antorchismo. Hoy en día, cuando se oye hablar a los políticos de democracia, de libertad de expresión, de Estado de Derecho, parecería que quedaron muy atrás aquellos años en que los gatilleros del cacicazgo de la Sierra Nororiental andaban impunes por las calles, caminando entre los ciudadanos como si no le debieran nada a la sociedad, pero no, vemos que en tiempos nuevos la misma escoria recure a viejas prácticas.

Manuel Hernández Pasión fue hombre bueno. Un revolucionario que entregó su existencia a luchar para transformar la realidad en que vivimos más de 100 millones de mexicanos confinados a la pobreza. Su vida la compartió con el pueblo huitzilteco; ese pueblo que conoce en carne propia el horror de vivir bajo el yugo del más recalcitrante y férreo cacicazgo. Sin embargo, de la mano del antorchismo, organizados y trabajando juntos lograron lo que es suyo. El camino fue duro: se nos cobró una alta cuota en sangre. Y hoy lo siguen haciendo. ¿A quién le molesta el esplendor que ha alcanzado Huitzilan de Serdán? ¿Quién ve como un peligro que en este municipio serrano haya educación, salud, cultura? ¿Quién siente como suyas las vidas de los campesinos huitziltecos? ¿Qué intereses mezquinos se esconden tras el asesinato de Manuel?

A mediados del segundo trimestre del año pasado, el doctor en desarrollo económico por la London School of Economics, Abel Pérez Zamorano, realizó un análisis del desarrollo que ha logrado este municipio durante los años que ha caminado organizado en las filas del antorchismo. De dicho material (publicado en la revista nacional buzos de la noticia, No. 716) me permitiré citar sólo algunos datos como muestra del trabajo realizado por los gobiernos antorchistas y analizados por un experto.

En gestión de recursos e inversión, sólo en la administración municipal 2011-2014, se invirtieron en obra pública 180 millones de pesos, y en el primer año de la administración 2014-2018, la cantidad de 275.5 millones, de los cuales, 200 millones fueron gestión extra, es decir, el techo financiero del municipio –que era de 59.5 millones- se multiplicó por 4.6 como fruto de la gestión y la lucha social.

Respecto al mejoramiento de vivienda, detalla el análisis, se destinaron 29.3 millones. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 1970 había en Huitzilan seis mil 197 habitantes y mil 482 viviendas, de las que sólo 222 (15 por ciento) tenían energía eléctrica y agua entubada; únicamente 10 estaban conectadas al drenaje público: hoy, 90 por ciento; en algunas comunidades, por lo irregular del terreno y lo disperso de las viviendas, es difícil proveer el servicio. Por habitantes, mil 124 no tenían energía eléctrica; hoy el 100 por ciento de las viviendas dispone del servicio, aun en las comunidades más alejadas y de difícil acceso en la montañosa geografía municipal. De las 28 comunidades, 26 tienen agua potable entubada: en las dos faltantes se instalará este año (durante 2016).

Suma y sigue: en 1984, Huitzilan estaba comunicado con la carretera interserrana mediante una brecha de terracería intransitable en tiempos de lluvias; hoy existen en su lugar dos conexiones: una carretera asfaltada de cinco kilómetros y otra de cuatro kilómetros, vía Pahuata, con concreto hidráulico (falta pavimentar el tramo que cruza el municipio de Xochitlán). En 1984 había sólo un kilómetro de calles empedradas; hoy es uno de los municipios de la Sierra Norte con más calles con concreto hidráulico: 90 por ciento.

Respecto a la oferta educativa, hasta 1984, se reducía a tres jardines de niños, cuatro primarias y una telesecundaria; pero permanecían cerradas por el ambiente de violencia imperante (el director de la primaria había sido asesinado). Actualmente, existen 19 preescolares, 18 primarias, siete secundarias y cinco bachilleratos, además, la Escuela Normal Superior; en total 50 planteles, en un municipio de alrededor de 13 mil personas. Para fortalecer la infraestructura educativa, sólo entre 2014 y 2015 se construyeron 14 aulas. En cultura y deporte, el 30 de abril de 2015 se inauguró una unidad deportiva con un costo de 15 millones, y está en construcción la Casa de la Cultura, diseñada como una edificación de siete niveles. De las 28 comunidades del municipio, 25 tienen canchas deportivas techadas.

“En lo que concierne a la salud, en 1984 sólo existía una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Totutla; en 1985 se construyó la de Huitzilan. Recientemente, el 30 de abril de 2015, se inauguró un hospital, el Centro de Salud con Servicios Ampliados (de primer nivel), que otorga consulta externa (ésta ya se ofrecía en la antigua clínica, lo nuevo es el servicio de urgencias las 24 horas, los siete días de la semana). Costó 58 millones y cuenta con ocho camas, sala de expulsión, rayos X, ultrasonido, laboratorio, ambulancia equipada y farmacia; conforman el personal médico siete doctores, ocho enfermeras, un odontólogo, una química y un radiólogo; en el territorio municipal existen, además, tres clínicas y 19 casas de salud.

¡Vaya que el trabajo en las administraciones antorchistas es avasallador! ¿No es lógico, pues, que los campesinos huitziltecos quieran continuar organizados en las filas del antorchismo y poniendo al frente de las autoridades que los representan a gente emanada de las entrañas del propio pueblo?  Los resultados están a la vista y, como dijo Alonso Quijada, no es un hombre más que otro si no hace más que otro.

Sin embargo, no nos resignaremos a que se sigan cometiendo impunemente crímenes en contra del pueblo organizado. Haremos todo lo que podamos, y más, hasta que se le haga justicia a nuestro compañero Manuel Hernández Pasión, quien fue asesinado atrozmente por un comando armado la tarde del 10 de octubre. Su muerte no será en vano, continuaremos en la lucha porque el ideal que nos une es el correcto. Nos toca a los que seguimos aquí trabajar y luchar cada día más. Y a las autoridades, si no hacen su trabajo, porque no pueden o no quieren, que den paso a quien sí sabe hacer las cosas, porque en esta vida no se puede ser imparcial, si no están con el pueblo depauperado de México ¿con quién están? Ustedes tienen la respuesta.

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