Inicio » Columnistas » Vida y Milagros » Mil motivos para involucrarse

Mil motivos para involucrarse

Entiendo perfectamente bien que uno debe de escoger sus batallas y que no se puede ir a todas. Pero de eso a ser solo espectador y crítico de lo que acontece a nuestro alrededor, en especial en nuestro entorno público más cercano, creo que sí hay una gran diferencia que me ha interesado entender.

“Hay que” es la terrible frase que sueltan algunas personas como el pétalo de una margarita que se deshoja irresponsablemente.”Hay que” no es una acción, es una irresponsable frase que deja al que la dice con la sensación engañosa de que ya hizo algo: Sí, ya se preocupó, pero no se ocupó de nada. “Hay que evitar que tiren ese árbol”, “hay que pedir que tapen ese bache”, “hay que avisar que en esa esquina un señor pide apoyo para una receta médica cargando a un niño al que previamente adormeció con un narcótico”, “hay que avisar que alguien venga por ese perro que está amarrado en una azotea.” “Hay que, hay que, hay que” es la invitación tramposa a que alguien más haga lo que nos da flojera o temor hacer.

Con respecto a la relación con las autoridades, muchos magos del “hay que” se quedan en eso o porque no conocen cómo funciona el engranaje administrativo público, o porque lo conocen y lo detestan. Por eso muchas veces no dan el paso siguiente para saber cómo es que se relaciona uno con ellas para pasar del “hay que” a la acción constructiva. Ahora sí que hay que decidirse a dar el primer paso. Cuando por fin se da, a fuerza se aprende. Y también se lleva uno grandes sorpresas con respecto al pequeño poder de las acciones individuales que sí pueden hacer la diferencia.

Hace unos años fui invitada a Sonora por unos amigos empeñados en defender un viejo parque de Hermosillo cuyo valor estribaba en 135 árboles centenarios que serían derribados con una autorización de esas raras que suelen conseguir los fraccionadores con buenos conectes políticos. El parque se interponía en el paso a unos terrenos en los que se haría un moderno desarrollo y ya había sido catafixiado con las autoridades municipales a cambio de cuentas, espejitos y la promesa de sembrar miles de árboles nuevos de incierto futuro en otros predios.

Parecía inútil defender 135 árboles enormes y hermosos pero lo hicieron. Ante la promesa de miles de arbolitos nuevos, se aferraron a la realidad de árboles ya logrados y con muchísimos años de vida por delante.

Es fácil derribar un árbol sano y hermoso y prometer sembrar miles a cambio. Muy difícil garantizar que sobrevivan y lleguen a adultos en nuestras agresivas ciudades de cemento.

Aquí en Puebla, en el último mes se ha dado una resistencia respetuosa pero tenaz y consistente al proyecto de ciclovía elevada propuesto por el gobierno del estado de Puebla sobre la avenida central de acceso a la ciudad de Puebla. El proyecto original de ese tramo de 7.5 kilómetros requería quitar de la avenida 770 árboles maduros y bien logrados para que en su lugar “volara” la pista; el retiro venía endulzado y disfrazado en una solicitud de permiso al ayuntamiento en el que se hablaba de “transplante y sustitución de individuos arbóreos” a cambio de futuras promesas de miles de árboles en hipotéticos e inexistentes lugares. A otro perro con ese hueso.

¡Qué transplante ni que ocho cuartos!

¡Qué transplante ni que ocho cuartos! La avenida es un desastre en cuanto al mantenimiento de sus banquetas y en cuanto a su accesibilidad, pero es una de las pocas avenidas grandes y bien arboladas de la ciudad . Como suele suceder con las obras estatales, la obra se inició sin un solo permiso municipal, aunque en el Código Reglamentario Municipal los pasos a seguir están más que claros. No se hacen obras públicas sin permisos.

Por otro lado, en el Programa de Movilidad en bicicleta que firmaran Sedatu, el gobierno de Puebla, el Ayuntamiento de Puebla y Banco Mundial en diciembre de 2014 para irse implementando en 10 años, ese tramo de ciclovía solo costaría 6 millones y no era recreativa sino de conectividad. Cosa buena es el planear, cosa pésima es pasar por encima de lo planeado.

Desde que se conocieron los alcances y extravagancias de la obra, se fue generando una buena interacción entre los interesados en una ciclovía austera y funcional, los interesados en la preservación del arbolado y un acercamiento a las autoridades con la finalidad de preguntar y argumentar. De momento las obras se detuvieron para ser discutidas antes de seguir derecho y sin quitarse.

El acudir con el cabildo y los funcionarios , el pedir y conseguir documentos, el hacer presencia en la avenida para contar los árboles y conocer su estado sin afectar derechos de terceros ni interrumpir el tráfico , la búsqueda, manejo y divulgación responsable de documentos oficiales en redes, el entusiasmo alegre de los jóvenes y la participación de los mayores, todo, ha servido para por lo menos detener un tren que venía encarrilado y a toda velocidad con el gobernador al frente de la máquina, pues la “Ciclovía Elevada Recreativa” es una de las obras de despedida de un gobierno que termina.

Nuevas propuestas

Se han presentado ya nuevas propuestas que incluyen 500 derribos menos . Se regatean en redes y mesas de trabajo los árboles a quitar o dejar como si estuviéramos en el mercado. Así es Mexiquito lindo. Mejor el regateo que la aceptación cual borregos. El sábado se llevó a cabo la tercera rodada-caminata en defensa de un proyecto que sacrifique menos árboles y administre mejor la inversión de los 278 millones destinados a una ciclo ruta que es demasiado cara.Parte del dinero podría destinarse a mantener la infraestructura de la avenida y a bajar a la ciclovía a piso, ya que sobra espacio y está muy mal aprovechado. El proyecto definitivo aún no se conoce.

Ayer, como contra parte a la caminata, las autoridades se presentaron con un gran camión cargado de 1,200 árboles que en un costado traía una lona que decía “Campaña de reforestación de la Avenida Hermanos Serdán”.¿Van a sembrar antes de iniciar una obra? ¿No es como vestir a la niña antes de bañarla? ¿No sería más sano ver primero cuántos árboles adultos y hermosos no deben tirarse por una obra que podría plantearse mejor?

Los gobiernos suelen ver a estos movimientos como críticos ociosos o enemigos, cuando deberían verlos como aliados y garantes para que una obra bien discutida y aceptada sea preservada a lo largo del tiempo, mucho tiempo después de que un gobierno se haya ido.

Los gobernantes deben entender que no solo tenemos derecho a defender y preguntar por lo que es de todos, sino que ese activismo es indispensable para transformar una cultura de muy poca participación civil en los asuntos públicos. El que resiste apoya. Y vaya que nuestro país necesita apoyos y el gobierno de compañía . La participación civil debe de ir más allá de votar en cada elección. Debería de recibirse con gusto el que estemos no solo interesados, sino involucrados en que las autoridades se muevan dentro de los marcos jurídicos y normativos que como sociedad hemos ido construyendo y que ellos deberían ser los primeros obligados en respetar.

Como sea, este próximo sábado habrá otra caminata a favor de salvar los más árboles posibles en la Avenida Hermanos Serdán y a favor de un proyecto mejor pensado para una ciclovía que debe de ser todo menos un capricho de fin de fiesta.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

Sobre Verónica Mastretta

Verónica Mastretta
Licenciada en Relaciones Internacionales (UDLAP), ha sido Consejera Nacional de la Comisión para el Desarrollo Sustentable, Regidora presidente de la Comisión de Ecología y Medio Ambiente, integrante de la Unión de Grupos Ambientalistas así como de la asociación Participación Ciudadana.
x

Check Also

2018: a elecciones sin Tarjeta Roja

Antes los ojos de todo el país aún se hacen múltiples trampas en las elecciones ...

¿Quiénes fuimos en esta breve estadía?

“Muchos de nuestros sueños no se cumplirán, pero en su búsqueda , cada sueño nos ...