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2018, la agroecología y milpa

Parte 2 de 4

Esta contribución tiene como fin responder la pregunta siguiente: ¿Qué diferencias tecno-científicas existen entre el manejo de cultivos promovido por la revolución verde y la agroecología? Contestar esta cuestión es esencial para discernir en la idea general expuesta por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en su libro: 2018. La salida. Decadencia y renacimiento de México, referida específicamente a mejorar las tareas productivas agroecológicas destinadas al autoconsumo de las familias campesinas.

En la primera entrega se demostró, con datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera de la Secretaría de Agricultura, que la modernización del campo ha sido un fracaso para la producción de maíz de temporal, ya que su crecimiento promedio anual fue de 0.82 por ciento en 35 años.

La modernización económica, desde 1940, está asociado al avance del capitalismo basado en una mayor producción y consumo de mercancías donde la tecnología se ha erigido como el motor de este proceso regido por la ganancia.

En este contexto, la modernización del manejo de cultivos vincularía a la agricultura al circuito mercantil para expandir la demanda agregada. Es decir, la modernización agrícola, tarea asumida por la revolución verde y transgénica, nació atada a los intereses del capital. Actualmente, las transnacionales controlan un valor del comercio global de semillas, agrotóxicos, maquinaria y fertilizantes de 400 mil millones de dólares (http://www.jornada.unam.mx/2017/06/10/opinion/021a1eco).

Desde un enfoque científico, estas revoluciones son los cimientos del paradigma productivista anclado epistemológicamente a la “Ley del mínimo de Liebig”. Esta Ley en su origen planteaba: que el nutriente que está menos disponible es el que limita la producción (http://ecologia-2012-itvh.blogspot.mx/2012/05/unidad-n.html). Pero como suele suceder, los partidarios de esta Ley la ampliaron a todas las prácticas agrícolas que integran el manejo de cultivos: labranza, siembra, labores culturales, fertilización, etc. Así, la Ley del mínimo supone que el rendimiento por hectárea, está definido por el factor de crecimiento que esté menos disponible en cada una de las prácticas agrícolas que incluye el manejo de cultivos.

De este modo, los seguidores de la revolución verde y transgénica convirtieron a la “Ley del mínimo de Liebig” en la plataforma epistemológica para justificar, teórica y metodológicamente, la disociación de las prácticas agrícolas y poder estudiarlas cada una por separada. Desunir para conocer, ha sido el distintivo científico de la revolución verde, a expensas de contradecir lo que acaece en la realidad cotidiana, donde las prácticas agrícolas se presentan de forma integradas y no separadas.

Acorde con esta base epistemológica del manejo de cultivos, la revolución verde utilizó el método recomendaciones generales para, entre otras cuestiones, generar tecnologías, estudiando por separado los insumos o prácticas agrícolas (semillas, prácticas de labranza, fertilizantes, herbicidas, combate de plagas, enfermedades y malezas, etc.).

Los resultados de estos experimentos fueron sistematizados en paquetes técnicos recomendados por el Inifap, reconvertidos en recetarios universales para promover el uso de agroquímicos y de este manera tecnificar y modernizar a la agricultura, sin diferenciar si esta es de riego o temporal, ni tampoco considerar las condiciones materiales en la que viven y llevan a cabo las actividades agrícolas los productores.

La crisis científica que presenta el paradigma productivista únicamente puede ser superada mediante la implementación de otro paradigma, que se nutra de un nuevo enfoque epistemológico, teórico y metodológico. Es evidente, como sugiere Albert Einstein (http://akifrases.com/frase/136639), que no se pueden resolver los problemas de la baja producción de maíz de temporal, la pobreza alimentaria, ni tampoco la insostenibilidad de las actividades agropecuarias, pensando de la misma manera que como los creamos.

Se requiere de otro paradigma que estudie el manejo de cultivos desde varios ángulos, considerando que:

a) En este manejo se despliegan varias tareas (barbecho, siembra, etc.) hechas sucesivamente a nivel de campo, las cuales están fuertemente influidas por condiciones de producción endógenas (clima, suelo, flora, etc.) y exógenas (programas agrícolas, ingresos familiares, etc.), inalterables a mediano plazo. O sea, el manejo de cultivos es un sistema complejo lo que requiere aplicar un enfoque integral y transdisciplinario para su estudio.

b) Existen una gran variedad de formas de manejo que han implementado los maiceros de temporal, los cuales concuerdan con la diversidad de nichos ecológicos locales que existen en México.

c) En este manejo se aplica un diálogo de saberes donde concurren de forma simultánea, tecnologías agrícolas ancestrales (campesinas) y modernas inventadas en épocas distintas. Este diálogo constituye el rasgo tecno-científico particular del paradigma agroecológico.

En la próxima colaboración se dará respuesta a la siguiente cuestión: ¿Cómo surgen los procesos tecnológicos clave que potencian la productividad, la eficiencia energética, la estabilidad, la resiliencia y la durabilidad en el tiempo de la milpa?

Palabras agudas

El reportero de la revista Proceso Álvaro Delgado desplegó, en un evento presidido por Enrique Peña Nieto, una pancarta que en letras rojas y negras exigía: “Basta de sangre. Rectifique, Presidente. #NiunoMás”. Y es que en lo que va del año se han asesinado a casi cinco periodistas en promedio cada mes, sin que exista ningún avance para castigar a los culpables materiales e intelectuales de estos crímenes. Por eso nos unimos a la exigencia hecha por Álvaro Delgado: “Basta de sangre. Rectifique, Presidente. #NiunoMás”.

* Profesor-Investigador del Instituto de Ciencias de la Universidad Autónoma de Puebla.
Correo electrónico: damianhuato@hotmail.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

 

Sobre Miguel Ángel Damián Huato

Miguel Ángel Damián Huato
Miguel Ángel Damián Huato es profesor-investigador del Centro de Agroecología del Instituto de Ciencias de la BUAP; miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt nivel II, así como también integrante del padrón de investigadores de la VIEP-BUAP y consultor del Centro Universitario de Vinculación y Transferencia de Tecnología (Cuvitt).
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