Identidades Rotas

Por Marco Antonio Rovira

Esta semana ha circulado en redes un video llamado “Dos seguidores de Donald Trump queman bandera mexicana”, los autores, ni más ni menos, son un par de mexicoestadounidenses.

En principio, se trata de una situación que raya en lo absurdo, podría decirse que es hasta chusca; pero si lo pensamos con detenimiento, se trata de un síntoma de hasta dónde ha llegado la destrucción de la identidad nacional por parte de los críticos del nacionalismo revolucionario, así como los defensores de la globalización y el imperialismo.

Ciertamente se dirá que la idea de una “identidad nacional” es más bien una construcción maniquea que ha servido a los intereses de ciertos grupos en el poder, misma que se fundamenta en estereotipos e ideas que no representan a muchos de los y las mexican@s actualmente.

Todo esto es cierto, pero estos críticos postmodernistas no nos han dado opciones viables para generar una nueva identidad o identidades que nos definan, antes bien, se han contentado en bajar del altar a los íconos del panteón mexicano para quemarlos gustosamente, como los dos jóvenes del video antes referido.

Ante eso, más el bombardeo de cultura norteamericana constante al que hemos sido sometidos desde los años cuarenta, sólo nos quedan fragmentos de identidad, piezas rotas de un espejo en el cual ya no es posible reflejarnos de manera crítica, como alguna vez lo intentaron pensadores de la talla de Octavio Paz, o José Vasconcelos.

Podría pensarse –seguramente muchos lo creen así– que al final del día esto no tiene ninguna trascendencia en la vida de los mexicanos, que el nacionalismo es algo absurdo y hasta pasado de moda, y que en un futuro esta situación no nos afectará sobremanera, por el contrario, hasta podría ser benéfica en un mundo cada vez más global.

Pero cuando vemos expresiones de pérdida de identidad tan asombrosas como la del video mencionado, donde un par de jóvenes de origen mexicano hablan de los migrantes  como personas que “no quieren contribuir en nada a ese país (Estados Unidos) y sólo son problemáticos”, y donde nos dicen que “Sólo hay un país al cual serle leal y es Estados Unidos”, uno no puede dejar de pensar que se nos ha pasado la mano en la deconstrucción de nuestra identidad. Al final del video ambos sujetos prenden fuego a una bandera mexicana –sueño de muchos críticos del nacionalismo–.

Quizá sea un buen momento para replantearnos si no hemos ido demasiado lejos con nuestra adoración de la cultura norteamericana, a la vez que debilitamos la propia, reduciendo cada vez más los cursos de historia nacional y civismo en las escuelas, todo esto mientras nuestro gobierno se gasta el dinero del mundo en un show inspirado en México por parte de una compañía extranjera de teatro artístico, continuando así con la desagradable tendencia a la caricaturización de nuestro pasado.

Más allá de desmontar todo el enorme aparato simbólico y cultural forjado con años de esfuerzo que implica el nacionalismo revolucionario, para sólo quedarnos con una tierra baldía de significados, debemos plantearnos la necesidad, quizá urgente, de construir un nuevo sentido del “ser mexicano”, o de lo contrario estaremos condenados a un futuro donde nuestros hijos quemen la bandera y apoyen abiertamente a quien nos ve como “delincuentes y violadores”.

 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la línea editorial del portal de noticias Ángulo 7.

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