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Sagarpa: represión contra los Antorchistas

Por Angélica Villa Enciso

En los primeros meses del año, como siempre lo hacen, miles de campesinos agrupados en las filas del Movimiento Antorchista solicitaron en las ventanillas de la Sagarpa, apoyos básicos para poder realizar su actividad de campo: fertilizante,  maquinaria e implementos agrícolas,  proyectos productivos y otras. 

Como siempre, también, en cada Centro de Apoyo al Desarrollo Rural (Cader) nos volvimos a topar con obstáculos administrativos. El  primero de ellos es que a los productores agrícolas que no cuentan con certificados parcelarios (porque el gobierno no ha legalizado los ejidos o los Bienes Comunales) no les aceptan su solicitud. Las famosas “reglas de operación” de la Sagarpa son inflexibles y exigen el cumplimiento de este requisito, so pena de no aceptar la petición. ¿Quiénes resultan afectados por estas leyes draconianas? Los ejidatarios y comuneros más humildes del país que producen casi exclusivamente para el autoconsumo, es decir, para subsistir.

Una vez que la solicitud no tiene folio de registro está denegada, no hay esperanza de solución a pesar de que esté justificada la necesidad y no hay poder humano que pueda modificar estas “reglas de operación”; por cierto, esta famosa frase se ha convertido en la excusa perfecta y la absurda cantaleta de cualquier gobierno que no desea cumplirle a sus gobernados. No se puede hacer nada porque las “reglas de operación” no lo permiten.

El segundo obstáculo consiste  en que a los campesinos se les niega la posibilidad de entregar las solicitudes en grupo (¿dónde se ha visto semejante aberración?); forzosamente, dicen, deben entregarse de manera individual sin el apoyo de nadie, a pesar de que llenar el formato implica dificultades para muchos campesinos que no saben leer ni escribir o apenas saben poner su nombre en castellano, como sucede con muchos campesinos indígenas de la Sierra Negra, la Sierra Norte o la Mixteca poblanas.

Finalmente, una vez que se han pasado muchos obstáculos en el registro de la solicitud de ayuda, obstáculos que son puestos a propósito por la Sagarpa para desilusionar a los campesinos, es necesario aún recorrer un laberinto interminable de gestoría en busca de la autorización de recursos para resolver la petición. Y así, una vez más: idas y vueltas de una oficina a otra, “negociaciones” interminables y verdaderamente aburridas con funcionarios sin ningún poder de decisión, horas y horas de antesala en las puertas de las oficinas de los que se supone sí pueden resolver para que sólo te digan que “el señor secretario ya salió y no sabemos cuándo va a regresar”. Un verdadero viacrucis para el que hay que tener un estómago bastante fuerte.

Pues bien. Este año, el Movimiento Antorchista registró las solicitudes, en 28 estados, de 65 mil campesinos que implica fertilizar 180 mil hectáreas de maíz fundamentalmente, 300 proyectos productivos para igual número de grupos que beneficiarán a mil 700 hombres y mujeres del campo que no cuentan con una fuente de ingresos; en el rubro de maquinaria se solicitaron 70 tractores, 750 bombas aspersoras y 290 implementos que servirán para mejorar los procesos de producción, esta demanda representa para el erario federal 475 millones de pesos.

Los dirigentes de la organización han buscado afanosamente la autorización de los recursos para resolver las demandas planteadas, aceptando en principio que sólo se inviertan 130 millones de pesos en insumos (fertilizante) lo que sólo resolvería la demanda de apenas 40 mil campesinos, quedando pendiente de acuerdo el resto de las peticiones: maquinaria agrícola, proyectos de alto impacto, etc. Pues bien, ni este acuerdo se quiere cumplir. 

No hay que ser un genio para saber que las necesidades del campo son bastantes. Y que lo que pide Antorcha es realmente muy poco, un paliativo, apenas, para tremendo atraso. Veamos, este año el presupuesto de la Sagarpa asciende a 82 mil millones de pesos y las modestísimas peticiones de los campesinos antorchistas, no representan ni el pelo de un gato del total de ese presupuesto. Pero si a alguien le pareciera mucho lo que pedimos, le diré que en 2015, la Sagarpa, con sus “reglas de operación” y su eterno argumento de que “no hay recursos” tuvo un subejercicio de 6 mil 714 millones de pesos. Es decir, que los funcionarios no se gastaron en el muy desprotegido campo mexicano la cantidad de 6 mil 700 millones de pesos. Un crimen absoluto en un país cuyo campo está postrado por falta de inversiones productivas.

La agricultura es la fuente de los recursos primarios que necesita un país para su desarrollo económico y la Sagarpa es la institución encargada de instrumentar las políticas económicas que nos permitan ser autosuficientes en la producción de alimentos, pero tiene que apoyar a los campesinos sin discriminaciones. ¿Por qué entonces no resuelve las demandas de los campesinos antorchistas?

Es claro que cuando se desoyen sin razón las auténticas demandas del pueblo organizado es porque quien está al frente de las instituciones ejerce una política de represión administrativa, cuya norma es atender sólo a sus incondicionales, porque ellos les garantizan el prestigio del aparato de gobierno, y a todos los demás, trátese de quien se trate, no se les resuelve ni una solicitud, por sencilla y modesta que ésta sea. En época de crisis económica esta política exacerba la molestia y desesperación de un pueblo con hambre.

De nuestra parte, hemos apelado al sentido de responsabilidad del Secretario de la Sagarpa para que resuelva favorablemente las peticiones de los campesinos antorchistas y la respuesta sigue siendo una negativa tozuda.  Frente a la desesperación de los campesinos porque no les llegan los insumos a tiempo se han empezado las movilizaciones en las delegaciones estatales y en oficinas centrales,  para manifestar nuestra protesta, sin embargo, se siguen obteniendo promesas que no se cumplen por el burocratismo e insensibilidad que priva en Sagarpa, lo que nos obliga a intensificar las movilizaciones.

Es importante reafirmar que la lucha del Movimiento Antorchista tiene el objetivo de acabar con la pobreza, de convertir a nuestra patria en una nación autosuficiente económicamente hablando para dar a los mexicanos bienestar material y social y en esta lucha no daremos marcha atrás, seguiremos incansablemente, luchando porque las justas demandas de los campesinos se resuelvan. 

 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7. 

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