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Presión para incrustar a Lozano en el gobierno de Gali

Fermín Alejandro García/Cuitlatlán/La Jornada de Oriente

Sin duda Antonio Gali Fayad fue la tabla de salvación del morenovallismo al mostrarse como un político conciliador, tolerante y afable. Ahora tiene el reto de conservar esas características y no equivocarse al nombrar a los miembros de su gabinete. Un primer reto será no dejarse vencer por la presión que desde Casa Puebla se está ejerciendo para que el senador Javier Lozano Alarcón se convierta en el próximo secretario general de Gobierno, en sustitución de Diódoro Carrasco Altamirano.

Lozano es una pieza que Rafael Moreno Valle quiere dejar sembrada en el próximo gobierno, y el mismo Lozano Alarcón es quien está buscando esa posición, como parte de una estrategia para emprender un proyecto de promoción que le dé posibilidades de ser el candidato del PAN y sus aliados a gobernador del estado en los comicios del año 2018.

Los planes consisten en que si logra arribar a la posición, desde el primer día del nuevo gobierno, el actual senador dirigiría todo su trabajo para promocionarse, construir una estructura electoral y tejer alianzas políticas con la mira de ser aspirante a la titularidad del Ejecutivo.

El preámbulo de ese posible proyecto ha sido la aparición de su imagen, junto con la de su novia Desirée Navarro, en la portada de la revista de sociales Hola, y donde en el reportaje central se dedican a hablar de sus dos meses de relación sentimental, de cómo concilian el carácter fuerte de ambos y como el senador se le percibe “visiblemente enamorado”.

Seguramente la intención –de esa publicación– es la de buscar quitarle un poco a Lozano la fama de pendenciero, violento, arrogante y tolerante que se carga desde sus años de furibundo priista en le época de Ernesto Zedillo y hasta sus años de panista golpeador del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.

Si Gali cede a las presiones y deja pasar a Lozano a su gabinete, podría estar cometiendo uno de los peores yerros del que será su breve pero intenso gobierno de apenas un año y ocho meses.

Gali Fayad ha sido un político parecido al carácter pacificador, conciliador y estabilizador del ex gobernador Alfredo Toxqui Fernández de Lara, quien en los años 70 logró frenar una larga guerra de enfrentamientos entre la izquierda y la derecha, entre el clero político y los sectores progresistas de la UAP.

En cambio Rafael Moreno Valle Rosas fue un mandatario con muchas similitudes a los gobernadores de Puebla de los años 50 y 60, del siglo pasado, que fueron intolerantes, conservadores, violentos y elitistas, lo cual provocó una fuerte polarización social. El morenovallismo en los últimos 5 años generó un fuerte malestar social, que si no hubiera sido por Gali y la debilidad del PRI, podría haber sido el factor destructivo del grupo en el poder.

Si Gali se equivoca y le abre la puerta de su gobierno a Lozano, dejará que se filtre ese carácter violento e intolerante que distinguió al morenovallismo.

El próximo mandatario debe entender que la Secretaría General de Gobierno es la instancia del Poder Ejecutivo que refleja el carácter personal del gobernador en turno. Es donde se replican las filas y fobias del inquilino de Casa Puebla y se genera una directriz de comportamiento al resto del gabinete.

Sería un contrasentido que siendo Gali un hombre conciliador, tenga de brazo derecho a un golpeador, un político que no admite el disenso y que es una extensión de los vicios del morenovallismo.

Ya en una ocasión Gali logró contener a Javier Lozano, cuando éste movió todas sus influencias en Casa Puebla y el PAN nacional para que fuera designado como alcalde interino de Puebla y ocupara el lugar de Antonio Gali, cuando éste pidió licencia al cargo.

Las presiones de Lozano no surtieron efecto porque desde un principio Gali estableció la condición dentro del grupo morenovallista de que aceptaría ser el candidato del PAN si lo dejaban poner al edil interino, quien debía ser alguien de su confianza y con la capacidad de dar continuidad al proyecto de gobierno iniciado en el año 2014, y desde un principio defendió que quien debía ser era Luis Banck, lo que finalmente ocurrió.

Por esa posición firme de Gali se vieron frustrados los proyectos y las intrigas que tejieron Javier Lozano, Jorge Aguilar Chedraui y Patricia Leal, cada uno por su lado, para quedarse con la alcaldía interina.

En la pasada campaña electoral, el gobernador Rafael Moreno Valle montó una estructura paralela a la del candidato del PAN, la cual estuvo encabezada por Martha Erika Alonso –la esposa del mandatario–, Marcelo García Almaguer y Javier Lozano, la cual siempre quiso desplazar al equipo de Gali en la toma de decisiones.

Gali siempre defendió a su equipo, le dio su lugar y el poder necesario, lo cual acotó la estructura morenovallista.

Ahora el nuevo reto de Gali será seguir limitando el poder de esa estructura y evitar que trasciendan a su gobierno políticos tóxicos, como Javier Lozano.

 

Para mayor información:http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2016/07/14/presion-para-incrustar-a-lozano-en-el-gobierno-de-gali/

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